Apetito desmesurado: ¿cuáles son sus causas?

Edith Sánchez · 20 septiembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 19 septiembre, 2019
La hiperfagia no es en sí misma una enfermedad, sino que constituye un síntoma de algún trastorno subyacente. El deseo inagotable de comer puede obedecer a un problema orgánico, al consumo de algún fármaco o a razones psíquicas.

La hiperfagia o apetito desmesurado es un aumento exagerado de la sensación de apetito, sin una razón aparente. La palabra proviene de las raíces griegas “hiper”, que significa “exceso”, y “fagia”, que significa “comer”. Este problema lleva a una ingesta desproporcionada de alimentos.

La sensación de hambre es perfectamente normal. Tiene lugar cuando el organismo requiere de nutrientes para funcionar correctamente. Lo que no es normal es sentir apetito a toda hora, incluso poco después de comer copiosamente. Es en esos casos cuando se habla de hiperfagia.

El aumento desaforado del apetito puede ser señal de diferentes enfermedades. A veces es un síntoma de trastornos endocrinos, o tiene que ver con trastornos mentales. La hiperfagia se presenta solo durante un lapso y luego desaparece, o persiste durante periodos prolongados.

¿Qué significa tener el apetito desmesurado?

Mujer con apetito desmesurado
El término médico para el apetito desmesurado es hiperfagia. Es una condición que, a menudo, va acompañada con bulimia.

Un aumento desmesurado de la sensación de apetito es conocido en términos médicos como hiperfagia. En esta condición hay un deseo irresistible de comer, aun cuando no haya necesidad de ello. El afectado ingiere una abundante cantidad de alimentos y lo hace de forma continua.

Una de las características de la hiperfagia es que la persona traga los alimentos, sin apenas masticarlos. Se trata de un trastorno alimentario, generalmente de origen psíquico, que muy frecuentemente va acompañado de bulimia.

Es muy común que quien padece de hiperfagia prolongue las comidas más allá de lo habitual. No da por finalizada la alimentación en un tiempo razonable, sino que continúa ingiriendo comida. En casi todos los casos hay predilección por cierto tipo de alimentos, en especial productos azucarados o grasos.

Otro rasgo distintivo de este trastorno es que el afectado muestra señales de vergüenza por su condición. Si alguien lo mira, se muestra nervioso. Sin embargo, no logra detener el apetito voraz que experimenta, ni para de comer, pese a su vergüenza.

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Causas

El apetito desmesurado o hiperfagia no es una enfermedad en sí misma, sino el síntoma de otro trastorno. A veces, la causa de este problema es una patología orgánica. Quienes padecen diabetes mellitus, hipertiroidismo o hipoglucemia pueden tener episodios de hiperfagia.

También existen algunos fármacos que pueden dar lugar a este problema. Se trata de medicamentos que inhiben la producción de leptina. Esta es la hormona encargada de regular la sensación de hambre. Si no funciona correctamente, tampoco surge la sensación de saciedad con la comida.

Lo más frecuente es que este problema esté relacionado con un trastorno psíquico. El estrés, la depresión o la ansiedad pueden ocasionar trastornos alimentarios. Es muy usual que la hiperfagia vaya acompañada de bulimia.

En la bulimia hay una ingestión excesiva de alimentos por un tiempo corto. A esos episodios se les llama comúnmente “atracones”. Luego, la persona afectada experimenta fuertes sentimientos de culpa y entonces busca eliminar el exceso de alimento mediante vómitos inducidos o laxantes.

Síntomas y diagnóstico

Mujer con hiperfagia
Las personas que tienen un apetito desmesurado suelen sentir culpa después de comer. Sin embargo, sienten la necesidad de seguir alimentándose de forma excesiva.

Como ya lo habíamos señalado, uno de los síntomas típicos de la hiperfagia es el sentimiento de vergüenza que produce en quienes la padecen. Por eso, no es raro que el afectado termine aislándose a la hora de la comida, para evitar que los demás detecten su conducta.

Este tipo de personas picotean en todo momento, incluso en horas de la madrugada. La sensación de hambre no desaparece y, por eso, se ven obligadas a ello. Esta conducta suele estar acompañada por sentimientos de depresión y baja autoestima.

Esta manera desmesurada de comer ocasiona problemas digestivos. No es raro que haya ardor de estómago, diarreas, vómitos y malestar gástrico. A menudo, esto desemboca en otras enfermedades como sobrepeso, diabetes, colesterol alto y problemas cardiovasculares.

La ingesta excesiva de alimentos también provoca somnolencia y ralentiza la actividad normal de una persona. El diagnóstico generalmente se hace con base en la observación del comportamiento. Por lo general, son los testigos del comportamiento quienes alertan del problema.

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Tratamiento para el apetito desmesurado

Para llevar a cabo el tratamiento primero se debe determinar la causa de la hiperfagia. Si está asociada con una enfermedad orgánica de base, lo indicado es tratar la misma para que no genere los episodios de exceso de apetito.

De la misma manera, si el problema es producido por un fármaco, de ser posible este debe ser sustituido por otro que no genere este efecto secundarios. Si la causa es psíquica, el problema será tratado por un psicólogo. Se centrará en el aumento de la autoestima y la disminución de la ansiedad.

Algunas veces, este trastorno es completamente inofensivo y temporal. Es el caso de las mujeres embarazadas, los deportistas y los adolescentes. En las tres condiciones hay momentos en los que se requiere una ingestión extra de nutrientes y, por eso, el apetito tiende a incrementar de forma excesiva.

 

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