Antibióticos y anticonceptivos hormonales, ¿qué debes saber?

Tanto los antibióticos como los anticonceptivos hormonales son sustancias producidas por seres vivos, aunque también existen fórmulas sintéticas con las mismas aplicaciones.

En este artículo comentaremos en qué consisten los antibióticos y los anticonceptivos hormonales. También destacaremos sus inconvenientes o posibles efectos secundarios.

Antibióticos o antibacterianos

Los antibióticos son sustancias químicas producidas de manera natural por seres vivos o de forma artificial (derivados). Por ejemplo, algunas bacterias y hongos son capaces de producir ese tipo de compuestos. Normalmente se usan vía oral aunque en los casos más complicados se pueden administrar por vía intravenosa.

Así, estos medicamentos son capaces de evitar la reproducción o el crecimiento de la población bacteriana causante de una infección. Por norma general son más tóxicas en estos microorganismos que en el huésped donde se alojan. Sin embargo, en ocasiones pueden causar una serie de alteraciones o efectos secundarios en los sujetos. Por ejemplo:

  • Alteraciones a nivel intestinal. Las más comunes son la diarrea y el estreñimiento.
  • Cansancio, debilidad o fatiga general.
  • Sensación de vértigo o mareos.
  • Molestias gástricas.
  • Desarrollo de otras infecciones.

También podemos diferenciar entre varios tipos de antibióticos en función de su alcance:

  • De bajo espectro. Actúan sobre grupos muy específicos de bacterias.
  • De amplio espectro. Hacen efecto sobre diversos tipos de bacterias.

Por otra parte, existe otra clasificación en función de su forma de actuar:

  • Bactericidas. Son capaces de destruir a esta clase de microorganismos.
  • Bacteriostáticos. Solamente inhiben el crecimiento de la población bacteriana en cuestión.

El equipo médico será el encargado de elegir el antibiótico más adecuado en cada caso clínico. Para ello, comprobará tanto el patógeno problemático como las propias características médicas del paciente. Sin embargo, ciertas bacterias son capaces de desarrollar resistencia a este tipo de fármacos. Por norma general se debe a un uso abusivo de los antibióticos (ya sea por parte del paciente o de los especialistas).

En ningún caso se aconsejará su uso durante infecciones víricas ya que son ineficaces y pueden llegar a agravar su evolución. Su uso también puede variar si el paciente posee una hipersensibilidad o alergia hacia los medicamentos citados.

Anticonceptivos hormonales

Se trata de una serie de métodos médicos que se practican con el objetivo de evitar el embarazo durante las relaciones sexuales. Sin embargo, no son capaces de evitar la transmisión de enfermedades sexuales.

Este conjunto de fármacos también puede usarse para otras alteraciones relacionadas. Por ejemplo, para controlar el periodo de menstruación o la endometriosis. También es capaz de reducir los dolores menstruales y el acné en los pacientes.

Los anticonceptivos hormonales contienen una serie de compuestos que intervienen en el ciclo ovárico de las mujeres. Así, los niveles de las hormonas (estrógenos y progesterona) que participan en este proceso son alteradas de forma controlada para evitar la ovulación. Por norma general estas hormonas forman parte de la ovulación y de la preparación del útero en caso de fecundación.

Posología

Por otra parte, pueden ser administrados de distintas formas. Entre las más comunes destacamos:

  • Píldoras.
  • Parche adhesivo en la piel que libera esas hormonas al torrente sanguíneo del paciente.
  • Anillo vaginal.
  • DIU. También se le llama Sistema Uterino (IUS) y cumple su función durante 5 años como máximo.
  • Inyecciones. Su efecto se prolonga hasta las 12 semanas después de la inyección.
  • Implantes subdérmicos. Suele tener una duración de hasta 3 años.

Sin embargo, el uso de este método anticonceptivo puede provocar una serie de alteraciones o efectos secundarios en el sujeto. Los trastornos que aparecen con más frecuencia son:

  • Aumento de peso.
  • Sangrado vaginal excesivo, muy reducido o inexistente (se altera el ciclo de la menstruación).
  • Molestias abdominales y pélvicas. También puede aparecer una ligera hinchazón o inflamación de este área.
  • Infecciones del tracto urinario.
  • Irritación vaginal.
  • Migrañas.
  • Depresión.
  • Debilidad, cansancio o malestar general.
  • Sensibilidad en los pechos o mamaria.
  • Problemas para recuperar la fertilidad tras el tratamiento.

Con todo ello podemos concluir que antes de iniciar un tratamiento antibiótico debemos comentar a nuestro médico si estamos realizando una pauta anticonceptiva oral a fin de prevenir posibles complicaciones o agudización de la infección bacteriana debido a una interacción. Además, la duración del mismo siempre será la indicada por el equipo especialista.

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