Beneficios de la equinácea

Yamila Papa · 6 julio, 2014
La equinácea es una hierba muy útil para combatir muchas afecciones. En este artículo, podrás conocer más acerca de las características, propiedades y utilidad de esta increíble planta.

La equinácea es una hierba muy útil para combatir muchas afecciones. He aquí solo algunas de ellas: infecciones respiratorias, urinarias, herpes, fatiga crónica, migrañas y mareos. En este artículo, podrás conocer más acerca de las características, propiedades y utilidad de esta increíble planta.

Características de la equinácea

La Echinacea o equinácea es una planta originaria de América del Norte y ya era usada en la antigüedad por las tribus americanas. Su introducción en la medicina tradicional data de principios del siglo XX.

De sus 23 subespecies, solo 10 son aptas para el consumo humano. De las últimas, las 3 variedades más extendidas son la purpúrea, la más efectiva; la angustifolia y la pallida.

Es rica en vitamina B y C, riboflavina, betacarotenos y minerales como hierro, calcio, magnesio y sodio.

Muchos productos naturales que encontramos hoy en las herboristerías contienen equinácea.

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Todo es aprovechable en esta planta: la raíz, las flores, las semillas, las hojas y el tallo. Se la ha usado siempre como desinfectante y bactericida. Nuestros antepasados ya la empleaban para curar heridas producidas por flechas o para tratar las mordeduras de serpientes. Más recientemente, se la ha usado para tratar enfermedades de transmisión sexual, anginas, llagas en la boca y problemas oculares.

La equinácea es un antibiótico natural. Sus propiedades antimicrobianas permiten para combatir de manera muy efectiva, bacterias, virus y hongos. Estimula, además, la producción de glóbulos blancos, lo cual contribuye al refuerzo de nuestro sistema inmunitario.

Puede tomarse desecada, en tintura o en forma de suplemento alimenticio (cápsulas y tabletas).

Si lo deseas, puedes ampliar información en: Cómo fortalecer las defensas con 6 antibióticos de origen natural.

Sus beneficios
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Tratamiento de infecciones del aparato respiratorio

Gracias a sus propiedades antimicrobianas, la equinácea sirve para tratar varias enfermedades respiratorias y, lo que es más importante, para prevenirlas. Por ello, es especialmente útil en niños y personas mayores con un débil sistema inmune.

Es de gran ayuda para tratar la gripe y el resfriado común. También, contribuye a contrarrestar los molestos síntomas que suelen acompañar a la faringitis y a las anginas. Las alergias, la bronquitis y la sinusitis pueden mejorar considerablemente si se toma equinácea.

Sus beneficios son evidentes, incluso, en el tratamiento de enfermedades respiratorias más severas. Entre ellas, podemos enumerar la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la influenza y la fiebre del heno.

Fortalecimiento del sistema inmunitario

La equinácea potencia nuestro sistema inmunológico. De ahí que sea tan eficaz en el tratamiento de enfermedades infecciosas. Esto ocurre, sobre todo,cuando el organismo no cuenta con las defensas necesarias para hacerles frente. Entre esas enfermedades, son de destacar:

  • Herpes, tanto el labial y el genital (HPV) como el herpes zóster
  • Dentro de las infecciones vaginales, aquellas producidas por microbios u hongos
  • Infecciones del sistema urinario, tales como la cistitis o la uretritis
  • Infecciones del oído, sobre todo la otitis
  • Orzuelos
  • Enfermedades de transmisión sexual, como el SIDA, la sífilis y la gonorrea
  • Debilidad corporal (como es el caso del síndrome de fatiga crónica, tras una operación o en la convalecencia).

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Tratamiento del cáncer

Su uso tiene muy buenos resultados en pacientes que ven mermadas sus defensas debido a la quimioterapia o radioterapia. Investigaciones científicas han demostrado que puede ser efectivo para eliminar, incluso, células de algunos tipos de cáncer.

Facilitadora de la digestión

La equinácea estimula no solo el apetito, sino la secreción de saliva. Sus beneficios son especialmente notables para aquellas personas que sufren de boca seca.

