Beneficios emocionales de practicar teatro

Ángela Aragón · 9 diciembre, 2017
Entre las ventajas emocionales de practicar teatro está la de aprender a detectar sentimientos a través de las vidas de tus personajes para poder aplicarlos posteriormente en tu día a día

La vida ha cambiado mucho en los últimos años. Las exigencias profesionales y personales se han multiplicado. Estas demandas a menudo entran en contradicción con las expectativas, tanto las nuestras como las de los demás.

Todo ello se ha traducido en un aumento de nuestro ritmo vital. Al tiempo que comenzamos a sentir cierto malestar, ni siquiera sabemos su causa. Solo estamos seguros de que no nos sentimos bien.

En estos casos, los terapeutas suelen recomendar que nos inscribamos en actividades que con las que disfrutemos. Algo que nos libere y permita reencontrarnos con nuestro interior.

Queremos proponerte el teatro como una vía para conseguir el bienestar emocional que buscamos pero que no sabemos encontrar.

Conoce las ventajas emocionales de practicar teatro

Te ayuda a comprender tus sentimientos

Decíamos que uno de los problemas más acuciantes que tenemos hoy no son los sentimientos negativos, sino el ignorar de dónde vienen. Uno de los beneficios emocionales de practicar teatro es que abre puertas en este sentido.

A veces, necesitamos tomar distancia para ver con perspectiva lo que tenemos dentro. Así, al interpretar un papel y ponernos en el lugar de otro descubrimos cosas de nosotros que no sabíamos que estaban ahí.

Además, el instructor o director nos indica qué sienten los personajes y por qué, una cuestión que puede constituir un camino para llegar a eso que tanto nos cuesta entender.

¿No lo sabías? Disfruta del camino, pero elige el camino adecuado

Mejora la empatía

Mejora la empatía

Del mismo modo que nos permite conectar con nuestro interior, también reflexionamos sobre lo que les sucede a los demás. Nos tomamos el tiempo para ello. Algo que fuera del aula quizá no tenemos.

Por un lado, puede que nuestro personaje sea parecido a aquella persona que amamos, pero con la que nos cuesta llevarnos bien en los últimos tiempos.

Por otro, es posible que tus compañeros de escena te recuerden a él o a ella.

Independientemente de cuál sea el caso, te verás a ti mismo pensando en qué le mueve y acerca de por qué actúa de esa manera. Y así es cómo nos damos de bruces con uno de los aportes emocionales de practicar teatro: comprender a quienes nos rodean.

Nos ayuda a comunicarnos

¿Te ha pasado alguna vez que sabes lo que quieres decir pero no cómo? En el teatro tenemos una solución para ello. Ten en cuenta que todo ese aprendizaje que hacemos viene acompañado de palabras y gestos.

La comunicación es también una cuestión de hábitos y de destrezas. Nos han enseñado algo y lo repetimos, pero ¿y si no es suficiente? ¿Cómo ampliamos nuestras habilidades en este campo?

Las obras de teatro más importantes son aquellas que recogen las principales emocionales y que mejor las expresan. Así, al incorporar dichas expresiones, formas de moverse, de entornar… ampliamos también nuestro registro comunicativo.

De este modo, un día nos sorprendemos diciendo algo de una manera que nunca hubiéramos imaginado. Y nos alegramos.

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Aprendemos que nos estamos solos

Aprendemos que nos estamos solos

Una de las consecuencias de la velocidad que mencionábamos al principio es el aislamiento. Amén de la obvia necesidad de compañía, dicha soledad nos lleva a pensar que no hay nadie que tenga ese mismo problema. O que pocos nos entienden.

El teatro nos enseña que mucha gente ha tenido la misma experiencia. Son incontables las ocasiones en las que alguien se ha encontrado en la misma encrucijada en la que estamos.

En consecuencia, dejamos de pensarnos como seres extraños, sino como alguien más que se enfrenta al reto de vivir.

En este sentido, una de los beneficios emocionales de practicar teatro es que dicha cuestión nace del conflicto del personaje.

Es decir, no es un amigo que te dice “no pasa nada, es algo muy normal”, no. Surge con los sentimientos de desconcierto del que los sufre y con el alivio cuando encuentra la solución. Esto nos hace sentir muy acompañados.

El teatro, por tanto, favorece la comunicación hacia adentro y hacia afuera. Además, nos ayuda a darnos cuenta de que no somos los únicos que tenemos ese sentimiento y que hay diferentes soluciones para lo que nos aqueja.

Todo ello con el apoyo de compañeros y maestros.