Aprende a alejarte de la soledad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Bernardo Peña el 10 enero, 2019

Al llegar a la tercera edad, muchas personas se encuentran viviendo solas y manteniendo muy poco contacto con sus familiares directos. Estos están ocupados con sus propias vidas familiares y laborales. Esta situación suele generar en las personas mayores, dando lugar a un profundo sentimiento de soledad y aislamiento.

Todo ello puede tener efectos negativos sobre su bienestar físico y emocional. Así, es posible que caigan en un profundo estado de tristeza, inactividad, mala alimentación o pérdida de voluntad para realizar las pequeñas actividades diarias.

¿Sientes una gran soledad al llegar a tu vejez?

Al llegar a la vejez necesitamos más de la compañía de nuestros seres queridos, sentimos una necesidad mayor de vínculos cercanos, de reconocimiento y de cariño. Está claro que necesitamos sentirnos importantes y útiles, necesitamos tener la sensación de que no estamos acabados y de que aún nos queda mucho por dar y recibir.

En los casos en que no se tenga familia o se haya perdido el contacto con la misma, es posible tener una buena calidad de vida haciendo un esfuerzo por salir adelante y realizando actividades gratificantes.

¿Te encuentras en esta situación?

Si te das cuenta de que estás viviendo en la soledad causada por la llegada de la vejez recuerda que sería muy beneficioso formar parte de un grupo de personas que estén en la misma situación o que compartan tus mismos intereses.

Seguro que en tu ciudad se organizan actividades para personas mayores que desean ocupar su tiempo libre de manera productiva:

  • Cine
  • Teatro
  • Pintura
  • Talleres de literatura

Las opciones son muchas, sólo debería buscar aquella que mejor se adapte a tus gustos.

Caminar

Todo lo que te proponemos a continuación resulta beneficioso para el bienestar emocional y físico:

  1. En primer lugar, compartir con otras personas.
  2. También ayuda el hecho de mantenerse activo.
  3. En tercer lugar, tener la mente abierta a nuevos aprendizajes.
  4.  Por último, reír, caminar, conversar y sentirse útil sin duda que contribuye a una mejor calidad de vida.

También puedes mantener o reiniciar el contacto con tus familiares o amigos. ¿Cómo? Por medio de una conversación telefónica. Aunque al inicio puede resultar difícil y no estés muy seguro de que esta sea una buena idea, ¡prueba y verás!

La actividad física cobra mucha importancia en la vejez

Realizar caminatas diarias solo o acompañado tiene numerosos beneficios:

  • Disminuir el colesterol: la actividad física regular puede ayudarle a controlar su peso y de esta forma a bajar el colesterol.
  • Prevenir afecciones en las articulaciones
  • Mantener un cuerpo saludable: el ejercicio produce un mayor gasto de calorías, por lo que a igual consumo calórico con la dieta, su eliminación será mayor. Además, el ejercicio aumenta la masa muscular y esto evita que el exceso calórico se almacene en forma de grasa.
Envejecimiento prematuro

Realiza algún viaje y conoce gente nueva

Si está a tu alcance y es de tu agrado, realizar un viaje puede aportarte nuevos conocimientos. Además, puede ayudarte a renovar tus energías y permitirte conocer gente nueva. Hay una gran cantidad de grupos de personas mayores que viajando juntos, se divierten y se lo pasan a lo grande.

Aprovecha y ve al cine

Películas para recordar y ver en casa.

Seguro que antes lo solías hacer a menudo. Ir a ver una película no solo te hará disfrutar y aprender, sino que, además, habrá muchas más personas dispuestas a acompañarte. ¿A qué estás esperando? Invita a algún amigo o conocido y a disfrutar.

En conclusión

Contar con más tiempo libre te permite que puedas diseñarlo completamente a tu gusto. De hecho,  de esta forma le sacarás todo el partido que no has podido sacarle anteriormente por las obligaciones que tenías.

Recuerda, el tiempo siempre es un regalo. Por mucho que pasen los años ábrelo todos los días con la ilusión de que puede hacer lo que quiere.

Ver también: 

  • Universidad de Antioquia. Facultad Nacional de Salud Pública “Héctor Abad Gómez,” I., & Correa M., J. C. (2000). Revista Facultad Nacional de Salud Pública. Facultad Nacional de Salud Pública: El escenario para la salud pública desde la ciencia, ISSN-e 0120-386X, Vol. 18, No. 1, 2000. https://doi.org/10.1016/S1071-5819(02)00138-6
  • Rodríguez Martín, M. (2009). La soledad en el anciano. Gerokomos. https://doi.org/10.4321/S1134-928X2009000400003
  • Cardona Jiménez. (2013). El sentimiento de soledad en adultos. Medicina U.P.B.
  • Cardona-Arango, D., Estrada-Restrepo, A., Chavarriaga-Maya, L. M., Segura-Cardona, Á. M., Ordoñez-Molina, J., & Osorio-Gómez, J. J. (2010). Apoyo social dignificante del adulto mayor institucionalizado. Medellín, 2008. Revista de Salud Pública. https://doi.org/10.1590/S0124-00642010000300007
  • Paz, O. (1950). El laberinto de la soledad, Postdata y Vuelta a el laberinto de la soledad. Colección Popular.