Autoestima baja: cuando te conviertes en tu propio enemigo

La baja autoestima nos sumerge en un estado de malestar del que a veces es complicado salir. Sin embargo, con paciencia y fuerza de voluntad es posible. ¡Descubre cómo!

Nuestro equilibrio emocional depende, en gran parte, de cómo nos valoramos, es decir, de nuestra autoestima. Por esta razón, una autoestima baja nos afecta de forma negativa en todos los aspectos de nuestra vida. Es como si llevásemos puestas unas gafas que todo lo oscurecen, que nos impiden darnos cuenta de lo valiosos que somos y que poco a poco, nos convierten en nuestros peores enemigos.

Celia Antonini, escritora y psicóloga, afirma que la autoestima tiene dos aspectos muy diferenciados: un sentimiento de valía personal y un sentimiento de capacidad. De esta forma, quien tiene baja autoestima no se siente ni válido ni capaz. No obstante, es conveniente mencionar que ambos aspectos son modificables.

Así, la persona que vive bajo el manto de la baja autoestima se encuentra sin ilusiones, sin ese sentimiento de capacidad y valía. Sin embargo, predominan en ella los reproches, las críticas y la culpa. Se trata de personas que han perdido el brillo de sus ojos al mirarse en el espejo porque han dejado de confiar en ellas mismas. Profundicemos.

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La autoestima baja te paraliza

La autoestima es clave para nuestro bienestar, una de las piezas fundamentales que construyen el camino hacia la felicidad. Querernos es imprescindible para sentirnos bien, el escudo que nos protege de un gran número de amenazas y sufrimientos.

Así, cuando no lo hacemos, cuando nos olvidamos de nosotros mismos y nos adentramos en las profundidades del autodesprecio es inevitable que el malestar salga en nuestra búsqueda y que nuestro alrededor pierda color. Y así, en este escenario, poco a poco vamos perdiendo las ganas, las ilusiones se apagan y comenzamos a boicotearnos a nosotros mismos. 

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La autoestima baja tiene un poder altamente paralizante. Es capaz de atraparnos e inmovilizarnos en nuestro rutina. Nos costará levantarnos, nos sentiremos vulnerables, inseguros y sin iniciativa. Incluso, puede que nos pongamos a la defensiva ante cualquier comentario. De hecho, si esta situación se prolonga en el tiempo puede acabar desembocando en una depresión.

Por esta razón, es importante aprender a gestionar esos momentos en los que las fuerzas se tambalean y comenzamos a dejar de creer en nosotros mismos. Ahora bien, siempre que nos sintamos incapaces lo recomendable es acudir a un profesional de la psicología para que nos ayude a profundizar y superar nuestro problema.

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Las opiniones que nos afectan

Uno de los problemas más relacionados con la autoestima baja es el valor que le damos a las opiniones de los demás. Porque aunque estas no dejan de ser pensamientos e ideas sobre cómo los demás observan el mundo, a veces les otorgamos más valor del merecido. Lo peor de todo es cuando atribuimos a esas opiniones el poder de la verdad y dejamos que definan nuestro mundo, dando lugar a un sufrimiento inútil.

Hombre llorando con las manos en la cara

Ahora bien, ¿por qué le damos tanta importancia a las opiniones? Aunque explicaciones pueden existir muchas, la educación que hemos recibido suele tener mucho peso. Por ejemplo, esa costumbre de buscar la aprobación de los demás, de esperar recibir opiniones positivas que indiquen que lo estamos haciendo bien o simplemente, valorar la opinión de determinadas personas por encima de la nuestra porque cumplen una serie de características.

El problema más grave surge cuando la opinión que tenemos de nosotros mismos se ve afectada por aquello que piensan los demás. De repente, la concepción que tenemos de nosotros cambia y si los demás pensaban negativamente sobre nosotros o criticaron algún aspecto de nuestro comportamiento nos lo atribuimos. Y de esta forma nuestros niveles de autoestima se ven reducidos.

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Para no dejarnos influenciar por las opiniones de los demás o al menos, no contaminar la percepción que tenemos de nosotros mismos, lo ideal es observar cuáles son nuestros pensamientos y ver las cosas en perspectiva. 

No obstante, es importante tener en cuenta que no siempre estamos en lo correcto y que nuestras emociones negativas pueden empañar la realidad. Piensa en si son o no ciertas las opiniones y si tu actuación o tus opiniones van en la dirección correcta. ¡Te sorprenderá lo que descubrirás!

Deja de ser tu propio enemigo

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Como vemos, nos acabamos convirtiendo en nuestros enemigos. Asumimos todo eso que los demás opinan junto a cómo nos hacen sentir y, de repente, nos volvemos en nuestra contra con una autoestima baja junto a una colección de críticas.

¿Qué podemos hacer para dejar de ser nuestros propios enemigos? ¿Hay alguna forma de aumentar la autoestima? A continuación dejamos algunas claves que pueden suponer un punto de inflexión entre lo que eres y lo que serás. Son las siguientes:

  • Fijar objetivos realistas.
  • Ser conscientes de nuestras limitaciones.
  • Apreciar nuestras cualidades.
  • Tratarnos con cariño y ser positivos.
  • Realizar críticas constructivas.
  • Regalarnos tiempo.
  • Ser asertivos.
  • Realizar ejercicio físico.
  • Evitar comparaciones con los demás.

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Invertir en amor propio es clave para nuestro bienestar. Ahora bien, es una tarea que nos va a llevar tiempo, sobre todo si hemos puesto demasiadas barreras. Sin embargo, con paciencia podemos conseguirlo.