Bálsamo antibiótico casero a base de ajo

Paula Aroca 6 agosto, 2013
Para aprovecharlo al máximo debemos consumir el ajo crudo, ya que cocido pierde hasta el 90% de sus propiedades. La alicina, el principio activo que le aporta los efectos medicinales, se libera al machacarlo o triturarlo.

El ajo es un alimento utilizado en todo el mundo, sin embargo no todos conocen sus propiedades medicinales. Durante siglos la medicina natural ha utilizado este vegetal en sus tratamientos, ya que posee propiedades que contrarrestan infecciones, hongos, bacterias y además ayuda a limpiar y purificar la sangre.

Estas magníficas propiedades se obtienen al machacar el ajo, pues con ese procedimiento se libera una sustancia llamada alicina, que es la base de muchos de los medicamentos producidos por casas farmacéuticas. En este artículo te enseñaremos a preparar un ungüento maravilloso para la curación de muchas afecciones. 

Utiliza esta medicina en el hogar

Para casi todas las lastimaduras, el ajo se puede utilizar machacado directamente sobre la herida. Esto aliviará el dolor y evitará infecciones, pues la alicina ingresa al torrente sanguíneo.

Además, al ser ingerido, el ajo ayuda a generar flora bacteriana benéfica y contrarresta el efecto de píldoras y pastillas en el estómago.

Para las infecciones causadas por hongos, el pie de atleta por ejemplo, es útil usar pasta de ajo como crema y cubrir los pies con calcetines, aunque es recomendable que estas prendas sean exclusivas para el tratamiento y además estemos dispuestos a botarlas al terminarlo. Igualmente se lo puede aplicar en erupciones, tanto por acné como por herpes, genital o bucal.

Otro de sus beneficios se observa al frotarlo en el pecho para aliviar resfriados y neumonía, y al frotarlo en las fosas nasales se pueden aliviar sinusitis y rinitis.

Finalmente, el ajo será un gran analgésico y antibiótico al frotarlo mediante un hisopo en los oídos.

Cómo preparar el ungüento de ajo

Para realizar esta maravillosa pasta multiusos solo necesitas recordar la regla del 3×3.

Tres ingredientes: aceite de coco virgen, aceite de oliva extra virgen y ajo fresco. Para realizar esta preparación necesitarás tres cucharadas rebosantes de cada uno.

Procedimiento a seguir

Coloca el aceite de coco a calentar a fuego bajo, agrega el aceite de oliva y mézclalos de manera uniforme. Cuando esté caliente y homogéneo, agrega el ajo picado, saltéalo y retira del fuego. Pon la preparación en la licuadora o muélela con un mortero o un molinillo de café; cuela la preparación y vierte el resultado en un frasco. ¡Listo, ahora tienes tu propio ungüento antibiótico y analgésico! Guárdalo en el refrigerador y no olvides que la mezcla solo se mantiene por dos semanas.

Aclaración

Cuando la preparación está recién hecha tiene un color blanco parecido a la leche, pero poco a poco se convierte en una pasta suave y espesa. Tras varias horas de refrigeración, descubrirás que su densidad ha aumentado convirtiéndose en un bálsamo fácil de untar.

Si has llegado hasta aquí en tu lectura significa que te has entusiasmado con este antiguo remedio natural, entonces solo resta darte un último consejo: a pesar del aceite de coco, el olor del ajo prevalecerá, por lo tanto trata de usarlo solamente en casa, pues este olor también se impregnará en tu ropa. Así que deberías elegir prendas específicamente para el tratamiento y tener la precaución de no mezclarlas con otras al lavarlas.

Y bien, habrás podido ver que es sumamente sencillo preparar este bálsamo antibiótico casero. No te demores en prepararlo, ya que es un remedio natural que brindará innumerables beneficios a toda la familia.

 Imagen cortesía de Laureipsum

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