Beneficios de una dieta proteica para perder peso

La dieta proteica tiene múltiples beneficios para nuestro cuerpo, tanto a nivel interno como externo. Lejos de ser aburrida y monótona, incluye gran cantidad de alimentos saludables y deliciosos. Ahora bien, atentos a sus limitaciones

Una dieta proteica es un tipo de dieta basada principalmente en aumentar el porcentaje de consumo de proteínas. El objetivo es que la proporción de estos nutrientes sea mayor que respecto a lo que sería en una dieta equilibrada.

Por otra parte, este tipo de dieta pretende ayudar a que el organismo utilice como fuente de energía las grasas acumuladas, con lo que se pierde peso.

Hoy en día, muchas personas recurren a la dieta proteica para bajar de peso y mantener una buena condición física. Ayuda a que metabolicemos las grasas acumuladas como fuente de energía, con lo que se reduce el tejido adiposo. Además, si realizamos ejercicio, resulta mucho más fácil aumentar la masa muscular y conseguir un cuerpo tonificado. 

No obstante, no te excedas, una dieta con alto contenido en proteína tiene también sus riesgos. Toma nota de las recomendaciones.

La clave de la dieta proteica

Las proteínas son nutrientes que forman parte estructural de nuestros tejidos. Por tanto, son parte fundamental para formar y fortalecer tanto al sistema óseo como al muscular. En consecuencia, resultan indispensables para el buen funcionamiento del aparato locomotor.

La OMS recomienda que el 15% de las calorías diarias procedan de las proteínas en personas sanas. Eso sí, esta cantidad dependerá de muchas cosas:

  • Los deportistas necesitan más proteínas.
  • Del mismo modo, las mujeres embarazadas y las lactantes necesitarán también consumir mayores cantidades de proteína.
  • Si tu trabajo se basa en el esfuerzo físico, como los deportistas, tu ingesta de proteínas debe ser superior.

Por otra parte, es necesario recordar que existen tanto proteínas animales como vegetales. Por lo tanto, ambos tipos deberán estar presentes en una dieta proteica.

Los alimentos que contienen proteínas vegetales son:

  • soja, tempeh, tofu
  • quinoa
  • seitán
  • legumbres (lentejas, alubias, judías, garbanzos, frijoles, arvejas)
  • guisantes
  • arroz
  • frutos secos y semillas (cacahuetes, almendras, chía, avellanas).

Por otra parte, los alimentos que contienen proteínas animales son las carnes, los derivados lácteos y el pescado. 

En definitiva, la clave de la dieta proteica está en el equilibrio de estos dos grupos de proteínas, más una cantidad proporcional de alimentos con un alto índice de fibra y agua. ¿Y a qué se debe esto? A que, al aumentar el consumo de proteínas, hay que ayudar al estómago, riñones e hígado a procesar los alimentos (así como expulsar los desechos). A este aspecto, la hidratación y alimentos que contengan fibra, tales como las frutas, las verduras, los cereales y las legumbres, son indispensables.

Los beneficios de la dieta proteica.

¿Cómo planificar una dieta proteica?

En primer lugar, toda dieta debe partir de un estudio médico que determine las condiciones físicas de la persona y sus respectivas necesidades. Para ello, es necesario acudir al médico y, si fuese el caso, posteriormente al nutricionista.

Una vez que se cuente con la opinión de dichos expertos y la dieta proteica no suponga un problema para nosotros, se puede comenzar a planificar una dieta específica.

Características de una dieta proteica

  • Brinda una variedad de alimentos, por lo que no aburre fácilmente.
  • Además, la frecuencia de las comidas aumenta (de 3 a 5) de forma proporcional.
  • Por otra parte, los alimentos que incluye brindan saciedad, por lo que no se pasa hambre.
  • Finalmente, debe siempre complementarse por una rutina de ejercicios estructurada de acuerdo a la persona.

Afortunadamente, este tipo de dieta se ha popularizado y ha favorecido la realización de estudios exhaustivos y la creación de métodos que ayudan a hacer una dieta proteica.

Beneficios de una dieta proteica

  • Si se realiza con productos ricos en proteínas y bajos en grasa, ayudará a evitar el exceso de grasa y puede ayudar a bajar de peso.
  • Ayuda a evitar la pérdida de masa muscular, por lo que la flacidez se reduce.
  • No se produce el llamado ‘efecto rebote’, a diferencia de otras dietas.

Precauciones

  • Personas con problemas renales deben reducir el consumo de proteínas. Por tanto, una dieta proteica no es recomendable en estos casos.
  • Pacientes con problemas hepáticos deben consultar con su médico antes de iniciar una dieta proteica.
  • Lo mismo ocurre en el caso de personas con problemas de diabetes.
  • Debemos tener en cuenta que el exceso de proteína durante largos periodos de tiempo puede tener un impacto negativo sobre el metabolismo. En efecto, el procesamiento de proteínas para crear energía produce muchos ácidos. Para compensarla, se disuelve el calcio, por lo que personas con problemas en los huesos y en las articulaciones no deben seguir esta dieta.
  • En cualquier caso, se recomienda no seguirla durante tiempo prolongado.

Si decides seguir una dieta proteica, habrás podido ver que no se trata de dejar de comer ni de caer en una alimentación insípida. Por el contrario, se trata de introducir progresivamente los alimentos que resultarán más favorecedores para el organismo y reforzar su acción con buenos hábitos como el ejercicio y una hidratación adecuada. 

No olvides consultar con el especialista para determinar la duración y si es una dieta adecuada para ti.

Recuerda, tu salud es lo primero.

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