Aprende a masajear tus pies

¿Sabías que puedes aprender a masajar tus pies de manera sencilla y terapéutica? Con unos sencillos pasos aprenderás una terapia fácil y efectiva para mejorar tu salud y combatir molestias o dolores puntuales.

En este artículo te explicamos las claves para masajear diariamente tus pies y disfrutar del placer y los beneficios que aportan estos sencillos ejercicios, tanto para realizárselos uno mism,o como para practicar con otra persona.

Un baño caliente para empezar

Para potenciar los efectos del masaje y preparar los pies adecuadamente es muy adecuado realizar un baño de pies con agua bien caliente y dos cucharadas de sal marina o bicarbonato de sodio durante al menos 20 minutos. La sal marina tiene efectos relajantes y el bicarbonato sódico actúa como un excelente alcalinizante.

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Elegir un aceite o una crema

Para masajear los pies cómodamente necesitamos un producto cremoso o aceitoso que tarde un poco en secarse o absorberse, para mover los dedos con facilidad.

Recomendamos usar un aceite, ya que así todavía obtendremos más beneficios para nuestra salud. Podemos usar el de almendras, de coco o de sésamo, y además mezclarlos con unas gotas de un aceite esencial, según cuál sea el efecto que queramos conseguir:

  • Para relajar: lavanda
  • Para dar calor a unos pies fríos: jengibre
  • Para mejorar el estado de ánimo: cítricos (naranja, mandarina, limón)
  • Para mejorar la circulación: romero
  • Para aumentar la líbido: ylang-ylang o canela
  • Para unos pies demasiado calientes: menta
  • Para unos pies doloridos: árnica

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También podemos usar una crema hidratante, aunque posiblemente se secará con más facilidad y tendremos que volver a aplicarla al cabo de poco rato.

Evitaremos los geles o las lociones que contengan alcohol y las que se evaporen demasiado rápido.

Primer paso: masaje suave

Frotaremos bien nuestras manos entre ellas para hacerlas entrar en calor, una vez untadas ya en el aceite o producto de masaje que hayamos elegido.

La primera parte del masaje será suave, masajeando con ambos pulgares toda la planta del pie, la parte superior, el tobillo e incluso la parte inferior de las pantorrillas. Haremos pequeños círculos con los dedos, pero sin hacer demasiada presión. Haremos cinco minutos en cada pie.

Segundo paso: masaje intenso

La segunda parte del masaje será similar, pero en este caso haremos más presión con los dedos, de manera que la persona que está siendo masajeada posiblemente notará molestias o dolor en algunos puntos. Esta parte durará igualmente cinco minutos en cada pie, e iremos notando como el pie se va reblandeciendo y flexibilizando.

Insistiremos especialmente en todo el borde interno del pie, que se corresponde con la espalda (cuanto más cerca de los dedos más arriba de la espalda).

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Tercer paso: masaje específico

La tercera parte del masaje consiste en ir directamente a los puntos más dolorosos, que se corresponden con diferentes órganos o partes del cuerpo según la reflexología podal, para hacer círculos más intensos o bien presión directa. A pesar de que a la persona le duela, siempre sin sobrepasar un límite soportable, insistiremos 2 minutos en cada uno de esos puntos. Podemos ayudarnos con los nudillos para hacer más presión.

Último paso: masaje relajante general

Para finalizar cerraremos los puños y arrastraremos los nudillos con fuerza desde la zona del talón hasta el principio de los dedos. Repetiremos este paso diez veces en cada pie.

Para acabar introduciremos los dedos de nuestra mano entre los dedos de cada pie, y poco a poco abriremos nuestra mano para separar más también los dedos de los pies, que suelen estar demasiado cerrados por culpa de un mal apoyo y de zapatos demasiado cerrados o con tacones.

Este último ejercicio lo haremos con mucha suavidad, en este momento en el que el pie ya está masajeando y caliente. Lo haremos durante un minuto en cada pie.

Al terminar abrigaremos bien los pies para que mantengan el calor, beberemos uno o dos vasos de agua y descansaremos un rato para potenciar todavía más la relajación general que provoca este masaje.

Si miramos un mapa reflexológico de nuestros pies podremos ubicar con más facilidad a qué partes del cuerpo u órganos se corresponden los puntos que tengamos que masajear más.

Imágenes por cortesía de Intercontinental Hong Kong, cottonseedoil y laura billings

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