Beneficios de la actividad física durante la dieta

26 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Carlos Fabián Avila
Cuando estás a dieta, también necesitas realizar actividad física para quemar más calorías y mantener tu cuerpo saludable. Conoce más sobre la relación entre estos dos factores para la pérdida de peso.

Cuando se decide adecuar la rutina a un estilo de vida más saludable, es más probable que se obtengan mejores resultados a largo plazo si se combina la actividad física durante la dieta.

Los deportistas profesionales y sus entrenadores conocen este hecho, y también saben que esta relación beneficiosa no es fruto de un día. En verdad, es el resultado de una simbiosis entre el trabajo de entrenamiento y los nutrientes adecuados para cada situación.

Principales beneficios de la actividad física durante la dieta

Al hacer referencia a los principales beneficios de la práctica regular de actividad física y del mantenimiento de una dieta adaptada a tal ejercicio, podemos enumerar:

Beneficios del ejercicio diario.

  • Control del peso: como lo destaca un estudio publicado en Annals of Internal Medicine, llevar un plan de ejercicio junto con la dieta puede ayudar a mantener un peso sano y, a su vez, evitar la pérdida de masa muscular.
  • Reducción de los riesgos de padecer sobrepeso y obesidad: siguiendo con el beneficio previo y el estudio citado con anterioridad, la práctica constante de ejercicio previene la acumulación de grasa y, con eso, el sobrepeso y la obesidad.
  • Prevención de enfermedades crónicas: tal es el caso de las enfermedades cardiovasculares, según una publicación de la Organización Mundial de la Salud. Ejemplos de ellos son los infartos y la hipertensión, así como la osteoporosis o estreñimiento.
  • Mejoras en el tono muscular: de acuerdo con una publicación de Manual Merck sobre los beneficios del ejercicio, la actividad física ayuda a mejorar capacidades como la fuerza, equilibrio y flexibilidad.
  • Prevención de estados apáticos: según detalla un estudio publicado en Frontiers in Psychology, el ejercicio modula la actividad de hormonas y neurotransmisores que participan en los estados de estrés, depresión y ansiedad, por lo que ayuda a prevenir estas patologías.
  • Mejora del estado de salud y el ánimo. De hecho, como afirma una investigación que publicó Journal of Sport and Exercise Psychology, las personas más activas tienden a ser más optimistas y autoeficaces que aquellas que realizan menos ejercicio físico.

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Funciones que componen el gasto energético total

Más allá del ejercicio físico, a lo largo del día, el organismo realiza una gran variedad de procesos para los que necesita energía. Por lo tanto, además de considerar el ejercicio que se realiza, al planificar una dieta también se han de tener en cuenta los siguientes factores:

  • Metabolismo basal: es la energía que se utiliza para realizar las funciones básicas como respirar, hacer circular la sangre o mantener la temperatura corporal. Este grupo depende de condiciones físicas y antropométricas del individuo y de aspectos externos, como el clima o la altitud. Según expertos de la Revista de la Facultad de Medicina de Colombia, representa entre el 60 % y 70 % del gasto energético en adultos sedentarios.
  • Efecto termogénico de los alimentos: como describe el estudio realizado por profesionales colombianos citado en el punto anterior, esta es la energía que se emplea en la propia digestión, absorción y metabolización de los nutrientes. Es el componente más pequeño del gasto calórico. Supone alrededor del 10 % del total.
  • Actividad física: esta es la energía utilizada para cubrir las actividades físicas diarias. Aquí se incluyen las acciones cotidianas, además del ejercicio físico del ejercicio planificado y el deporte como tal.

Este último es el aspecto más variable, ya que dependiendo de si una persona es sedentaria o activa, su gasto en esta área puede aumentar hasta más del doble.

Actividad física.

  • Crecimiento: este gasto se da en edades infantiles y adolescentes. Se produce cuando existe gasto de energía extra dedicado al crecimiento y al desarrollo de nuevos tejidos y a la maduración física y sexual.
  • Enfermedades: debido al estrés sufrido por una enfermedad crónica, o bien por intervenciones quirúrgicas, procesos degenerativos o la fiebre. Por estos motivos, puede aumentar mucho el número de calorías necesarias para conservar un estado nutricional adecuado.

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Los beneficios de una alimentación correcta para la actividad física

Alimentarse de manera adecuada ayudará a que el organismo se recupere más rápido tras la actividad. De acuerdo con un artículo del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido —en inglés National Health Service—, algunos de los efectos beneficiosos que una alimentación correcta tiene sobre la actividad física son:

  • Brinda energía y retrasa la aparición de la fatiga, por lo que será posible entrenar durante más tiempo y con mayor intensidad.
  • Permite una recuperación más rápida.
  • Ayuda a que el cuerpo se adapte mejor y con más rapidez al tipo de ejercicio realizado.
  • Mejora la composición y fuerza corporal.
Hombre haciendo deporte.

La actividad física durante la dieta es clave

Por todos estos efectos, los beneficios de tener en cuenta la actividad física durante la dieta resultan evidentes. Asimismo, la alimentación debe adecuarse al tipo de ejercicio realizado.

Teniendo en cuenta esta relación entre el «combustible» del cuerpo y el uso que se le da, se puede mejorar la salud y, en caso de que sea el objetivo, alcanzar el peso ideal. En todos los casos, es fundamental cubrir las necesidades de nutrientes, que variarán según cada actividad.

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