Sabemos que la digestión comienza en la boca, con la acción de la tialina sobre los hidratos de carbono. De ahí que se pueda afirmar que la equinácea ayuda a la digestión.

También te puede interesar leer: Cuida tu digestión con estas 6 plantas curativas.

Tratamiento de inflamaciones de tendones y músculos

Las propiedades antiinflamatorias de la equinácea hacen de ella un remedio potente para tratar la tendinitis y la bursitis. Es muy efectiva, además, en el tratamiento de lesiones provocadas por la práctica de algún deporte. Y, como es lógico, de aquellas originadas por accidentes domésticos o automovilísticos, etcétera.

Utilidad para la piel

Aplicado sobre la piel, el zumo fresco de esta planta sirve para tratar heridas de diversa índole. Hablamos de cortes, úlceras y quemaduras. Pero, también, de hemorroides de picaduras de insectos, así como de forúnculos, abscesos, acné, espinillas, puntos negros y eczemas.

Con la equinácea, se pueden tratar, además, las llagas en la boca y la gingivitis. Y, como se dijo antes, las anginas y la faringitis.

Si deseas ampliar información, puedes leer: Dietas que debes seguir si sufres hemorroides.

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Otras aplicaciones

  • Hace que disminuya la fiebre.
  • Facilita el proceso de expectoración.
  • Sirve para tratar la malaria y la difteria.
  • Es efectiva en el tratamiento de enfermedades del aparato circulatorio, como son el reumatismo o la septicemia.
  • Alivia la migraña.
  • Se recomienda su uso en pacientes con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

¿Contraindicaciones?

Aunque pocas, sí tiene. Así lo afirma el Comité Europeo de Hierbas Medicinales (HMPC).

Son pocas las contraindicaciones que le atribuye el Comité Europeo de Hierbas Medicinales (HMPC) a la equinácea. En cualquier caso, conviene saber cuáles son.

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Se ha demostrado que puede causar reacciones alérgicas en los niños menores de doce años.

Se han registrado casos que sufrieron urticaria, erupciones e inflamaciones en la piel. Las respuestas más severas fueron la reacción inmunitaria generalizada llamada anafilaxia y un agravamiento de problemas respiratorios como el asma.

Se desaconseja el uso de la equinácea en pacientes con enfermedades hepáticas, así como durante el embarazo y la lactancia. También es preciso saber que esta hierba puede provocar interacciones ante la presencia de otras sustancias o medicamentos. Entre ellos, habría que mencionar el café y los que se eliminan a través del hígado, como el alcohol, por ejemplo.

Asimismo, es importante saber que los tratamientos con equinácea no deben prolongarse más de los dos meses. Si pasado ese tiempo, fuera necesario seguir consumiéndolo podrías interrumpir su consumo por una o dos semanas, y continuar luego.

Al margen de sus propiedades y múltiples aplicaciones, la equinácea debe consumirse siempre bajo la supervisión de un experto. Este podría ser, por ejemplo, un médico naturista o un homeópata. 

Cómo consumirla

Solo un experto podría indicar la dosis y la periodicidad con las que debemos consumir equinácea.

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Su presentación varía en función del modo en que se la prepare. Así, el aspecto de la equinácea podría ir del de un extracto seco a otro, fluido, pasando por cápsulas, infusiones y tinturas. Si se la usara de manera tópica, se la puede comprar en forma de apósitos, cremas y lociones.

Para preparar su infusión, se emplean las hojas y el extracto de raíz secos. Podrías consumirla hasta 5 tazas el primer día. Luego, es necesario ir reduciendo progresivamente la cantidad hasta tomar solo una diaria.

Imágenes cortesía de Nomadic Lass, Alexandre Dulaunoy, Manuel M. V., Aaron Carlson, Nuuuuuul, Christopher Craig.

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  • Food and Drug Administration. (2010) Guidance for the Use of Bayesian Statistics in Medical Device Clinical Trials. Washington, D. C.: FDA.
  • Organización Panamericana de la Salud. (1996). Promoción de la salud: una antología. Washington, D. C.: OPS.