Beneficios de la actividad física durante la dieta

Cuando estás a dieta también necesitas realizar actividad física para quemar más calorías y mantener tu cuerpo saludable.

Cuando decides adecuar tu rutina a un estilo de vida más saludable, es más probable que obtengas mejores resultados a largo plazo si combinas la actividad física durante la dieta.

Los deportistas profesionales y sus entrenadores conocen este hecho y también saben que esta relación beneficiosa no es fruto de un día. En verdad, es el resultado de una simbiosis entre el trabajo de entrenamiento y los nutrientes adecuados para cada situación.

Principales beneficios de cualquier actividad física durante la dieta

Como principales beneficios de la práctica regular de actividad física y del mantenimiento de una dieta adaptada a ella, podemos enumerar:

Beneficios del ejercicio diario.

  • Prevención de la ganancia de peso para adecuar la estética de nuestro cuerpo a nuestros gustos.
  • Reducción de los riesgos de padecer sobrepeso y obesidad.
  • Ayuda a prevenir enfermedades crónicas muy comunes, como las enfermedades cardiovasculares -tales como infartos o hipertensión-, cáncer de colon, cáncer de mama, osteoporosis o estreñimiento.
  • Mejoras en el tono muscular, fuerza, capacidad de equilibrio y flexibilidad.
  • Prevención de estados apáticos, del estrés y de la depresión.
  • Mejora del estado de salud y del estado de ánimo a todos los niveles.

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Funciones que componen el gasto energético total

Mediante una dieta adecuada no solo cubrimos el gasto energético debido a la actividad física. A lo largo del día, nuestro organismo realiza una gran variedad de procesos para los que necesita energía, como:

  • Metabolismo basal: es la energía que se utiliza en realizar las funciones básicas, como respirar, hacer circular la sangre o mantener la temperatura corporal. Este grupo depende de condiciones físicas y antropométricas del individuo, pero también de aspectos externos, como el clima o la altitud.
  • Efecto termogénico de los alimentos: esta es la energía que se emplea en la propia digestión, absorción y metabolización de los nutrientes. Es el componente más pequeño del gasto calórico, que supone alrededor del 10% del total.
  • Actividad física: esta es la energía utilizada en cubrir las actividades físicas diarias. Aquí se incluye la actividad física basada en acciones generales diarias, el ejercicio físico de la actividad deportiva y el deporte como tal o ejercicio reglado. Este es el apartado más variable ya que, dependiendo de si una persona es sedentaria o activa, su gasto en esta área puede aumentar hasta más del doble.
Actividad física.

  • Crecimiento: este gasto se da en edades infantiles y adolescentes, cuando tenemos un gasto de energía extra dedicado al crecimiento y al desarrollo de nuevos tejidos. Además, existe también un gasto debido a la maduración física, sexual y mental, por lo que hay que tenerlo en cuenta si el deportista está en este rango de edad.
  • Enfermedades: debido al estrés sufrido por una enfermedad crónica o aguda de gravedad, o bien por intervenciones quirúrgicas, procesos degenerativos, o la presencia de fiebre, se puede aumentar mucho el número de calorías que la persona necesita para conservar un estado nutricional adecuado.

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Los beneficios de una alimentación correcta para la actividad física

Cuando la actividad física durante la dieta no es de alto rendimiento, debemos llevar una alimentación sana. Además, ayudará a que nuestro organismo se recupere más rápido tras la actividad. Algunos de los efectos beneficiosos que una alimentación correcta tiene sobre la actividad física serán:

  • Podremos entrenar durante más tiempo y con mayor intensidad. Esto, además de sus efectos beneficiosos sobre el organismo, nos permitirá alcanzar una mayor sensación de superación personal.
  • Retrasa la aparición de la fatiga.
  • Permite una recuperación más rápida del organismo.
  • Ayuda a que el cuerpo se adapte mejor y con más rapidez al tipo de ejercicio realizado.
  • Mejora la composición y la fuerza corporal.
Hombre haciendo deporte.

  • Mejora la concentración durante la actividad física. Es importante al realizar deportes en grupo, porque mejora la actuación personal y será beneficiosa para todos.
  • Ayuda a mantener más saludable el sistema inmunitario.
  • Reduce el riesgo de las lesiones derivadas de la actividad física realizada.
  • Reduce el riesgo de padecer calambres y dolores de estómago.

Por todos estos efectos, los beneficios de combinar la actividad física durante la dieta quedan claros. Asimismo, la alimentación debe adecuarse al tipo de ejercicio realizado, para cubrir las necesidades de nutrientes, que variarán según cada actividad.