Ansiedad social: el miedo a conocer gente nueva

En muchas ocasiones somos nosotros mismos los que, con nuestros pensamientos limitantes, nos creamos esa ansiedad social, ya que no nos creemos lo suficientemente buenos para encajar con los que nos rodean

La ansiedad social es un problema que afecta de forma silenciosa a muchas personas. Esas que se escudan tras las puertas de sus hogares y que prefieren reunirse solo con sus más allegados.

Este miedo a conocer gente nuevo tiene a veces su origen en experiencias traumáticas vividas en el pasado o, también, en diferentes procesos para relacionarnos que hemos ido adquiriendo.

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Por ejemplo, en nuestra mente se encuentran diversos pensamientos que atienden a “compórtate como debes o te mirarán mal”, “no te muestres tal como eres o se reirán de ti”, “te van a dar la espalda porque les vas a parecer raro”…

El temor a ser rechazados, a no gustarles a los demás tiene un claro componente: la falta de autoestima.

No creemos en nosotros y no nos aceptamos tal cual somos. No es que tengamos miedo a que nos repudien, es que nosotros mismos ya lo hacemos.

Empieza hablándote bien

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Las demás personas no siempre hablarán bien de nosotros y esto es algo que tenemos que asumir. No le podemos gustar a todo el mundo y esto es positivo. A ti tampoco te gusta toda la gente.

Por eso, antes de iniciar una conversación con alguien nuevo o establecer nuevas relaciones, háblate bien. Puedes practicar con el espejo. Sin duda, es una de las mejores herramientas que tenemos a nuestro alcance.

No eres perfecto, pero sí único. Todo lo que te conforma te hace especial, ser quien realmente eres. Esto debes protegerlo para no perderlo.

Fíjate en las veces que te has quedado embobado viendo a una persona que era ella misma en su máxima expresión.

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Las personas seguras de sí mismas no tienen miedo a mostrarse como son y eso se nota.

Cada mañana, mírate en el espejo y sonríete. Este será el primer ejercicio que realizar. Di algo bueno de ti y vuelve a repetírtelo cuando te acuestes.

Poco a poco, lograrás aceptarte y quererte tal cual eres.

El día menos pensado te darás cuenta de que ya no te importa lo que piensen los demás y disfrutarás conociendo a gente nueva que puede (o no) entrar a formar parte de tu vida.

La ansiedad social y la sobreexigencia

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Como bien decíamos al principio, por nuestra mente pasan pensamientos que nos hacen sentir vergüenza de nosotros mismos, de cómo somos.

Esto es así porque desde pequeños nos inculcan unas pautas de comportamiento, en ocasiones, no muy acertadas.

Cuántas veces se le dice a los niños que dejen de comportarse como tales. Incluso se les dice a las niñas “deja de saltar, ¿o es que eres un niño?”.

Palabras que se van introduciendo en nosotros y nos van haciendo sentir esa vergüenza con la que no hemos nacido.

¿Verdad que ese miedo a exponer delante de muchas personas no lo notabas cuando eras más pequeño? ¿Por qué pasaste de hablar como un loro a estar más callado de lo habitual?

Nos transformamos, perdiendo nuestra esencia y todo lo que nos hacía ser únicos.

miedo a conocer personas nuevas

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Esto provoca que tengamos miedo a que los demás nos rechacen pues, en ocasiones, no podemos controlarnos y sale nuestra parte más original que tantas veces nos han criticado.

Cree en ti, no te dejes abrumar por lo que te han dicho los demás. ¿Por qué les das la credibilidad a ellos cuando eres tú quien tiene la última palabra?

Libérate de las creencias limitantes

creencias limitantes

Todo esto no son más que creencias limitantes que tenemos que apartar de nuestra vida si queremos ser felices y no tener miedo.

Deja de evitar situaciones donde puedes conocer a gente maravillosa. Esa ansiedad social no es real, es producto de esas creencias que te estás poniendo como barreras.

Tú has permitido que estén ahí, así que solo tú puedes derribarlas. ¿A qué esperas?

Piensa que muchos de nuestros temores no son reales y, en la mayoría de los casos, son bastante inútiles.

Mira hacia tu interior, reflexiona sobre cómo te sientes, si es algo coherente, qué te aporta y, dado el caso, libérate de todos esos malos pensamientos que no te están conduciendo por el buen camino.

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Ser uno mismo puede resultar sencillo, pero no lo es tanto cuando te encuentras terriblemente influenciado por la sociedad, por las personas y por malas vivencias.

Es el momento de acabar con todo esto. Recupérate y no tengas ningún tipo de reparo en mostrarte tal y como eres.

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