Qué aspecto pueden tener tus hijos según la genética

Pensar cómo será la cara de los hijos según la genética es uno de las actividades preferidas de los futuros padres

Saber que vas a tener un hijo es una sensación incomparable: te asaltan muchas preguntas sobre si estarás a la altura de sus necesidades, si el bebé nacerá sano…

La más emocionante es, sin duda, cómo será físicamente. Pasas horas fantaseando con su cara, sus ojos, su pelo, hasta con la forma de las manos y pies.

Actualmente, puedes predecir con mayor margen de acierto la apariencia física que tendrán tus hijos según la genética. Aunque aún nos queda mucho por saber, los avances en este campo nos dan la posibilidad de hacer ciertas elucubraciones.

Éstas son posibles gracias a la certeza de que existen dos tipos de genes:

Genes dominantes

Como su nombre indica, se trata de aquellos genes que están en nuestro ADN  y que se imponen sobre el resto, por tanto, son los que, con más seguridad, aparecerán en el aspecto de tus hijos según la genética.

Ver también: Enfermedades genéticas más comunes

Genes recesivos

Son más débiles, pero esto no signifiquen que queden anulados. Tanto es así que pueden no manifestarse en tus descendientes directos y, en cambio, aparecer en los hijos de estos.

Hoy te invitamos a que unas los datos para dar con la apariencia que tendrá tu bebé.

Pista 1: Los ojos

ojos secos

El color de los ojos depende de la melanina que procede de algunos genes.

La concentración de esta sustancia varía durante la primera infancia, lo que explica que muchos niños que nacen con los ojos claros, terminen teniéndolos marrones, llegando incluso a rozar el negro.

A pesar de que la tonalidad oscura es el gen dominante, es interesante que leas las conclusiones de las investigaciones:

  • Si los dos progenitores tienen los ojos oscuros, existe un 75% de posibilidades de que los de sus hijos sean iguales y un 18% de que sean verdes. Por último, las probabilidades de los ojos azules son realmente limitadas, apenas un 6%.
  • Si se unen ojos verdes y marrones, entonces el porcentaje del color oscuro se reduce al 50%, mientras que las de los verdes suben a un 37% y las de los azules, al 12%.
  • Si tenemos azules y marrones, los dos tonos están al 50%.
  • Si los dos tienen los ojos verdes, el 75% será para este color, al tiempo que el azul tendría un 25%.
  • Si se trata de verde y azul, los colores claros se reparten el porcentaje a partes iguales.
  • Si solo tenemos ojos azules, casi con certeza los hijos tendrán los ojos azules, ya que solo hay un 1% de proababilidads de que sean verdes.

Pista 2: Color de pelo

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Como ocurre con el caso anterior, el oscuro es el gen dominante. Así, si cualquiera de los padres tiene el pelo moreno o negro, lo más habitual es que los hijos, según la genética, tengan el cabello de este tono.

No obstante, si existen antepasados rubios o pelirrojos, puede ocurrir que tus nietos sean rubios o pelirrojos, sobre todo si su pareja también tienen tiene el pelo de este color.

Pista 3: Boca

El gen dominante es el del labio carnoso, mientras que los labios finos son el gen recesivo, por lo que todo apunta a que el bebé tenga la boca más parecida a quien tenga los labios más gruesos, a no ser que alguno de los abuelos fuera de labio fino.

En este caso, puede suceder que al unirse con la información genética de la otra persona, el hijo tenga como resultado los labios más estrechos.

Te recomendamos leer: ¿Por qué la boca “sabe a metal”?

Pista 4: La nariz

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Aquí la hegemonía la tiene el puente alto sobre el ancho. Esta es la razón por la que la clásica nariz ganchuda se repite mucho en miembros de la misma familia, mientras las otras variaciones se prestan más al cambio.

Pista 5: La morfología de la cara

Los rostros ovalados y alargados dominan sobre los redondos, al tiempo que los pómulos altos son recesivos.

Con estas evidencias, podrás hacerte una idea más exacta de cómo serán tus hijos, según la genética, aunque no olvides que las características físicas se modelarán con su personalidad.

La mirada no es solo un color de ojos, del mismo modo que la sonrisa no se reduce la forma de los labios en colaboración con los dientes.

Es el alma, su modo de ser lo que completará cómo será su aspecto físico. Para educar y potenciar sus sueños, te recomendamos que leas también el siguiente artículo.

¿Te imaginas ahora qué carita tendrá tu bebé?

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