Atelectasia: qué es y por qué ocurre

Los colapsos pulmonares no son afecciones graves, sin embargo, pueden ser manifestaciones de problemas más serios, como un derrame pleural o un tumor.

La atelectasia es un trastorno pulmonar en el que una parte de los pulmones se colapsa como consecuencia de la pérdida de volumen alveolar.

Generalmente es de causa idiopática, es decir, no se conoce o hay tantas que no se puede determinar cuál es. Los traumatismos torácicos, neumonías, problemas hormonales o insuficiencias respiratorias derivadas de otras patologías pueden provocar atelectasia.

Bases fisiológicas de la función respiratoria

Pulmones con atelectasia

En primer lugar, la principal función de los pulmones es proveer de oxígeno a la sangre y retirar el exceso de dióxido de carbono producido en la respiración celular. Esto se logra mediante la inhalación de aire rico en oxígeno y la exhalación de aire rico en dióxido de carbono.

Este aire llega a los alveolos, diminutas estructuras en forma de uva cubiertas por una gran cantidad de pequeñísimos capilares sanguíneos. En ellos tiene lugar el intercambio gaseoso.

Para que los alvéolos puedan realizar su función han de permanecer siempre abiertos y llenos de aire. Este proceso se complica durante la exhalación, donde los alveolos presentan una tendencia natural a cerrarse y colapsar.

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¿Cómo evitar el colapso?

La clave está en la sustancia que los recubre, como el aceite que se utiliza para engrasar las bisagras de una puerta facilitando su función. Se conoce como surfactante pulmonar a la sustancia producida por neumocitos de tipo II que recubre la superficie de los alveolos pulmonares.

Los surfactantes, también conocidos como tensoactivos, son moléculas que disminuyen la tensión superficial. ¿Y qué es la tensión superficial? La cantidad de energía necesaria en un líquido para aumentar su superficie por unidad de área.

Mujer respirando con dificultad

Un símil: el típico juguete de los niños con el que crean pompas de jabón. En este caso, el jabón funcionaría como surfactante, disminuyendo la tensión superficial de las pompas. Cuanto menor es la tensión superficial, mayor es el tamaño de las pompas

Si intentásemos crear pompas solo con agua seríamos incapaces porque su tensión superficial es muy elevada. De hecho, es tan grande que algunos insectos lo aprovechan para caminar sobre el agua, como el zapatero.

De igual forma, si  los alveolos pulmonares no estuviesen recubiertos de surfactante se cerrarían y no podrían realizar su función. Cuando hay un déficit de surfactante, se produce algún traumatismo o la respiración se ve dificultada por un exceso de secreciones, existe el riesgo de atelectasia.

Sin embargo, el propio cuerpo humano dispone de mecanismos para disminuir la probabilidad de que esto ocurra. Las inspiraciones profundas periódicas realizadas de forma inconsciente o toser para eliminar de las vías respiratorias el exceso de secreciones son dos de estos mecanismos.

Causas de la atelectasia

Médico mirando una radigrafía

El carácter de esta patología suele ser idiopático. Por ejemplo, un trastorno en el sistema endocrino por el que los niveles de hormonas estén alterados. Una disminución en los niveles de hormonas que propician la síntesis de surfactante por parte de los neumocitos, como la prolactina o la tiroxina, puede conducir a la atelectasia.

Por otro lado, el colapso puede ser desencadenado por la obstrucción de una de las partes en las que se ramifican los pulmones: los bronquios. Esta obstrucción puede deberse a la inhalación de un cuerpo extraño, como un trozo de comida o un juguete, la presencia de un tapón mucoso o incluso un tumor.

De forma alternativa, la obstrucción puede ser causada por algo que comprime el bronquio desde fuera. Puede ser un traumatismo, la inflamación de un ganglio linfático cercano o, nuevamente, un tumor.

¿No lo sabías? Neumonía o pulmonía

Además, otras patologías asociadas a los pulmones pueden conducir a taponamientos bronquiales. Es el caso de un aumento del líquido contenido en el espacio pleural, un afección conocida como derrame pleural. O también de la entrada de aire en este mismo espacio, lo que se conoce como neumotórax.

El diagnóstico suele realizarse mediante una radiografía torácica. Esta permite observar si algún bronquio está obstruido o si el volumen alveolar es inusual. Por otro lado, el tratamiento de esta patología consiste en resolver el taponamiento, si es la causa o asegurar una respiración profunda.