Aprende a preparar cubitos de caldo casero

Elena Martínez 15 marzo, 2015
Al preparar nuestros propios cubitos podemos adaptarlos a nuestros gustos y necesidades y, de congelarlos, podemos incluso volver a modificarlos cada vez que los añadamos a nuestras recetas

Tener cubitos de caldo a mano es muy útil para potenciar el sabor de nuestras recetas de manera rápida. Pero los cubitos de caldo que se comercializan, tienen el inconveniente de que contienen mucha sal, grasas de baja calidad y algunos aditivos perjudiciales para la salud.

En este artículo te proponemos elaborar tus propios cubitos de caldo vegetal con ingredientes naturales, con beneficios para tu salud y con el toque de sabor que más te guste.

Cuidado con los cubitos que venden

Mucha gente usa habitualmente los cubitos de caldo que se venden en los supermercados. Sin embargo, no saben que los ingredientes pueden resultar perjudiciales para nuestra salud:

  • Una gran cantidad de sal común o refinada: Esta sal es la más perjudicial para la salud.
  • Grasas perjudiciales: Grasas trans o hidrogenadas que se extraen de aceites de mala calidad, muy económicos, y que contribuyen a aumentar nuestros niveles de colesterol y triglicéridos, y por lo tanto, también el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
  • Aditivos: El aditivo más habitual es el saborizante conocido como glutamato monosódico, que a veces intentan disimularlo con otros nombres, siglas o números (umami, GMS, E-621). Este aditivo, muy usado en la comida asiática y en muchos alimentos envasados, está relacionado con múltiples problemas de salud como migrañas, alergias, espasmos musculares, depresión, irregularidades cardiacas, etc.

Cubitos caldo Tom Small

Ventajas de los cubitos naturales

Preparar nuestros propios cubitos de caldo tiene las siguientes ventajas:

  • Contienen solo ingredientes naturales, vegetales y beneficiosos para nuestra salud.
  • Son fáciles de preparar.
  • Podemos elaborarlos de diferentes sabores.
  • Podemos regular la cantidad de sal.

Ingredientes

  • Aceite de oliva virgen extra: Uno de los mejores aceites para usar en la cocina, ya que se conserva mucho mejor que otros ante las altas temperaturas de cocción.
  • Sal marina o sal del Himalaya: Como hemos comentado, la sal común o sal de mesa es la más perjudicial para nuestro organismo, ya que está refinada y es exclusivamente cloruro de sodio. En cambio, estas sales que proponemos son ricas en minerales y oligoelementos.
  • Cúrcuma en polvo: La cúrcuma es una de las especias más saludables, gracias a sus propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas, y además aportará un poco de color a nuestras recetas.
  • Jengibre en polvo: El jengibre es otra especia imprescindible, ya que nos ayuda a digerir mejor y potenciar el sabor de los platos.
  • Ajo crudo o en polvo: El ajo es un alimento muy antioxidante que mejora todo tipo de problemas cardiovasculares, además de dar un excelente sabor a los platos.
  • Pimentón ahumado: Este pimentón no es fácil de encontrar, ya que los más habituales son el dulce y el picante. Sin embargo, es esta variedad la que dará un sabor más intenso a nuestras recetas, ya que esta especia se usa habitualmente para dar sabor a las carnes y embutidos.
  • Perejil fresco cortado fino: El perejil, además de su gran contenido en hierro y vitamina C, es un sabor muy habitual en nuestra cocina.
  • Apio fresco cortado fino: El apio es un ingrediente imprescindible para dar sabor y suavidad a los caldos. Además, es un alimento muy depurativo.
  • Tomates secos cortados a trocitos muy pequeños: Estos tomates concentran muchísimo el sabor y nos permiten potenciar todavía más la intensidad del caldo.
  • Otros ingredientes opcionales a nuestro gusto: Curry, comino, orégano, albahaca, menta, cebolla, tomillo, etc.

caldo vegetal Theresa

¿Cómo se elaboran?

La elaboración de estos cubitos de caldo es sencillísima.

  • En un bol mezclaremos todos los ingredientes que hemos enumerado, excepto el aceite.
  • La cantidad será la que nosotros deseemos, según nuestro gusto o preferencia por cada ingrediente, como si fuéramos a preparar un gran caldo casero.
  • A continuación, añadiremos el aceite de oliva y mezclaremos de nuevo hasta crear una pasta.

Conservación

Tenemos dos opciones para conservar esta pasta de caldo:

  • Guardarla en un bote de cristal herméticamente cerrado en la nevera, con la idea de usarlo en un máximo de quince días.
  • Usar una cubitera para hacer pequeños cubitos de caldo y conservarlos durante más tiempo con su sabor y propiedades. Si lo hacemos así podemos incluso dar un toque de sabor diferente añadiendo algún ingrediente extra a cada cubito.

Imágenes por cortesía de Tom Small, Theresa y Liz Mochrie.

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