Antibióticos: ¿por qué no se puede abusar de ellos?

Andrea Flores 13 agosto, 2018
Los antibióticos son medicamentos utilizados en las infecciones bacterianas. Dentro de sus efectos secundarios destaca la resistencia de los gérmenes.

Por norma general, los antibióticos son fármacos utilizados dentro del tratamiento de una amplia gama de enfermedades. Así, se trata de medicamentos capaces de ralentizar el crecimiento o destruir las bacterias causantes de la patología.

De esta manera, los compuestos que los forman pueden presentar un origen sintético o biótico (sintetizado por un ser vivo como bacterias u hongos).

Por otra parte, esta clase de infecciones se suelen controlar desde los primeros momentos con antibióticos vía oral. Sin embargo, en el caso de las enfermedades graves, es posible que este tipo de medicamentos se administren en inyecciones. En raras ocasiones se aplica de forma intramuscular.

Podemos diferenciar entre antibióticos que pueden atacar a un reducido grupo de bacterias (de bajo espectro) y varias clases de estos microorganismos (de amplio espectro). Por otra parte, encontramos diferentes mecanismos de acción dentro de este tipo de compuestos. Así, existen bactericidas (destruyen a las bacterias problemáticas) y bacteriostáticos (inhiben el crecimiento de las bacterias).

Los bactericidas son capaces de inhibir la síntesis de proteínas o alteran la función de ciertas estructuras bacterianas. Normalmente se trata de la membrana celular y su función como filtro o regular de sustancias entre el medio externo e interno.

En otras ocasiones se aplican bacteriostáticos que pueden inhibir la síntesis de nuevo material genético. Por tanto, las bacterias ya no son capaces de dividirse. También pueden actuar de las dos formas.

Efectos secundarios más frecuentes de los antibióticos

Cuando el paciente usa cualquier medicamento se expone a una serie de posibles efectos secundarios. Por tanto, antes de elegir un fármaco el equipo médico siempre comparará los beneficios y el riesgo de utilizarlos. Asimismo, se deberá comprobar si el paciente presenta alguna alergia o hipersensibilidad a los compuestos recomendados.

Sobre todo, es importante tener en cuenta que la administración en grandes cantidades o su utilización prolongada aumenta las probabilidades de desarrollar efectos secundarios. Por ejemplo, entre los efectos secundarios más comunes podemos destacar:

  • Alteraciones en el tránsito intestinal. Por norma general, los pacientes pueden presentar diarrea durante el periodo de tratamiento.
  • Debilidad, cansancio o fatiga general.
  • Sensación de mareos e incluso síncopes.
  • Diversas molestias gástricas.
  • Infecciones producidas por hongos en ciertas partes del cuerpo. Normalmente se trata del tracto digestivo, la boca y la vagina.

A medida que aumenta la duración de su uso las reacciones adversas son más graves. En el caso de las infecciones víricas y las micosis los antibióticos resultan inútiles e incluso pueden llegar a agravar el estado clínico del paciente.

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Formación de cepas resistentes a los antibióticos utilizados

Actualmente, constituye una de las complicaciones médicas más problemáticas en las que el antibiótico elegido empieza a ser ineficaz contra las bacterias problemáticas. Por norma general, esto se debe a un abuso del uso de medicamentos que ocurre con frecuencia en nuestra sociedad.

Cuando el fármaco deja de ser efectivo se recurre a otros antibióticos con el mismo efecto. Sin embargo, el proceso de resistencia puede llegar a suceder de nuevo, inutilizando otro compuesto. Finalmente, se podrían agotan las opciones de tratamiento porque no podemos crear nuevos tipos de antibióticos de forma asequible y rápida.

Por otra parte, podemos diferenciar entre dos tipos de resistencia en las bacterias:

La resistencia innata o natural, que se trata de una modificación biológica que los especialistas en la industria farmacéutica ya han identificado. Normalmente las bacterias son inmunes debido a que poseen unas características o componentes que neutralizan al fármaco.

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Y la resistencia adquirida, que aparece de forma espontánea e inesperada de manera que el equipo médico no es capaz de prevenirla. En este caso, las bacterias sufren mutaciones (cambios en el material genético) que les confieren nuevas propiedades contra el medicamento. A medida que se reproducen, se forma una nueva población en las que todos los miembros son inmunes al compuesto. Asimismo, es posible que una misma cepa sea resistente a varios antibióticos al mismo tiempo (multirresistentes). Así, se crean y extienden superbacterias que producen enfermedades difícilmente curables aunque existan fármacos para ellas.

En conclusión, los antibióticos son medicamentos o fármacos que se utilizan con frecuencia en el ámbito médico actual. Por otra parte, no debemos automedicarnos y debemos consultar a los especialistas en caso de cualquier molestia que podamos experimentar.

Bibliografía

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