Por qué algunos bebés solo se duermen si están cerca de la madre

Thady Carabaño·
20 Julio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña al
27 Febrero, 2019
Es completamente normal y natural que la mayoría de los bebés se duerman solo cuando la madre está cerca. Se debe a una serie de cuestiones que abordaremos en el próximo artículo.

Muchos bebés solo se duermen si están cerca de la madre. Esto, aunque en ocasiones genera ternura, otras tantas provoca un sentimiento de agobio enorme en la mujer, acrecentado por la culpabilidad de sentirse así.

No obstante, es importante conocer las causas y analizarlas, para poder eliminar informaciones falsas y dañinas para la tranquilidad y la salud mental de la progenitora.

Profundicemos al respecto

¿Por qué algunos bebés duermen mejor si están cerca de la madre?

Porque es lo normal, o así debería serlo

Los bebés necesitan y buscan el contacto físico con su madre para sentirse tranquilos y protegidos, tal y como estaban en el útero materno. Así fue durante los nueve meses de la gestación y así seguirá siendo durante algún tiempo más.

Primero, porque tienen que experimentar los nueve meses de exterogestación y segundo, porque sus patrones de sueño no serán regulares hasta que alcancen los 5 o 6 años.

Padres durmiendo con su bebé.

Sin embargo, algunos padres consideran que desde el nacimiento sus hijos deben dormir en su propia cuna, ya sea en el dormitorio paterno o en uno adyacente.

Otros, por su parte, aceptarán la idea de que el pequeño duerma con ellos durante los primeros meses, para que se sienta más reconfortado.

Sea como fuere, es una decisión personal y, salvo el pediatra, nadie tiene derecho a opinar sobre ella.

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¿El colecho podría ser una opción?

El sueño de los bebés es una de las angustias más frecuentes entre las que se estrenan como madres. Mientras buscan “recetas mágicas” para lograr que los niños duerman durante más tiempo y se vuelvan un poquito más independientes, son incapaces de ver una posible opción eventual: el colecho.

Esta práctica se ha realizado durante generaciones, aunque también es cierto que en muchos casos se debía a la falta de espacio en un mismo dormitorio o a la simple y llana tradición.

Bebé durmiendo con su madre.

No obstante, existen teorías que argumentan que esta práctica, alargada en el tiempo, podría ser perjudicial para los pequeños. Así lo expone este estudio realizado por un equipo del Centro de Salud Reina Victoria en Madrid (España), que afirma el incremento de problemas de sueño y procesos inflamatorios de las vías bajas en niños que duermen habitualmente con sus progenitores.

El contacto nocturno con la madre puede provocar que el niño se despierte con mayor facilidad, lo que generaría muchos desajustes en el descanso general, tanto de los padres, como del vástago.

Dormir cerca de la madre también tiene sus ventajas

De la misma forma, sin embargo, esta misma investigación asegura que, en el caso de los bebés, facilita la instauración de la lactancia materna y que esta se convierta en un hábito para los pequeños.

Por lo tanto, lo más recomendable es consultar con el médico, ya que este sabrá resolver las dudas dependiendo del caso particular de cada madre y cada bebé.

Bebé durmiendo con los padres.

Aunque es normal consultar con otras mujeres que ya hayan tenido hijos, al final todo depende de cada situación y características, por lo que no podemos ajustarnos a las mismas normas que otras personas.

Lo importante, sin lugar a dudas, es que el bebé esté bien. Poco importa que sea en la cama de sus padres o en una cuna, siempre y cuando esté protegido y su ubicación no le perjudique en ningún aspecto.

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Cuidado con las teorías no comprobadas

Existen múltiples teorías sobre esta clase de cuestiones. Antes de llevarlas a cabo es fundamental consultar con el pediatra, no obstante, puesto que algunas de ellas suscitan aún mucha polémica (como es el caso de dejar llorar al niño sin consolarle) y todavía no han demostrado surtir efecto en estudios con muestras de mayor tamaño.

Es muy importante mantenernos informados al respecto, puesto que, al convertirnos en madres y padres, la responsabilidad de la salud del bebé ha de ser lo primero.

Su felicidad, protección y alegría es lo principal, así que debemos ignorar los consejos de aquellos que solo buscan crear confusión o difunden teorías sin validación científica.

Pensemos primero en nuestros hijos y en lo que mejor se adapta a ellos. Es lo único que importa.

  • Rocío Sánchez-Carpintero Abad. (2008). Trastornos del sueño en la niñez. Protocolos de Neurología.
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  • Izzedin-Bouquet, R. (2009). El método de observación de bebés de Esther Bick. Perinatol Reprod Hum.
  • VV.AA. (2017). El colecho en nuestro medio: estudio de casos y controles en las consultas pediátricas de Atención Primaria. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1139-76322017000100003