Ataques de ansiedad: cuando nadie entiende qué me ocurre

Valeria Sabater·
05 Mayo, 2020
Aunque sean difíciles de controlar y puedan llegar a agobiarnos, debemos ver los ataques de ansiedad como situaciones pasajeras de las que, sin lugar a dudas, saldremos, por largas que nos parezcan.
 

Los ataques de ansiedad no suelen ser muy bien entendidos por la población en general y, de ahí, la desesperación de quien lo sufre. No obstante, hay que aclarar que cualquiera puede experimentarlos en un momento dado y que no hay que avergonzarse por ello. 

Si bien es cierto que los trastornos de ansiedad entran dentro del Manual diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-V), estamos ante una dimensión que puede experimentarse tanto de forma muy puntual como recurrente.

Una situación estresante, un impacto emocional o, incluso, estar mucho tiempo bajo presión pueden desencadenar en un ataque de ansiedad. Quien lo experimenta, tiene la clara sensación de que va a morir, de que su corazón va a estallar. Puede ser mucho más alarmante si, quienes le rodean, no saben qué ocurre y reaccionan del peor modo posible.

A través de frases como: “no pasa nada”, “todo te lo tomas a la tremenda” o “cálmate, que esto no es nada” no ayudamos, no facilitamos ningún apoyo ni conferimos la calma que la persona necesita.

 

A continuación profundizaremos en esta realidad tan común y que no tiene que ser motivo de vergüenza. ¿Vamos a ello?

Ataques de ansiedad: cuando creo que el corazón me va a estallar

Mujer con los ojos cerrados en un ataque de ansiedad.

En primer lugar, hemos de entender un aspecto importante: la ansiedad, por sí misma, tiene una utilidad para el ser humano. La ansiedad nos avisa de la cercanía de una amenaza para que podamos huir o afrontarla.

Lo ideal es mantener un nivel de ansiedad ajustado y equilibrado para, de este modo, motivarnos para ser más eficaces en nuestros entornos cotidianos.

Ahora bien, el problema aparece cuando el nivel de ansiedad se dispara y se vuelve incontrolable. Es entonces cuando el cerebro interpreta que hay un riesgo del que escapar cuanto antes. Para ello, desencadena una reacción orgánica:

 

Mientras que el cerebro y el cuerpo ordenan escapar, la mente envía pensamientos negativos y catastróficos que empeoran aún más la situación. Por ello, la persona que pasa por un ataque de ansiedad se desespera.

Síntomas de los ataques de ansiedad

Los trastornos de ansiedad se relaciona con múltiples dimensiones y situaciones personales. 

  • Hay quien tiene miedo a volar, otros pueden sufrir otros trastornos como la agorafobia, la aracnofobia, la acuafobia, etc.
  • Otras personas, en cambio, pueden experimentar esta situación ante un contexto de gran impacto emocional.
  • Asimismo, cabe decir que una pequeña parte de estos pacientes evidencian ataques de ansiedad sin conocer muy bien el motivo.
  • De hecho, tal y como nos revela un estudio llevado a cabo en la Universidad de Seoul, en ocasiones, este trastorno psicológico tendría un origen genético.

A pesar de que los desencadenantes sean múltiples, por lo general, existe una sintomatología común fácilmente identificable.

 

Síntomas emocionales

  • Nerviosismo.
  • Estado de tensión.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Sentimientos que se centran en lo negativo.
  • Sentimientos de aprensión o miedo intenso e incontrolable.
  • Aparecen pensamientos fatalistas, es decir, se anticipa lo peor.

Síntomas físicos

  • Mareos.
  • Diarrea.
  • Sudoraciones.
  • Temblores y tics.
  • Tension muscular.
  • Dolores de cabeza.
  • Hiperventilación.
  • Micción frecuente.
  • Dolor de estómago.
  • Fatiga extrema y debilidad.
  • Aceleración del ritmo cardiaco.
  • Elevación de la tensión arterial.
  • Dificultad para respirar y sensación de sufrir un ‘infarto’.

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Los ataques de ansiedad pueden relacionarse con una depresión

En caso de que los ataques de ansiedad sean algo frecuente, es muy posible que la persona sufra una depresión encubierta.

Mujer sentada en la cama con un ataque de ansiedad.

  • La ansiedad y la depresión derivan muchas veces de la misma vulnerabilidad, de esa indefensión en la que se puede perder el control hasta el punto de derivar en estas situaciones tan angustiosas.
 
  • Hay que dejar claro que, a pesar de que la ansiedad y la depresión son dos dimensiones distintas, en ocasiones, como decimos, la primera puede ser síntoma de la otra.

Para salir de dudas, no hay nada mejor que consultarlo con los especialistas en este campo, es decir, los psicólogos. Ellos ponen al alcance de todos diversas terapias que no solo han demostrado ser de ayuda al momento, sino después de que ha ocurrido el ataque de ansiedad.

¿Cómo hacer frente a los ataques de ansiedad?

Para hacer frente a un ataque de ansiedad, lo primero será afrontar los síntomas emocionales y racionalizar ese miedo, esa amenaza y situación estresante.

Pasos para ayudar a una persona que sufre un ataque de ansiedad

Entiende que no a todos les sirven las mismas fórmulas. No se está volviendo loco: necesita ayuda y, ante todo, calma y comprensión.

  • Desabróchale la ropa que le esté oprimiendo.
  • Pídele que se siente y sitúalo en un lugar donde corra un poco de aire.
  • Si está hiperventilando, ofrécele una bolsa para que respire a través de ella o indícale que respire como si estuviera apagando una vela.
 
  • Repítele en todo momento que no está sufriendo un ataque al corazón, y que estás ahí para ayudarlo y que todo está bien. Habla con mucha calma.
  • Indícale que ponga una mano en su abdomen y otra en el corazón. Tiene que regular las respiraciones.

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¿Es necesario llamar al médico?

¿Es necesario llamar al médico si tengo un ataque de ansiedad?

Si los síntomas no cesaran y su pulso estuviese muy acelerado, sería necesario llamar al servicio médico. En especial si la persona tiene alguna cardiopatía, diabetes u obesidad.

Por último, no hay que olvidar que cabe la posibilidad de que estos ataques de ansiedad puedan repetirse en el momento menos pensado. Es prioritario, por tanto, contar siempre con ayuda experta para manejar con efectividad las emociones y los pensamientos.

 
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