Aprende cómo sentirte bien en solo un minuto

Yamila Papa Pintor · 5 marzo, 2015
Puedes imitar a tu cantante favorito o ir a karaokes. Al igual que con el baile, el cantar aumentará rápidamente los niveles de endorfinas que te harán sentirte bien.

Sentirte bien no tiene que llevarte todo un día, una semana o un año. Puedes aprovechar diferentes estrategias que solo te llevarán 60 segundos para que tu vida cambie. Sí, como estás leyendo.

Antes de nada, para que estas recomendaciones tengan sus frutos, lo primero que debes hacer es mentalizarte de que realmente quieres cambiar tu forma de ver las cosas.

Incluso aunque te parezca algo extraño o difícil. En vez de empezar una frase con un “no”, hazlo con un “sí”. Cuando no dejas de repetir o pensar algo negativo, es más fácil que suceda.

Por lo tanto, en cuanto aparezca, cámbialo rápidamente por un pensamiento positivo. Este tipo de cambio simple modificará significativamente tu química interna y tu actitud ante las situaciones, lo que ayudará a sentirte bien en poco tiempo.

Cambia tu vida con un minuto

Literalmente, puedes cambiar tu vida en 60 segundos si te habitúas a realizar estas actividades:

Baila

O haz cualquier movimiento divertido, no importa cuál. Haz como si nadie te estuviera viendo y disfruta del momento. Está comprobado que saltar o bailar nos da felicidad y ayuda a sentirte bien.

La razón de ello es porque se liberan endorfinas, unas hormonas que producen un efecto placentero. Y si bailar no es lo tuyo, puedes hacer cualquier tipo de movimiento que te guste, porque producirá los mismos resultados.

Canta

Puedes imitar a tu cantante favorito o ir a karaokes. Al igual que con el baile, el cantar aumentará rápidamente los niveles de endorfinas que te harán sentirte bien.

Es una actividad muy buena para cambiar el humor, que te ayuda también a respirar profundamente, conectar con la música y divertirte un rato. ¡Canta frente al espejo, en la ducha o mirando un video musical!

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Medita

La meditación le traerá muchos beneficios a tu cuerpo y a tu cabeza. Es una gran manera de aportar calma y relajación a tu vida. La mejor noticia es que hay un montón de formas diferentes para meditar. Solo tienes que encontrar la práctica que mejor te funcione.

Da las gracias

Primero tienes que establecer un hábito de gratitud interna, para luego llevarlo al público. Antes de saltar de la cama cada mañana o cerrar los ojos por la noche, agradece por todas las cosas que tienes, ¡que son muchas!

Consigue puntos extra para tu diario de felicidad si lo haces dos veces al día. Incluso puedes involucrar a toda la familia en este hábito, por ejemplo, en la mesa antes de cenar o en el camino a la escuela por la mañana. Es una gran manera de establecer lazos con tu familia y aprender a disfrutar de lo que se tiene.

Ríe y sonríe

¿Cuándo fue la última vez que reíste a carcajadas y lograste que muchos se dieran vuelta a mirarte? Recuerda que la risa es la mejor medicina del mundo.

El efecto que tiene en el cuerpo es increíble, porque permite desde la sanación hasta el rejuvenecimiento. Asegúrate de reír a grandes carcajadas, por lo menos, una vez al día. Aprende de los niños que te rodean y diviértete mucho más. De esta forma, sentirte bien será más fácil.

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Haz lo que te gusta

sentirte bien

El corazón es un músculo que necesita ejercicio. Nos podemos quedar atrapados en el estrés de la vida cotidiana o tomarnos el tiempo para hacer aquello que nos gusta, que nos llena. No es suficiente con que sea de vez en cuando: hay que repetirlo a diario o varias veces a la semana.

Puedes elegir una actividad diferente para cada jornada: tomar un baño de inmersión, saborear una taza de té de hierbas mirando por la ventana la luz del sol, caminar en la naturaleza o leer un buen libro en la playa. Sea lo que sea bueno para ti, asegúrate de comprometerte a, por lo menos, un acto de amor para ti mismo por día.

Conecta con la naturaleza

La madre naturaleza es increíblemente curativa. Una buena conexión con ella a diario no solo puede disminuir tus niveles de estrés, sacar de tu cabeza los problemas y ayudarte a no enfermar al respirar aire puro, sino que también te “devuelve a tus orígenes”. No hace falta que te vayas al campo todos los días: puedes caminar descalzo por el parque o tener más plantas en casa.

  • Ma, D., & Hernández, H. (2000). La sonrisa y su patología. Revista Mexicana de Medicina Dísica y Rehabilitacion.
  • Instituto Nacional del Corazón. (2014). ¿Qué es la actividad física?
  • Mañanas, I. (2008). Mindfulness (Atención Plena): La meditación en psicología clínica. Gaceta de Psicología.