Artrosis de rodilla: causas, síntomas y tratamiento

Los problemas relacionados con la degeneración articular debido al deterioro de los cartílagos suelen ser más comunes en mujeres. Pese a ello, en muchos casos se desconoce la causa de esta enfermedad.

La artrosis es una enfermedad frecuente que se encuentra asociada a la degeneración de los cartílagos de una articulación. Así, suele afectar más al sexo femenino y a personas mayores de cincuenta años.

Por norma general esta estructura se sitúa entre los huesos que forman una articulación para evitar el roce entre ellos. Sin embargo, cuando el cartílago se desgasta (puede llegar a desaparecer por completo) sus funciones usuales se ven afectadas.

También podemos señalar que esta patología suele afectar con más frecuencia a ciertas articulaciones. Incluimos la artrosis de rodillas, de manos, de columna vertebral y de cadera.

Síntomas de la artrosis de rodilla

Persona con dolor de rodilla

El paciente suele mostrar una serie de síntomas o señales asociados a esta enfermedad. Entre los más comunes podemos destacar:

  • Hinchazón o presencia de inflamación en una o ambas rodillas.
  • Formación de edemas en las áreas cercanas a las rodillas. Un edema es una acumulación anormal de líquido corporal en una región.
  • Crujidos o ruidos cuando se lleva a cabo un movimiento con las rodillas tras un periodo variable de descanso.
  • Sensación de rigidez o entumecimiento en las zonas afectadas después de un periodo de inactividad.
  • Hormigueo en las rodillas en diferentes momentos durante el día.
  • Dificultad para realizar algún movimiento que utilice la articulación afectada, sobre todo tras unos instantes de reposo.
  • Dolor o molestias que pueden presentar distinta intensidad. En las primeras etapas de la enfermedad el dolor está presente al realizar un movimiento. A medida que avanza la enfermedad el dolor puede aparecer incluso en estado de reposo. Algunas personas pueden incluso desarrollar cojera por este trastorno.

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Causas de la artrosis de rodilla

dolor de rodilla

Podemos diferenciar dos tipos de artrosis en función de las características que presenten:

  • Primaria. También es denominada idiopática porque no presenta ningún factor de riesgo o desencadenante concreto. Puede afectar a más de una articulación al mismo tiempo.
  • Secundaria. Presenta una causa concreta, entre las más frecuentes encontramos traumatismos o lesiones, llevar a cabo una actividad repetitiva con es articulación o ciertas enfermedades como la artritis reumatoide o la gota. También se incluyen enfermedades que afecten a los huesos, inflamatorias, etc.

Por otra parte, se han identificado diversos factores de riesgo que aumentan las probabilidades de desarrollar la enfermedad. Por ejemplo:

  • Sobrepeso u obesidad. El aumento de peso sobrecarga ciertas articulaciones como las rodillas o la columna vertebral.
  • Presentar antecedentes, es decir, poseer algún familiar que haya padecido esta alteración. Varios estudios están comprobando si existe un factor genético en esta patología.

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Tratamiento de la artrosis de rodilla

café analgésicos

Si el equipo médico sospecha que el paciente posee este trastorno, puede llevar a cabo una serie de pruebas médicas para confirmarlo. Por norma general incluye tanto un examen físico como un análisis de sangre, orina y de líquido sinovial.

Esta sustancia se encuentra en las articulaciones, la protege y proporciona nutrientes a los cartílagos de la misma. También se puede realizar el diagnóstico obteniendo imágenes de la zona por radiografías, ecografías e incluso resonancia magnética (RM).

Por otra parte, el objetivo final del tratamiento es aliviar los síntomas que presente el paciente y retrasar en la medida de lo posible el avance de la patología. Entre las pautas más comunes podemos destacar:

  • Uso de fármacos analgésicos, es decir, para calmar el dolor o la molestia de la articulación.
  • Medicamentos antiinflamatorios para reducir la hinchazón de las rodillas y mantenerla controlada.
  • En los casos más avanzados y graves puede llevarse a cabo una intervención quirúrgica para reducir el intenso dolor provocado por luxaciones. En este caso, uno de los huesos se desplaza separándose de la articulación y se disloca. Tras la cirugía, la articulación puede ser recolocada o sustituida por una prótesis.

En definitiva, ante la presencia de un dolor articular progresivo, persistente, de características incapacitantes se recomienda que consulte con su equipo médico para descartar cualquier patología mediante una historia clínica completa y una exploración física.

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