Asma

El asma es una enfermedad crónica del sistema respiratorio. Ante ciertos estímulos endógenos (internos) y exógenos (del ambiente), las vías aéreas de menor calibre reducen su diámetro; es decir, los bronquios se estrechan, con lo cual se limita el flujo de aire hacia los pulmones.

El origen de la afección es bastante complejo e involucra irritación, procesos inflamatorios, obstrucciones intermitentes e hiperreactividad bronquial o aumento de la respuesta broncoconstrictora de los conductos respiratorios.

Hay una gran cantidad pacientes que presentan síntomas de forma leve y esporádica. No obstante, algunos tienden a presentar complicaciones, denominadas “crisis de asma”, en las cuales se producen molestias más severas y de mayor durabilidad. En consecuencia, la respiración se dificulta.

¿A quién afecta el asma?

A quién afecta el asma

De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 235 millones de personas en el mundo tienen asma, lo cual corresponde a un 5% de la población mundial. Independientemente del grado de desarrollo de los países, es necesario señalar que, un 80% de las muertes por asma ocurren en países con una sanidad deficiente.

El asma es una enfermedad presente en todos los países que afecta a personas de todas las edades, aunque se manifiesta con mayor frecuencia durante la infancia. Durante esta etapa, los casos de asma suelen asociarse a procesos alérgicos.

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Causas del asma

El origen del asma no está exactamente determinado; sin embargo, es importante distinguir entre los factores etiológicos (como la genética) y los factores desencadenantes que, aunque no producen como tal la enfermedad, sí son los responsables de algunas crisis en pacientes diagnosticados.

Factores etiológicos

  • Componentes genéticos. Antecedentes familiares tanto de asma como de alergias y dificultades respiratorias afines.
  • Exposición a neumo-alérgenos. Debido a sustancias que producen alergias y síntomas respiratorios. Las más importantes son:
    • Hongos microscópicos (producto de la humedad).
    • Escamas, pelaje y caspa de animales domésticos.
    • Tejidos (como la lana).
    • Tabaquismo.
    • Aserrín.
    • Ácaros.
    • Polvo.
    • Polen.

Factores desencadenantes

Factores desencadenantes

Los factores desencadenantes, aquellos asociados con la aparición de los síntomas, por lo general son de tipo ambiental. Algunos de estos son:

  • Infecciones virales.
  • Humo del tabaco.
  • Celiaquía o intolerancia al gluten.
  • Ambientes contaminados y aire de poca calidad.
  • Cambios bruscos de clima (frío intenso, humedad o nieve).
  • Uso prolongado de algunos antibióticos y fármacos.

Síntomas del asma

Los síntomas pueden manifestarse de forma leve o crónica, depende de cada paciente. Casi siempre en función de la actividad de su sistema inmunitario. Si bien se manifiestan según el tipo de asma y nivel de gravedad, en general, la persona experimenta:

  • Tos. Esta, por lo general irritativa, con pocas flemas, y algunas veces totalmente seca.
  • Dificultad para respirar. Ocurre, por lo general, al hacer ejercicio o actividades físicas de alta exigencia. En casos graves aparece al hablar, e incluso en reposo.
  • Silbidos en el pecho. Estos son sonidos que se producen por el paso del aire a través de vías aéreas más estrechas. Se detectan con más facilidad al explorar al paciente con un fonendoscopio.

Otros síntomas que se deben considerar incluyen:

  • Sensación de fatiga.
  • Dolor e irritación de la garganta.
  • Sensación de presión en el pecho.
  • Respiración irregular (más lenta o más rápida de lo normal).
  • Congestión nasal (mucosidad espesa, difícil de eliminar) y estornudos.
  • Dificultad para caminar o hablar debido a que es muy difícil respirar (síntoma de gravedad).

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Diagnóstico del asma

Diagnóstico del asma

El diagnóstico de esta enfermedad comienza con una evaluación del cuadro clínico, el historial familiar y otros antecedentes, entre los cuales, se evalúan especialmente aquellos factores de riesgo. En caso de que el paciente haya sido previamente diagnosticado, se evalúan las crisis anteriores.

Muchos casos están relacionados con condiciones alérgicas, por lo que un caso de rinitis y un eccema conllevan a sospechar la presencia de la enfermedad en el paciente. Además, el médico puede solicitar que se realicen algunas de las siguientes pruebas para precisar el diagnóstico:

  • Pruebas de alergias.
  • Analíticas de sangre.
  • Pruebas de función pulmonar.
  • Radiografía de pecho y senos paranasales.
  • Gasometría arterial (cuando el ataque de asma es grave).

Tratamiento

Tratamiento asma

Por desgracia, el asma es una de las enfermedades crónicas que no tiene cura; sin embargo, hay tratamientos que ayudan a controlarla. El objetivo de los tratamientos es, tanto disminuir la gravedad de la afección como la recurrencia de los síntomas.

Los objetivos del tratamiento son:

  • Prevenir y aliviar los síntomas crónicos como la tos y las dificultades respiratorias.
  • Ayudar a mantener el buen funcionamiento de los pulmones.
  • Reducir la necesidad de usar medicinas de alivio rápido.
  • Evitar ataques crónicos.

El tratamiento médico incluye:

  • Antiinflamatorios: los corticoides son los más utilizados (beclometasona, budesonida, fluticasona).
  • Broncodilatadores:se utilizan agonistas beta 2 (salbutamol, terbutalina, salmeterol y formeterol), anticolinérgicos (bromuro de ipratropio) y metilxantinas.
  • Antihistamínicos: si bien no controlan la enfermedad, sí son útiles para neutralizar los síntomas alérgicos.

Es importante, además, llevar a cabo un plan de acción que cuente con las siguientes medidas:

  • Tomar las medicinas de forma correcta, en el horario adecuado y siguiendo las recomendaciones médicas.
  • Buscar atención médica de urgencia cuando sea necesario.
  • Saber hasta qué grado está controlada la enfermedad.
  • Evitar los factores ambientales desencadenantes.
  • Conocer cómo cuidarse al hacer ejercicio.
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