Auscultación de las venas y las arterias

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Alejandro Duarte el 30 noviembre, 2018
María Vijande · 22 enero, 2019
A excepción de las arterias grandes, no se suelen apreciar ruidos en los vasos sanguíneos que transportan la sangre desde el corazón al resto del cuerpo. Esto es comprobable mediante las auscultaciones que detallaremos en este artículo.

El término auscultación proviene del latín y hace referencia al acto de oír. La auscultación de las venas y las arterias es, por lo tanto, escuchar mediante unos aparatos específicos diferentes ruidos procedentes de estos vasos sanguíneos con el fin de facilitar el diagnóstico de diferentes patologías. En definitiva, la auscultación es un método de exploración clínica cuya finalidad es la de apreciar diferentes fenómenos físicos. Se puede llevar a cabo mediante la aplicación directa del oído o gracias a un estetoscopio o fonendo.

Es posible auscultar muchas partes del cuerpo humano, como el corazón, el aparato respiratorio o el digestivo. En este artículo, nos vamos a centrar en la auscultación de las venas y las arterias.

Auscultación de las venas

Las venas son vasos sanguíneos encargados de conducir la sangre desde los capilares sanguíneos hacia el corazón. Por lo general, transportan desechos de las células y CO2, aunque las arterias transportan sangre oxigenada. Las arterias pulmonares llevan la sangre oxigenada desde los pulmones hasta las cavidades del lado izquierdo del corazón. Cuando se llenan, este órgano bombea la sangre al resto del cuerpo a través de la arteria aorta y las venas umbilicales.

En estado normal, en las venas no se producen fenómenos acústicos perceptibles. Sin embargo, en ciertas situaciones, se pueden observar en las venas yugulares ruidos de murmullo o de soplo. Por ejemplo, esto ocurre en caso de anemia —situación patológica en la que la sangre no transporta suficiente oxígeno— o de clorosis —enfermedad en la que hay deficiencia de hierro en la sangre—. Estos ruidos se distinguen por ser continuos; cuando hay intermitencia, esta no es rítmica, y se puede valorar mediante la auscultación de las venas y las arterias.

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¿Por qué puede haber ruidos de origen venoso?

Recreación de vasos sanguíneos.
Los vasos funcionan como tuberías, transportando la sangre por el cuerpo, y crean ruidos en su movimiento,

Parecen ser ruidos líquidos debido a alteraciones de la corriente sanguínea al pasar a cauces de distinto diámetro. Al mismo tiempo, el llenado de los troncos venosos disminuye. La interrupción de la corriente sanguínea por la presión hace desaparecer los ruidos venosos. Sin embargo, la presión moderada con el estetoscopio que disminuye el calibre de la vena, los refuerza.

Por último, cabe destacar que, cuando los ruidos son intermitentes, se presentan cuando el individuo inspira, ya que se favorece al flujo sanguíneo.

Auscultación de las arterias

Las arterias también son vasos sanguíneos. Sin embargo, se diferencian de las venas en que llevan la sangre desde el corazón hacia los diferentes tejidos del organismo, mientras que las venas lo hacen en dirección contraria, como hemos visto. En este sentido, la función de las arterias es inversa a la de las venas, ya que trasladan la sangre oxigenada y rica en nutriente a todas las células del cuerpo.

En cuanto a la auscultación de las arterias, a excepción de la aorta, la pulmonar, la carótida y la subclavia, las arterias no presentan fenómenos acústicos apreciables, o son insignificantes. Sin embargo, utilizando un aparato conocido como esfigmófono, se ha llegado a hacer perceptible al oído humano el pulso de las arterias pequeñas, como la radial.

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Ruidos de las grandes arterias

Médico midiendo la presión arterial a un paciente.
Son especialmente las grandes arterias las que producen mayor sonoridad para la auscultación de las venas y las arterias.

A pesar de que no se suelen escuchar ruidos en la mayoría de las arterias, sí se escuchan en las grandes, que son las siguientes:

  • Aorta.
  • Pulmonar.
  • Carótida.
  • Subclavia.

En estas arterias, podemos escuchar tres tipos de ruidos:

  • Propagados desde el corazón: Suelen ser ruidos del orificio aórtico. Con más frecuencia son ruidos sistólicos, ya que los diastólicos se propagan en dirección opuesta a la corriente sanguínea arterial. Por lo tanto, estos últimos no se oyen o se escuchan débilmente.
  • Producidos en la misma arteria: Estos ruidos son siempre isocrónicos con el pulso. Se producen por el gran aumento de tensión arterial en los casos en los que hay hipertrofia del ventrículo izquierdo o por la exageración de la actividad cardíaca. El ruido que se puede percibir al nivel de las fontanelas en los niños pequeños, es un ruido del mismo origen.
  • Por la presión del estetoscopio o fonendo: Esta presión disminuye el calibre del vaso y determina una contracción de la vena líquida; se produce un ruido isócrono con el pulso. Si la presión borra la luz del vaso, todo el ruido natural o artificial desaparece.

En definitiva, la auscultación de las venas y las arterias constituye uno de los tantos recursos médicos para detectar anomalías en el organismo. Es, por lo tanto, un mecanismo de diagnóstico primario muy efectivo en determinadas circunstancias.

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