¿Quieres atraer a las personas adecuadas a tu vida? Entonces, sé tú mismo

La persona ideal, tanto en el plano sentimental como en el de la amistad es aquella que nos deja ser nosotros mismos y que nos acepta con nuestras virtudes y defectos

Aprender a ser uno mismo puede ser un viaje que nos ocupe una vida entera si no lo hacemos de la forma adecuada.

Por curioso que parezca, vivimos en una sociedad donde la mayoría maneja infinidad de términos asociados al crecimiento personal.

Todos sabemos ya qué es la autoestima, qué es la resiliencia, la Inteligencia Emocional, las actitudes limitantes, las metas personales…

Tenemos a nuestro alcance miles de libros de autoayuda, hacemos cursos, leemos artículos e incluso no falta quien practica el mindfulness o ha hecho ya su propio eneagrama de la personalidad.

Sin embargo, a pesar de tanto tiempo invertido en estas áreas, las inseguridades siguen ahí, los miedos persisten, al igual que los pensamientos negativos, la infelicidad y, cómo no, nuestra incapacidad para diferenciar entre lo que yo quiero y lo que los demás esperan.

Cabe decir que esta tarea, la de ser uno mismo, no es algo precisamente fácil de aplicar en el día a día.

Hace falta que caigan muchos velos, que se rompan infinidad de esquemas interiores y parte de esa costra que nuestra propia educación ha colocado poco a poco sobre nuestra persona.

Nos han enseñado a complacer, a formar parte de determinados grupos sociales, ahí donde hay que encajar a la fuerza, renunciando en ocasiones a los propios deseos, a las propias esencias.

¿Qué tipo de personas van a formar parte de nuestra vida si nos descuidamos, si no nos valoramos como merecemos?

Queda claro que el panorama, enfocado desde el punto de vista de la baja autoestima, es bastante negativo: corremos el riesgo de tener amigos e incluso parejas que armonizan muy poco con nuestro propio ser.

No es lo adecuado. Hoy en nuestro espacio te proponemos reflexionar sobre el tema.

Si quieres ser tú mismo, aprende a dejar ir

hombre con mariposas que busca ser él mismo

Saber dejar ir es un arte que hunde sus raíces en el desapego, en ese principio de libertad y plenitud personal donde entender que nada puede ni debe poseernos.

Debemos recordar, por ejemplo, que las dependencias no son buenas, y que esas vinculaciones de alta intensidad emocional tampoco son recomendables.

Cuantos más apegos desarrollemos, más dificultades tendremos para ser nosotros mismos.

Así, nunca está de más integrar en nuestro día a día los siguientes principios:

  • Amar a alguien es saber unir dos individualidades en un mismo proyecto sin que ninguno de los dos tenga que renunciar a su propio ser, a su propia identidad.
  • Hay que dejar ir lo que no nos deja crecer, lo que nos pone barreras.
  • Hay que hacerlo además sin temer las consecuencias, porque aquellos que nos respeten de verdad entenderán nuestras necesidades y nos dejarán ser.

Nos permitirá ser libres para buscar y alcanzar aquello que decidamos por nosotros mismos.

Lee también “Juntos pero no atados, una bonita leyenda sioux”

mujer con flores en los ojos que busca ser uno mismo

Me convierto día a día en el tipo de persona que quiero encontrar

Muchos de nosotros seguimos esculpiendo en nuestra mente la forma de esa persona a la que deseamos entregar nuestra confianza, nuestro cariño y un proyecto de vida en común.

Le damos forma pensamiento a pensamiento, deseo a deseo, sin comprender que, en realidad, no es este el camino correcto.

En lugar de soñar con esa persona “ideal”, convirtámonos nosotros mismos en aquello que ansiamos encontrar, demos forma a esas virtudes que queremos hallar en la persona amada.

  • Si deseas a alguien valiente, aprende a serlo tú primero.
  • Si ansías alguien que te ofrezca seguridad, trabaja día a día en tus propias fortalezas.
  • Si quieres a una persona positiva, capaz de sacar siempre el lado bueno de las cosas, cambia el enfoque, asume esta misma perspectiva.

Así, y sin que te des cuenta, te convertirás en aquello que siempre has deseado encontrar, habrás trabado tanto en ti que acabarás atrayendo aquello que tú mismo proyectas.

Lee también “la amistad entre mujeres, una forma sensacional de combatir el estrés”

Cuando soy yo mismo aplico adecuados filtros para saber quién “sí” y  quién “no”

hombre-tomando-una-decisión

Cuando somos más jóvenes avanzamos por nuestros escenarios más cotidianos sin apenas filtros, sin límites, sin barreras de protección.

  • Es así como dejamos “entrar”  a casi cualquier persona, porque nos dejamos llevar por la simple atracción, la obediencia, por la necesidad de agradar o encajar.

No llegamos a valorar primero si nos acomoda, sin nos encajan sus valores, su actitud, su forma de ser…

  • Más tarde, y después de unas cuantas decepciones, acabamos abriendo esa mirada interior que nos da la experiencia y esa madurez de carácter donde por fin, saber “quién sí y quién no”.
  • Daremos el sí a la persona que nos permita siempre ser nosotros mismos, con nuestras virtudes, particularidades y defectos.
  • Pasará por nuestros filtros personales quien saque siempre nuestra mejor versión, quien nos haga felices, quien nos haga crecer, nos enseñe, nos haga reír y, a su vez, sepa ser un buen compañero de viaje en esto llamado vida.

Lee también “la verdad es que no dejé de quererte, solo dejé de insistir”

Para concluir, para “atraer” a personas especiales, a personas mágicas dignas de formar parte de nuestro corazón, ya sea en forma de amistad o de relación afectiva, no hay nada mejor que invertir primero en algo esencial: en nosotros mismos.

Cuando uno se ama, se respeta y tiene claras sus prioridades, sabe lo que merece y, tarde o temprano, da con ello.

Te puede gustar