Así actúan los anticoagulantes

05 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto
Los anticoagulantes se utilizan como parte del tratamiento de aquellas personas con fibrilación auricular o antecedentes de trombosis, entre otros.
 

Los anticoagulantes, como su propio nombre indica, son medicamentos que se utilizan para evitar la coagulación de la sangre. Este es un proceso fisiológico que, de manera normal, nos ayuda a frenar cualquier sangrado o hemorragia.

Sin embargo, la formación de un coágulo no es siempre beneficiosa. Cuando la sangre presenta una mayor tendencia a coagularse, existe riesgo de se tapone algún vaso sanguíneo y se obstruya el flujo.

Existen muchas patologías que se relacionan con este estado de hipercoagulabilidad. Por eso, estos fármacos suponen uno de los pilares básicos de tratamiento. Algunos ejemplos son los siguientes:

  • Los infartos de miocardio.
  • El tromboembolismo venoso.
  • Los accidentes cerebrovasculares.

Lo cierto es que el proceso de coagulación es complejo. Los anticoagulantes pueden actuar de diferentes formas en nuestro organismo. En este artículo te explicaremos todo lo que debes saber sobre ellos.

¿Para qué se utilizan?

Tal y como hemos mencionado, los anticoagulantes impiden la formación de los coágulos o ayudan a que se disuelvan si ya se han formado previamente. El principal objetivo que tienen es prevenir la embolia y la trombosis.

 
líquidos intravenosos

El término trombosis se utiliza para hacer referencia a un coágulo que obstruye un vaso sanguíneo. Puede tratarse de una vena o una arteria. El problema es que, cuando esto ocurre, el flujo sanguíneo no puede continuar y el tejido se daña. Por ejemplo, es lo que puede ocurrir en un infarto de miocardio por una obstrucción de las arterias coronarias.

La embolia consiste en que un coágulo se forma en cualquier parte del cuerpo pero se desprende y, al final, obstruye un vaso en otro lugar del cuerpo. En este caso una de las patologías más típicas es el tromboembolismo pulmonar. Dicho coágulo suele formarse en las piernas y viajar hasta los vasos del pulmón. Como son más estrechos, el coágulo los obstruye.

Los anticoagulantes se utilizan para evitar estos procesos en personas que tienen cierta predisposición o antecedentes de otros episodios. Por ejemplo, son fundamentales en el tratamiento de la fibrilación auricular. En esta patología hay una mayor tendencia a que se formen coágulos.

 

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¿Qué tipos de anticoagulantes existen?

Estos medicamentos pueden actuar en diferentes puntos del proceso de coagulación. Vamos a explicar los más utilizados: son las heparinas y los anticoagulantes orales, como el acenocumarol, también conocido como sintrom.

Primero debemos saber que, para que la coagulación se lleve a cabo, es necesario que haya vitamina K. De la misma manera, deben activarse una serie de factores, llamados factores de coagulación. Uno de los más importantes como diana terapéutica es la trombina.

Anticoagulantes orales

Los anticoagulantes orales impiden la acción de la vitamina K. Son los más empleados para el uso prolongado; por ejemplo, en la fibrilación auricular, en personas que llevan prótesis de válvulas cardíacas, etcétera.

Lo que debemos destacar es que estos fármacos requieren un control bastante estricto. Además, pueden interaccionar con muchos otros medicamentos. Por eso, los médicos siempre deben ser conscientes de este tipo de tratamientos.

 
tratamiento anticoagulante

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La heparina

La heparina es un medicamento que inhibe la trombina, el factor que hemos mencionado antes. Existen dos tipos principales de heparinas: la de bajo peso molecular y las no fraccionadas. La principal diferencia entre ambas es el tamaño de sus moléculas.

Esto es importante porque determina la forma de administración del medicamento. Así, las heparinas de bajo peso molecular se pueden inyectar bajo la piel. Sin embargo, las heparinas no fraccionadas deben utilizarse de manera intravenosa.

Estos anticoagulantes se utilizan, entre otras cosas, cuando una persona debe estar inmovilizada durante mucho tiempo; por ejemplo, cuando alguien se rompe una pierna. Esto es así porque la inmovilización estimula la formación de coágulos.

 

Los anticoagulantes salvan vidas

Lo que debemos recordar es que los anticoagulantes son fundamentales para prevenir numerosas patologías, como los infartos. También son muy útiles en situaciones de inmovilización.

No obstante, no son medicamentos sencillos, por lo que es importante consultar cualquier duda con el médico a la hora de tomarlos. El especialista debe controlar y seguir el tratamiento para evitar complicaciones no deseadas.

 
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