Aprende a preparar esta deliciosa crema de ajo blanco

Si buscamos un entrante frío para el verano, la crema de ajo es una de nuestras opciones más deliciosas. Se trata de una comida muy nutritiva, cuya consistencia y sabor suave cautivan el paladar.

La crema de ajo es un plato con un sabor y una textura muy suave. Al igual que el gazpacho, es una comida que se sirve fría, de allí que sea mucho más recurrente durante el verano. Se trata de una preparación con mayor consistencia que el gazpacho, sin embargo, según el gusto de cada quien, se puede hacer más o menos espesa.

Es necesario recordar que el consumo de ajo es muy beneficioso para la salud. No solo tiene propiedades antihipertensivas e hipoglucemiantes, sino que también ayuda a mantener en buen estado la salud cardiovascular y a reducir los niveles de colesterol malo (LDL).

A pesar de la fama que pueda tener el ajo como alimento causante del mal aliento, una buena crema de ajo acompañada por una pieza de verdura fresca, con un alto contenido de agua (como el melón, la sandía o las uvas, por ejemplo), no dejará rastro de halitosis. Así que no hay excusa, ¡hay que animarnos a disfrutarla!

Crema de ajo blanco, la receta clásica

La siguiente crema de ajo tiene un sabor muy agradable, dado que el ingrediente principal es el ajo blanco, la variedad más suave de este alimento; esto supone una gran ventaja a la hora de combinar con otros ingredientes y, por supuesto, también a la hora de condimentar el plato.

Cabe destacar que esta receta también se puede preparar con ajo tierno, una verdura de gusto suave pero deliciosa.

Ingredientes (para 2 comensales)

  • Agua
  • Sal (al gusto)
  • 1 ½ taza de almendras (210 g)
  • 4 dientes de ajo blanco
  • 1 taza de pan rallado (100 g)
  • 2 tazas de miga de pan (220 g)
  • Aceite de oliva (la cantidad necesaria)
  • Vinagre de manzana (la cantidad necesaria)
  • Opcional: jamón, tocineta, uvas, melón (para acompañar)

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Preparación

  1. Colocamos el pan rallado en un bol y lo ponemos a remojar durante unos 15 o 20 minutos en agua.
  2. Aparte, pelamos y picamos los ajos en rodajas finas. Seguidamente procesamos el ajo con el pan rallado y reservamos.
  3. Cascamos las almendras y las colocamos en otro bol. Vertemos agua hirviendo y dejamos en remojo durante unos minutos. De esta manera, podremos retirarle la película de color marrón con mayor facilidad.
  4. En la licuadora, colocamos las almendras, los ajos, el pan rallado, un chorrito de vinagre y otro de aceite. Batimos todo a velocidad media durante un par de minutos.
  5. Salamos y volvemos a procesar todo durante 1 minuto. Si lo deseamos, podemos añadir un poco más de aceite para darle más consistencia a la crema.
  6. Vertemos la mezcla en un recipiente con tapa y llevamos al refrigerador durante una hora, como mínimo.
  7. Una vez fría, podremos servir nuestra crema de ajo blanco con el acompañamiento que deseemos: tiras de jamón, trozos de tocineta, queso rallado, uvas o una rodaja de melón.

Crema de ajo morado con nata

Ingredientes (para 2 comensales)

  • 1 cabeza de ajo morado fresco
  • 1 hoja de gelatina sin sabor
  • 5 cucharadas de nata (75 ml)
  • ½ vaso de caldo de carne (100 ml)
  • 2 cucharadas de tinta de chipirones (30 ml)
  • Condimentos: sal, tres pimientas

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Preparación

  1. Pelamos y cortamos los ajos en rodajas finas.
  2. Colocamos el caldo de carne a calentar en una olla, a fuego medio.
  3. Disolvemos la lámina de gelatina en un recipiente con agua fría.
  4. Antes de que el caldo alcance su punto de ebullición, le añadimos la gelatina disuelta y removemos con movimientos lentos y envolventes.
  5. Una vez el caldo rompa el hervor, bajamos la intensidad del fuego y añadimos la tinta de los chipirones.
  6. Finalmente, añadimos la nata y procesamos todo, con ayuda de la batidora de mano, hasta obtener una mezcla homogénea. Conseguiremos una crema de ajo con un sabor más intenso que la anterior, dada la variedad de ajo utilizada.
  7. Salamos a gusto y servimos de inmediato.

La crema de ajo se suele servir en caliente, ya que se aprecia mucho mejor su sabor. No obstante, también se podría servir en frío durante los meses más calurosos del año, si así lo deseamos. De hecho, en el sur de España se sirve el llamado “ajoblanco“. En este sentido, las reglas las colocamos nosotros.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que siempre se debe servir este plato acompañado por otra comida o, al menos, un par de tostadas de pan, ya que por sí sola, la crema de ajo no consigue nutrir adecuadamente a un comensal. Por ello, lo más recomendable es servirla como entrante en un almuerzo o cena.