Cómo bajar la presión con música

Yamila Papa Pintor · 26 marzo, 2017
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 20 julio, 2019
Según el estilo de música que elijamos podremos obtener unos efectos u otros a la hora de relajarnos o regular la presión arterial. Debemos acompasar nuestra respiración con la melodía

Escuchar música, y concretamente nuestra canción favorita es un bálsamo para nuestro espíritu. Nos sirve para combatir el estrés, la ansiedad, las peocupaciones. Sirve para «bajar las revoluciones» en un día ajetreado, abstraernos del mundo y serenarnos.

Por supuesto hay otras ventajas más relacionadas a la música, como, por ejemplo, reducir la presión arterial. En este artículo te contamos qué dice la ciencia acerca de las propiedades más increíbles que tiene la música para nuestro organismo.

La música y su acción saludable

La música y su acción para la salud

Así como sucede con la risoterapia, la terapia con música tiene muy buenos resultados en aquellas personas deprimidas, estresadas o ansiosas. Escuchar la música que nos gusta puede contribuir también en nuestra salud física, ya que tiene la habilidad de reducir la presión arterial en las personas adultas.

La hipertensión, el estrés, la ansiedad, la ira… son condiciones que se asocian a muchas enfermedades. Por ejemplo, ataques al corazón, infartos y hemorragias cerebrales, etc. Por lo tanto, es importante mantener todos estos factores controlados. Tras una sesión de música de aproximadamente una hora a la semana, se ayuda a regular la presión arterial.

Esto se debe al efecto que la música ejerce sobre una hormona llamada cortisol, la cual está relacionada al estrés. Si además de simplemente disfrutar de bonitas canciones acompañamos la terapia con la meditación, el yoga o el taichí los resultados pueden ser todavía mejores.

Como si todo esto no fuese suficiente, podemos sentirnos más motivados y cambiar conductas poco saludables: comer más sano, no abusar de la sal o de la grasa, hacer ejercicio, etc. Por lo tanto, una buena dosis de música semanal podría ser la solución a un problema de salud tan habitual sobre todo en los hombres mayores de 35 años.

Para poder ver los efectos debemos continuar el tratamiento durante, al menos, tres meses y realizar mediciones de la presión semanales.

¿Quieres conocer más? Lee: Beneficios de la música en la salud

¿Sirve cualquier tipo de estilo musical para mejorar la presión arterial?

Escucha-música

Si bien todo depende de los gustos particulares de cada persona, lo cierto es que ciertas melodías son más recomendadas si queremos reducir nuestra tensión. Esto se debe a que si, por ejemplo, oímos géneros como metal, electrónica o incluso ciertas piezas clásicas podemos lograr el efecto contrario: estrechar los vasos sanguíneos, acelerar el pulso cardíaco y entrecortar la respiración.

Por el contrario, cuando el ritmo musical disminuye, el corazón se desacelera, podemos respirar de forma más pausada y sentirnos cada vez más serenos. El refrán popular indica que “la música amansa a las fieras” pero esto no es del todo cierto, ya que, como acabamos de indicar, depende el estilo que escuchemos podemos conseguir un efecto u otro.

Así, si lo que buscas es conseguir un completo efecto relajante, antiestrés y reductor de la presión arterial, te recomendamos que elijas alguna de las siguientes piezas:

  • Para Elisa, de Beethoven
  • Canción de Cuna, de Brahms
  • Concierto de Brandemburgo, de Bach
  • Adagio, de Albinoni

Por el contrario, para estimularnos y sentirnos con total energía deberíamos escuchar:

  • La Cabalgata de las Valquirias, de Wagner
  • La Flauta Mágica, de Mozart
  • El Danubio Azul, de Strauss
  • Marcha Eslava, de Tchaikovsky

Efectos de la música para el cerebro y el cuerpo

Escuchar música no solo puede ser agradable para los oídos, sino que también se trata de una experiencia placentera para la mente y beneficiosa para el organismo. Las células cerebrales, la sangre, los vasos sanguíneos… ¡todo es envuelto por la melodía!

  • Uno de los principales beneficiados con la música, sin duda, es el cerebro. En particular los neurotransmisores encargados de equilibrar el sistema de recompensas y el placer

Por eso no es extraño que tras una sesión musical queramos comer, reír, ejercitarnos o echarnos una siesta.

  • Incluso cuando estamos escuchando nuestra canción favorita se nos eriza la piel, podemos llorar o recordar algún momento hermoso del pasado

El cerebro produce más dopamina y por ello nos sentimos tan relajados o satisfechos.

  • La música se ha utilizado desde tiempos ancestrales en todas las culturas para celebraciones, reuniones y situaciones especiales
  • Se puede emplear para favorecer ciertos estados de ánimo, lograr empatía o pertenencia, aumentar las ventas o inducirnos en la realización de diferentes actos (comer más, por ejemplo)

Visita este artículo: Cómo prepararse antes de donar sangre

La musicoterapia tiene muchos beneficios adicionales para el cerebro:

  • Mejorar la memoria
  • Aumentar la concentración
  • Estimular los sentidos
  • Desarrollar ciertos mecanismos en los niños

Cómo bajar la presión con la música

En la teoría todo parece muy bonito, pero es momento de pasar a la acción. Para poder disfrutar de todos los beneficios de la música (entre ellos, reducir la presión arterial) debemos elegir melodías que nos agraden pero que, al mismo, tiempo cumplan la función de relajar o tranquilizar.

Otro de los elementos indispensables es la respiración, que ha de ser lenta y pausada, acompañando el ritmo de las canciones. Si queremos, podemos añadir algún incienso o vela aromática, poner las luces lo más tenue posible y alejarnos de los ruidos externos.

Pasos para disfrutar de la armonía

1. Poner música suave

Puedes elegir el ritmo que más te guste aunque las mejores opciones son la música clásica, la instrumental, el blues o la llamada “chill out”.

  • El volumen no debe ser demasiado alto para potenciar la relajación.

2. Sentarse o acostarse cómodamente

Sentarse o acostarse cómodamente

En cualquier caso, ten en cuenta que puedes quedarte dormido durante el proceso. ¡Y eso no está nada mal! Quiere decir que te has calmado lo suficiente.

  • Elige una silla o sofá cómodo, aunque también puedes usar la cama o una colchoneta en el suelo.

3. Cerrar los ojos y respirar

  • La idea es que el aire entre en tus pulmones de forma lenta, lo mantengas unos segundos y luego lo sueltes despacio
  • Con los ojos cerrados la concentración será superior
  • Mantén esta postura lo que dure la canción que has elegido

En conclusión, escuchar música no solo trae befecios para tu mente y tu estado emocional, también lleva aparejado una serie de ventajas a nivel físico, orgánico y metabólico.

  • MacDonald, R., Kreutz, G., & Mitchell, L. (2012). Music, Health, and Wellbeing. Music, Health, and Wellbeing. https://doi.org/10.1093/acprof:oso/9780199586974.001.0001
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