Los asuntos pendientes te encontrarán de nuevo a la vuelta de la esquina

Para poder seguir adelante debemos aprender a zanjar los asuntos pendientes. Solo así podremos poner todo nuestro interés y nuestra ilusión en el presente y el futuro, sin lastres

Si tienes asuntos pendientes con alguien, estás destinado a encontrarte tarde o temprano con esa persona hasta que lo resuelvas, hasta que cortes por fin ese vínculo y se dejen ir los malentendidos, los pesares, las tristezas.

Todos, de algún modo, tenemos algún hecho no resuelto, un pasado que, como un faro en la lejanía, nos trae el impacto de fulgor de un recuerdo, de una palabra o una dimensión del ayer que quedó hendida en las profundidades de nuestro cerebro.

Desde el psicoanálisis nos explican que las personas solemos “enterrar” algunos hechos traumáticos o incómodos en un estrato más antiguo de nuestra mente.

Lejos de ponerlo bajo llave y en el rincón más oscuro del armario de nuestro cerebro, esos hechos de nuestro pasado ascienden como el humo de una chimenea, como el agua que rebosa de una bañera dejando su imperceptible impacto en nuestro presente.

No es fácil. Lo que dejamos sin resolver nos acompaña y afecta a nuestra personalidad, a nuestras emociones.

Hablamos, por ejemplo, de una relación afectiva que terminó sin adiós, sin una explicación.

Nos referimos también de esos vínculos complejos con algunos familiares, con amigos que dejamos ir o incluso, por qué no, con esas palabras no dichas o esas oportunidades que, por miedo o indecisión, dejamos escapar.

Te proponemos reflexionar sobre ello.

Cómo aceptar el pasado y vivir sin asuntos pendientes

Los asuntos pendientes son como límites en nuestros caminos vitales. Zanjas que tuvimos que saltar a la fuerza mientras dejábamos ciertas cosas atrás.

Cosas hacia las que volvemos la mirada más de una vez.

Estamos, sin duda, ante uno de los malestares psicológicos más comunes, ahí donde se concentra también cierta frustración, tristeza, amargura y hasta la nostalgia.

Te explicamos ahora cómo debemos afrontar estas situaciones tan comunes.

Cargas demasiado pesadas: aprende a aligerar

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Podríamos decirte en este momento que lo mejor para resolver esos asuntos pendientes es hacer una llamada, una visita, quedar con ese alguien y hablar.

  • Podríamos, sin duda, pero sabemos que no siempre es posible.
  • No podemos porque, a veces, hay personas a las que no podemos o no deseamos volver a ver (porque nos causaron un gran dolor).
  • Tampoco no es posible porque no siempre es fácil encontrar a quien nos hizo daño o a quien defraudamos.

¿Qué debemos hacer en estos casos? Bien, lo primero es saber que todos los asuntos pendientes se resuelven primero en el lugar más importante: en nuestro interior.

Hallar el equilibrio en nuestra mente y en nuestro tejido emocional es el primer paso para desactivar el peso de los asuntos pendientes.

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Libera la carga

Para liberarnos de esa carga podemos ayudarnos de estas verbalizaciones con las que promover un despertar interno con el cual asumir nuevas perspectivas.

  • Yo no soy la persona que me hizo daño, soy mucho más que mis heridas y decepciones.
  • El pasado no debe hacerme cautivo de mi presente.
  • Si cometí errores en el ayer, mi deber es aprender de ellos para tener un presente más válido y sabio.
  • Los asuntos pendientes deben cerrarse de una vez y convertirse en asuntos terminados para que el aquí y ahora me ofrezca mejores oportunidades.

Cómo aceptar el pasado para vivir el presente

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Tal y como hemos señalado, los asuntos pendientes siempre deben resolverse primero en nuestro propio interior.

Solo cuando he apagado mi rabia, puedo acercarme a esa persona para tener una conversación final con la que atar cabos y dejar ir.

Solo cuando tenga calma en mi interior, me daré cuenta de que esos asuntos pendientes ya no son tan importantes como pensaba, porque lo que de verdad importa es el presente.

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Te proponemos reflexionar sobre estas dimensiones para conseguirlo, para poner la llave en los asuntos pendientes y cerrarlos de forma definitiva.

La vida es movimiento

Tal y como nos explica Mihály Csíkszentmihályi en su teoría del flujo, la vida es movimiento. Es dejarnos llevar por esa mente capaz de conectarse con la actividad cotidiana para apreciar lo que es importante “el aquí y ahora”.

El ayer y los asuntos pendientes forman parte de un pasado del cual hemos aprendido y hemos adquirido una lección para ser mucho más sabios en este presente y para avanzar de forma más madura.

Confía en el futuro

Tu pasado no fue fácil. Tu presente se resume en dos palabras: superación y coraje. Ahora, tu futuro debe ser el reflejo de una hermosa palabra: esperanza.

Deja ir lo que ya no tiene remedio, lo que ya está perdido, lo que es caduco y pon todas tus energías y confianza en lo que está por venir.

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El poder de cambiar las cosas está en ti

Tú eres el arquitecto de tu vida, tú el único y más maravilloso héroe de tu historia. No te permitas ser esclavo de quien te hizo daño, cautivo de un pasado que solo acontece en tu mente para hacerte daño.

Álzate con responsabilidad para sembrar de fortaleza, optimismo y dignidad tu presente y ser así más feliz.

Tú tienes el poder de lograrlo.

Imágenes cortesía de Pierre Mornet

 

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