El anticonceptivo femenino que se inventó en el siglo XIX y que han querido ocultar

Aunque no protege contra las enfermedades de transmisión sexual, en cuestión anticonceptiva el diafragma tiene una eficacia del 95% y se puede considerar uno de los métodos de barrera más fiables

El uso de métodos anticonceptivos femeninos fue durante muchos años un tema muy complicado de abordar, en especial porque el machismo y las creencias religiosas impidieron que muchas los conociesen tan pronto como se empezaron a comercializar.

Por fortuna, en la actualidad los pensamientos han cambiado y la mayoría tiene la libertad de elegir la forma de planificación que más se adapte a sus necesidades.

La píldora es quizá uno de los métodos más populares porque ya lleva más de cinco décadas previniendo los embarazos no deseados.

Sin embargo, existen otras formas de protección interesantes que pueden ser muy útiles para quienes no están del todo satisfechas con las pastillas.

Uno de ellos es bastante económico, liberador y, por desgracia, un tanto clandestino. Hablamos del no tan conocido diafragma femenino, inventado en el siglo XIX y oculto por el sistema de salud a las nuevas generaciones.

El diafragma, el anticonceptivo femenino que muchos quieren ocultar

diafragma

Silvia, una mujer de 28 años, quiso encontrar un método alternativo a los anticonceptivos hormonales y el preservativo.

Al investigar sobre cuál podría ser una buena opción de planificación, recordó que su madre siempre había utilizado un método diferente a los que se encuentran en la actualidad: un pequeño círculo de silicona rosa que guardaba en una cajita de sombra de ojos.

Ella lo había usado toda su vida y siempre le funcionó a la perfección pese a considerarse muy fértil.

Silvia pensó que esta podría ser la opción perfecta pero, tras consultar con la encargada de la sanidad pública y en clínicas privadas, quedó un poco desalentada por las respuestas.

En el primer lugar, le aseguraron que era un método anticuado, que quizá en estos tiempos ya ni estaría en el mercado.

En el otro sitio la aterrorizaron al decirle que no era muy recomendado porque podría fallar en cualquier momento.

Pese a esto, ella decidió seguir averiguando y encontró que en una farmacia los vendían, incluso de varios tamaños y materiales.  

La ginecóloga contrabandista…

Rosa-almirall

Para resolver sus dudas, Silvia continuó investigando y encontró a una ginecóloga de Barcelona llamada Rosa Almirall, quien atiende a las mujeres interesadas en el diafragma en sus ratos libres.

La doctora, quien ha sido una activista por la liberación de la sexualidad femenina, luchó durante muchos años por dar a conocer el método, aunque eso pudiese costarle su título.

Corría el año 1973, los anticonceptivos eran ilegales y los médicos que los recetasen podrían quedar inhabilitados.

Almirall se había unido a DAIA (Dones per l’Autoconeixement i l’Anticoncepció), un grupo de mujeres pionero en desobediencia civil femenina, quienes se pusieron en contacto con otras mujeres en Inglaterra y Holanda para “contrabandear” el diafragma.

“Decíamos que eran tetinas de biberón para pasar la frontera. Después los vendíamos y así financiábamos nuestras charlas y actividades”.

¿Qué es exactamente el diafragma y cómo se utiliza?

Diafragma-femino

El diafragma es un círculo de silicona con un aro de refuerzo, considerado como un método anticonceptivo de barrera.

Este se pliega y se pone en el fondo de la vagina, donde se abre para tapar el cuello uterino. Antes de introducirlo se le debe poner un poco de crema espermicida.

Si algún espermatozoide logra sobrevivir a la crema, se topará con una barrera que le impedirá seguir su rumbo.

Utilizado de forma correcta, tiene una efectividad del 95%. Su precio no es superior a los 50 euros.

Una de sus ventajas es que no se nota ni tampoco causa incomodidad durante el coito. De hecho, se pueden tener varios coitos varias horas después de usarlo.

Es una buena alternativa a los anticonceptivos hormonales, pero es importante aclarar que no protege contra las enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Tras usarlo, tan solo se debe lavar con jabón, secarlo bien y almacenarlo en una pequeña caja con polvos de talco. Siguiendo estas sugerencias puede durar muchos años.

¿Por qué el diafragma no es tan conocido?

Pese a que el diafragma es legal y se distribuye en farmacias, la información sobre su existencia y uso se ha limitado desde hace varias décadas.

En primer lugar, debido a la aparición de las enfermedades de transmisión sexual, que potenciaron el uso del preservativo.

También por la variedad de anticonceptivos hormonales, que predominaron en el mercado desde que fueron legalizados.

Para muchos expertos en ginecología, el diafragma es un sistema de planificación anticuado e impropio de la mujer moderna.

De hecho, muchos no saben qué es, cómo funciona y cuáles son las ventajas que ofrece sobre los sistemas más comunes.

Para Almirall, el hecho de que un profesional le niegue un método a una paciente e imponga el que, a su parecer es mejor, es “terrorismo médico”.

Ella es partidaria de que las mujeres prueben diversas alternativas y se queden con la que se sientan mejor.

En defensa del diafragma, como lo ha hecho casi toda su vida, la doctora destaca que es un método seguro, que propicia la libertad femenina.

Sin embargo, lo más probable es que siga siendo estigmatizado por los profesionales y la sociedad, pues a estas alturas es muy difícil cambiar ese pensamiento.

 

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