4 aspectos importantes que toda mujer debe conocer sobre la DEPRESIÓN

4 aspectos importantes que toda mujer debe conocer sobre la DEPRESIÓN

Debido a todos los cambios hormonales a los que las mujeres estamos expuestas a lo largo de nuestra vida es más habitual que seamos nosotras las que presentemos diferentes tipos de depresión

En nuestro día a día hablamos de la depresión en términos generales, a la ligera y, en ocasiones, sin un conocimiento completo sobre el tema.

Se nos olvida, quizá, que hay muchos tipos de depresión y que cada persona la experimenta de un modo único y excepcional.

Por ello, conviene dejar claro que estamos ante una enfermedad, no ante un capricho personal y nunca ante un comportamiento que refleje una personalidad débil o falta de entereza, de valentía.

La depresión es un trastorno que debe ser tratado por profesionales, que necesita de una cercanía social auténtica y real donde la persona no se sienta marginada, sola o incomprendida.

A su vez, y este dato es interesante, hombres y mujeres sufren este trastorno de forma también diferente.

Los hombres son más reacios a pedir ayuda. No es fácil reconocer ese malestar interno, esa apatía o anhedonia, esa bajada de energía acompañada siempre de mal humor…

Lo más común es pensar que es solo una mala época, y que todo pasará.

Por su parte, las mujeres disponen de más herramientas para poder afrontarla y gestionarla, son más hábiles a la hora de comunicar y desahogar emociones.

Sin embargo, son ellas quienes, por lo general, tienen una tendencia mayor a desarrollar este tipo de trastornos.

Hoy en nuestro espacio queremos profundizar en este último aspecto. A continuación, te detallamos todos esos matices que definen de qué manera afecta la depresión a la mujer.

1. La depresión en nuestra línea genética: un riesgo, pero no una determinación

problemas de pareja

Según la doctora Fumiko Hoeft, de la Universidad de California (Estados Unidos), las madres pueden pasar a sus hijas cierta vulnerabilidad genética hacia la depresión.

Se hereda una estructura cerebral similar, ahí donde el sistema cortico-límbico del cerebro, responsable de gestionar nuestra respuesta hacia el estrés, comparte unas conexiones y una misma arquitectura similar.

No obstante, y esto es importante tenerlo claro, no porque una mujer sufra o sufriera en el pasado una depresión, determina obligatoriamente que su hija o hijas la sufran en algún momento de su vida.

  • Hay un riesgo mayor, una probabilidad más alta.
  • Sin embargo, a ese riesgo genético se le deben añadir otras variables de mayor peso, como el entorno social, la forma en que se gestionan y afrontan las experiencias vitales…

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2. La depresión “duele” y el dolor es real en nuestro cuerpo

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Cuando una mujer padece depresión es común que el entorno personal y social piense aquello de que “está triste”.

Bien, es importante aclarar que, en ocasiones, ese estado emocional ocupa un pequeño lugar dentro de la depresión. De hecho, hay veces en que la persona con depresión ni tan solo se siente triste: siente enfado, rabia, mal humor…

La sintomatología más común de la depresión en la mujer no es la tristeza, sino el malestar físico.

Veámoslo con detalle:

  • Insomnio
  • Cansancio extremo
  • Dolor muscular
  • Cefaleas
  • Mayor sensibilidad al dolor
  • Problemas digestivos
  • Pequeñas pérdidas de memoria, asociadas a la “mente borrosa”
  • Aumento de peso o pérdida del mismo.

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3. Hay ciertos tipos de depresión que son exclusivos de la mujer

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Hay ciertos tipos de depresión que son característicos del género femenino. Sin embargo, tal y como hemos señalado al inicio, cada mujer los vivirá también de un modo distintivo y se caracterizará por una realidad muy concreta.

A continuación, te los detallamos.

Trastorno disfórico premenstrual (TDPM)

La mayoría de la gente está familiarizada con el término “síndrome premenstrual”. Se asocia a los clásicos cambios de humor e irritabilidad que suelen aparecer en los días previos a la menstruación.

  • Sin embargo, existe una forma más severa del síndrome premenstrual llamado trastorno disfórico premenstrual (TDPM).
  • Aparecen pensamientos suicidas y dolor intenso en las articulaciones y músculos.

La depresión posparto

La depresión posparto sigue siendo un tema tabú en muchas mujeres.

La maternidad se asocia a un momento de felicidad y de plenitud personal, y de ahí, que quien la sufra se sienta aún más incomprendida o incluso rechazada.

La depresión posparto se acompaña de ansiedad y agotamiento extremo, abatimiento y la clara sensación de no poder con todas y cada una de las responsabilidades que se nos vienen encima.

La depresión en la perimenopausia

La perimenopausia (o transición hacia la menopausia) es una fase normal en la vida de una mujer y que, a veces, se vive como un reto.

Aparecen los cambios de humor, los sofocos, épocas de irritabilidad, de ansiedad y la sensación de que ya no disfrutamos con nada…

El riesgo de depresión se eleva en esta época.

4. A veces el entorno personal y social dificulta los avances

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Todos, tanto hombres como mujeres, necesitan de su entorno social más cercano para poder gestionar y afrontar mejor una depresión. Este aspecto lo tenemos claro.

Ahora bien, el mayor problema que encuentran muchas mujeres con depresión es que de ellas dependen a su vez muchas otras personas.

  • Hay mujeres que son cuidadoras, que atienden a familiares dependientes o enfermos.
  • Otras tienen la responsabilidad exclusiva de los hijos y son el motor de esas familias en las que, si ellas fallan, falla todo o se pierde esa funcionalidad o armonía.

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Este tipo de situaciones tan personales hace muy difícil que la mujer encuentre ese apoyo o ese tiempo para sí misma donde poder atenderse, tratarse, acudir a terapia y reorganizar esas heridas y vacíos internos.

Es muy común que se digan a ellas mismas aquello de que “con las pastillas basta”.

Sin embargo, hemos de tenerlo claro: las pastillas para el dolor de la vida nunca son suficiente. Se necesita de más estrategias y, a su vez, de un entorno facilitador, sensible y cercano.

La depresión en la mujer, tal y como hemos podido observar, presenta una serie de atributos muy especiales que debemos considerar en nuestro día a día.

Ya sea para poder afrontarlos mejor o para ser esa mano amiga que ayuda, consuela y apoya.