Aprender un nuevo idioma. ¿Por qué nos es tan difícil?

Es normal que al principio nos cueste trabajo asimilar conceptos en una lengua desconocida para nosotros pero no debemos desanimarnos. Más allá de aprender un idioma, estaremos fortaleciendo nuestra mente

Cuando somos pequeños aprender un nuevo idioma nos resulta muy fácil. Estamos en pleno proceso de crecimiento y es el momento idóneo para empezar a ser bilingües, trilingües…

Sin embargo, a lo largo de nuestras etapas posteriores necesitaremos aprender otras lenguas que no hemos tenido oportunidad de adquirir cuando éramos pequeños.

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¿Por qué nos cuesta tanto? ¿Será cosa de la edad? Hay otros factores en los que jamás hemos pensado y que influyen de manera importante en el aprendizaje de un nuevo idioma.

Reconocerlos y empezar a ponerles solución, a los que se puedan, será muy importante para hacer que aprender un nuevo idioma sea un objetivo que podamos conseguir.

Aprender un nuevo idioma puede ser difícil

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Aprender un nuevo idioma tiene muchos beneficios para nosotros. Mejora nuestra memoria, también nuestra capacidad de atención y potencia el desarrollo de determinadas áreas de nuestro cerebro que están implicada en el lenguaje.

Pero esto no es todo. ¿Sabías que aprender un nuevo idioma nos protege ante las enfermedades neurodegenerativas?

Sin embargo, a pesar de toda nuestra constancia, paciencia y esfuerzo puestos para aprender esa lengua que tan necesaria nos es no somos capaces. ¿Por qué?

El recuerdo de nuestro hogar

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Cuando vivimos en otro país, nos agrada descubrir a personas provenientes de nuestro lugar natal o a aquellas que hablan nuestra lengua materna.

Sin embargo, esto puede ser un impedimento para ser capaces de hablar fluidamente en el nuevo idioma que estamos aprendiendo.

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De alguna manera, sentimos nostalgia de nuestros orígenes. Por eso, muchas personas se niegan a adquirir el nuevo acento impuesto por el aprendizaje de una nueva lengua. Desean mantener el suyo.

Esto puede convertirse en una barrera.

La vergüenza de cometer errores

Quizás este problema no esté presente en todas las culturas pero, en algunas, cometer un error o hablar mal nos causa mucha vergüenza.

Lo más curioso es que, ¿qué esperamos? Estamos en el proceso de aprender un nuevo idioma y cometeremos errores, ¡es normal!

No obstante, este puede ser un problema muy importante.

En algunos casos, las personas son competentes en las facetas de escribir, escuchar y leer, pero carecen de la capacidad de hablar a causa de este pavor a hacer el ridículo.

Centrarse solo en una competencia

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En algunas escuelas se le da prioridad a la gramática antes que a la competencia oral. En otras es al revés. Se prefiere hablar y hablar, sin prestar atención a saber formar frases bien construidas o a comprender lo que se escucha.

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Esto puede hacer ardua la tarea de aprender un nuevo idioma, pues quedarán cabos sueltos que no se han trabajado.

¿De qué nos sirve saber hablar si después no sabemos redactar o leer? Es importante que exista un equilibrio para así poder lograr ser competentes.

La falta de lectura

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La manera de conseguir tener menos faltas de ortografía y adquirir nuevo vocabulario es leer. No obstante, en un nuevo idioma esto puede resultar desalentador.

Descubrir que hay muchas palabras que no sabemos y que la lectura nos va a llevar mucho más tiempo puede tirar nuestra motivación por los suelos.

Por eso, es importante leer mucho, pero hacerlo por niveles de dificultad. Empezar con un libro de un nivel muy básico e ir incrementándolo a medida que progresemos en nuestros avances.

Eso sí, hay que saber gestionar ese estrés que a veces nos invadirá por sentirnos extraños e impotentes para leer con una fluidez normal.

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Aprender un nuevo idioma conlleva un gran trabajo. No podemos pretender saber inglés, francés, portugués o cualquier otra lengua de un día para otro.

Necesitamos practicarlo cada día, prestando atención a cada una de sus competencias y dejando de lado el miedo y la frustración que nos desanimarán y nos instarán a dejarlo.

La paciencia, la práctica y hacer las cosas, aunque sean mal, nos permitirán aprender mucho más rápido de lo que pensamos.

Adoptemos el error como una manera eficaz de asimilar los conocimientos y enfrentémonos a esa vergüenza que no nos sirve de nada.

Es un sentimiento inútil que, lejos de producir algún beneficio, nos retrasará en nuestro aprendizaje.