Auscultación pulmonar

Edith Sánchez 30 enero, 2018
La auscultación pulmonar aporta información relevante para realizar, complementar o sugerir un diagnóstico sobre el funcionamiento del aparato respiratorio.

La auscultación pulmonar es una técnica clínica para explorar y evaluar el estado del sistema respiratorio.

Mediante este procedimiento se evalúa cómo se comporta el flujo de aire a través del árbol traqueobronquial. Este examen aporta información sobre el estado de los pulmones y del espacio pleural.

La auscultación pulmonar se realiza con un fonendoscopio, un aparato acústico, que permite captar los sonidos internos del cuerpo. También recibe el nombre de estetoscopio. Funciona como un amplificador de los impulsos acústicos.

El primer paso para evaluar las afecciones respiratorias y su ubicación es realizar una auscultación pulmonar. Esta constituye una herramienta fundamental para precisar, complementar o iniciar el diagnóstico de diversas enfermedades.

Técnicas de auscultación pulmonar

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Para realizar la auscultación pulmonar se necesita la colaboración del paciente. Esta varía dependiendo de la edad y de la condición del mismo. La situación más difícil se presenta con los lactantes, debido a que frecuentemente lloran durante el examen.

Cada médico sigue un protocolo para realizar la auscultación pulmonar. Por lo general, se comienza por el cuello, examinando la región que está a ambos lados.

Luego se examina el lado derecho e izquierdo, sucesivamente, ubicando el estetoscopio en la espalda y en el frente. Se deben cubrir todos los sectores, incluyendo la zona que está debajo de las axilas.

Normalmente se le pide al paciente que respire por la boca de forma profunda. Repetidamente este aspira y expira, de modo que se puedan captar todos los ruidos de forma muy nítida.

Lo usual es que la auscultación pulmonar se realice mientras el paciente está sentado para poder comparar un pulmón con el otro en el mismo punto. En ocasiones también se solicita que hable, ya que la transmisión de la voz también aporta información relevante.

Si el paciente no puede sentarse, la auscultación pulmonar debe realizarse mientras está tendido de medio lado. En este caso se toma en cuenta que el pulmón que más ventila es el que se encuentra en la parte de abajo.

Por su parte, el pulmón de arriba es el que tiene más volumen de aire. Debido a esto, cuando se está tumbado el que siempre se ausculta es el pulmón de abajo.

Ver también: Los pulmones y sus características

Auscultación de los ruidos en los pulmones

Auscultación de los ruidos en los pulmones

Durante la respiración se producen unos ruidos que son considerados normales. Estos son aquellos que corresponden a un tránsito normal del aire por el árbol traqueobronquial. Tales ruidos normales son los siguientes:

  • Ruido traqueal. Se capta poniendo el estetoscopio en el cuello, delante de la tráquea. Es detectable durante la inspiración y la espiración.
  • Ruido traqueobronquial. Para detectarlo se ubica el fonendoscopio entre el primer y segundo espacio intercostal. Se ausculta tanto delante del tórax, como en la región interescapular, en la espalda. Lo que se examina allí son los grandes bronquios.
  • Murmullo pulmonar. Se trata de un ruido suave y de baja intensidad, que se produce por el paso del aire del pulmón a la pared torácica. Para captarlo el estetoscopio se ubica en la espalda, el frente y los costados, mientras el paciente inspira.
  • Transmisión normal de la voz. Se pide al paciente que diga algunas palabras y se ubica el estetoscopio en la tráquea. El sonido debe ser nítido y fuerte e ir haciéndose más tenue a medida que se aleja el fonendoscopio.

Más que ofrecer un diagnóstico exacto, lo que arrojan estas auscultaciones son datos relevantes para determinar cuál es el estado del sistema respiratorio. Permiten, así mismo, establecer si hay indicios de alguna patología.

Te recomendamos leer: Cómo hacer una depuración de pulmones y bronquios

Los ruidos que indican afecciones

Los ruidos que indican afecciones

Durante la auscultación pulmonar pueden aparecer algunos sonidos distintos a los normales. Los principales ruidos anormales son:

  • Crepitaciones. Ruido de baja intensidad, similar al que se produce cuando se frota un mechón de cabello. Sugiere la presencia de áreas mal ventiladas, inflamadas o con fibrosis.
  • Sibilancias. Son sonidos similares a un silbido continuo. Se presentan cuando hay obstrucción de las vías aéreas.
  • Roncus. Son una especie de ronquido que sugiere la presencia de secreciones en los bronquios.
  • Respiración soplante. También se le llama soplo tubario. El sonido es similar al que se produce al soplar por un tubo estrecho. Sugiere la presencia de neumonía.
  • Broncofonía o pectoriloquia. La voz se escucha nítidamente, aun haciendo la auscultación pulmonar en la pared torácica. También es síntoma de neumonía.
  • Frotes pleurales. Un sonido similar al roce de dos cueros. Son señal de inflamación en la pleura.
  • Soplo pleurítico. Similar a la respiración soplante, pero un poco más suave. Indica derrame pleural.
  • Estridor o cornaje. Similar al sonido que se produce al soplar un cuerno. Aparece cuando hay obstrucción de la laringe o estenosis de una parte de la tráquea.
  • Estertor traqueal. Un sonido húmedo, propio de condiciones en las que hay secreciones que no se pueden eliminar, en grandes bronquios y tráquea.
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