5 aspectos que tú sabes sobre la depresión y que el resto desconoce

La depresión no es sinónimo de debilidad, ni consecuencia de una elección personal. Tampoco es signo de rendición ni de dejadez.

“Si, en efecto, tiene usted depresión”. Esta frase que puede habernos dicho nuestro psicólogo o psiquiatra en alguna ocasión confirma, casi siempre, un diagnóstico que muchas personas ya intuyen mucho antes de pedir ayuda.

Las tasas referentes a este trastorno del estado de ánimo no dejan de elevarse. Es como si, a mayor avance social y tecnológico, mayor fuera nuestra desconexión de la felicidad. De hecho, la OMS ha concluido que en 2020 la depresión será la segunda causa de incapacidad del mundo. 

Aún más, algo de lo que se quejan muchas personas que afrontan el reto de liberarse de las cadenas de una depresión es la indefinible banalización que se hace, en ocasiones, del sufrimiento y de los trastornos mentales. Es como si, al recibir este diagnóstico, se le diera la misma importancia que cuando el médico indica que se tiene hipertensión o ácido úrico.

En ocasiones, parece como si todas aquellas personas que están en el duro trance de emerger de sus agujeros negros personales tuvieran también que hacer frente a una estructura social que aún ve la depresión como algo que fuera fácil de resolver, algo que cura un fármaco.

Estamos ante un tema tan complejo como delicado del que te proponemos reflexionar a continuación. Si has padecido alguna vez una depresión, estos 5 aspectos pueden serte conocidos.

1. Yo NO me he dejado “vencer”, no soy débil

Mujer sobre una almohada en el río

Algo que saben muy bien las personas que padecen depresión, y que el resto desconoce, es que este trastorno mental no se apodera de uno por dejarse vencer, por no afrontar las cosas, por permitirse ser esclavo de las circunstancias al no saber actuar…

  • Algo que debemos entender es que las personas que padecen depresión ya se culpan a sí mismas por todo lo que le sucede. Si, además, les hacemos creer que es responsabilidad suya por haberse dejado “vencer”, alimentaremos su estado.
  • El entorno personal que rodea en ocasiones a la persona con ansiedad, depresión o que atraviesa simplemente un periodo de estrés puede actuar como “catalizador” al intensificar aún más la sintomatología.
  • Estamos ante un trastorno mental que no surge de forma espontánea a causa de un comportamiento poco apto ante las presiones del entorno, esto debemos dejarlo claro.

La mayor parte de las veces los detonantes de una depresión son múltiples. Pueden ser incluso orgánicos, a causa de un déficit en determinados neurotransmisores y pueden ser, sin duda, “muchos pocos haciendo un mucho” donde la persona queda, sencillamente, bloqueada y desolada.

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2. No, no me voy a curar en un mes ni los fármacos son la panacea

Mujer triste deprimida

Otra falsa creencia que mantienen muchas personas es dar por sentado que estos procesos psicológicos se resuelven con un simple tratamiento médico.

  • Ahora bien, los fármacos no resuelven por sí mismos la raíz del problema.
  • Somos una sociedad con el colesterol por las nubes y el ánimo por los suelos. Nada de esto se resuelve en exclusiva con los principios activos de una pastilla que tomamos después de nuestras comidas.
  • Tampoco estamos ante una enfermedad que se trata y que desaparece al cabo de uno o tres meses.
  • La depresión es, por lo general, una enfermedad recurrente. Ello implica que vamos a necesitar de adecuadas estrategias psicológicas para que esas técnicas de afrontamiento sean una constante en nuestra vida, algo a lo que aferrarnos para no volver a decaer. Para ello, necesitamos, además, el apoyo de los nuestros.

Si nos repiten cada día aquello de “¿cómo estás hoy? No te preocupes que en un mes esto lo superas”, lo que estarán haciendo será intensificar aún más la ansiedad de la persona que sufre.

3. Tengo una depresión y no la ha provocado la tristeza

Hombre deprimido con la mirada perdida

Asociar tristeza con depresión es todo un clásico. Es necesario que aclaremos alguna que otra idea con la cual tener una visión mucho más clara sobre el tema:

  • La tristeza es una emoción básica que experimentamos por situaciones negativas: por perder a un ser querido, cuando algo que deseamos no ocurre…
  • La tristeza va y viene. Es como la alegría, el asco, la rabia…
  • Sin embargo, una depresión es una ENFERMEDAD, y en esta enfermedad hay pensamientos recurrentes marcados por la tristeza, pero también hay anhedonia, fantasías suicidas, miedo, sensación de culpa…

Es un laberinto personal muy complejo donde la tristeza es solo una hebra de ese tejido oscuro.

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4. Deseo estar solo pero no quiero que te apartes de mí

Hombre mirando por la ventana

Una dimensión más que experimentan las personas con depresión y que algunos desconocen es la contradictoria sensación de desear el aislamiento y la soledad, pero al mismo tiempo, necesitar la ayuda de su entorno.

Esta realidad psicológica y emocional no es algo que la persona con depresión vaya a decir en voz alta. De ahí, que sea esencial que quienes conformen el entorno de esa persona que sufre sepan ser intuitivos, receptivos y proveedores de ese apoyo que no juzga, que está presente y que ayuda.

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5. No todo está en mi mente

Mujer con depresión con la cabeza hacia abajo

Estamos seguros de que hay quien aún no sabe que el cansancio acumulado, el estrés crónico o el insomnio persistente pueden conformar poco a poco una depresión.

  • No todo está en la mente. A veces esta enfermedad está en ese cuerpo agotado, en ese cerebro que sufre una descompensación química o en enfermedades como la fibromialgia.

Cuando el cuerpo sufre la mente también sufre y esto es algo evidente que no podemos olvidar. Así podremos entender mucho mejor a las personas que están experimentando esta dura realidad.