6 grandes beneficios de vivir en una casa campestre

Elena Martínez · 3 mayo, 2018
Descubre a continuación los múltiples y sorprendentes beneficios de vivir en una casa campestre. Si tienes curiosidad, no dudes en saciarla aquí.

Todos deberíamos tomar las riendas de nuestra vida, elegir cómo queremos vivir y el lugar donde podemos ser más felices. Esta sencilla idea, a veces, puede cambiar nuestro destino. ¿Estás saturado del ajetreo de la ciudad, del estrés que lleva implícito, del ruido, el desorden y la gran densidad de población? Entonces quizás debas plantearte ir a vivir en una casa campestre.

Enseguida te daremos a conocer con detalle cada uno de los beneficios de hacer este cambio en tu vida. No obstante, el más importante es, sin duda, conseguir lo que deseamos. La dinámica es la siguiente: ¿anhelas tranquilidad? ¡Búscala! Responzabilízate por tu bienestar y no dejes que todo se quede en el anhelo. 

Beneficios de vivir en una casa campestre

1. Mayor flexibilidad y valentía

El primer beneficio de tomar la decisión de vivir en una casa campestre es ganar puntos en valentía. Y es que renunciar a una vida en la ciudad, llena de comodidades y estímulos, puede no ser fácil. Requiere un desprendimiento de lo material, un replanteamiento de lo que es necesario en nuestra vida y cierta rebelión social hacia los valores en los que cada uno quiere vivir.

Vivir en una casa campestre supone, en cierta medida, un reto, puesto que debemos adaptar nuestro estilo de vida de la mejor manera posible para que todo nos resulte satisfactorio día a día. Esta acción nos ayudará a ser más flexibles, a buscar soluciones por encima de toda adversidad y, por supuesto, redescubrir nuestras fortalezas. 

Caminar en la naturaleza.

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2. Encontrarte a ti mismo

¿De qué sirve una vida dedicada a actividades que no nos hacen felices? A menudo estamos tan volcados en nuestro trabajo que nos olvidamos de nosotros mismos. Vivir en una casa campestre nos obliga a frenar, a tener más calma y aprender a prestar atención a lo que sí es importante en realidad. Por supuesto, conlleva a desarrollar un mayor respeto y aprecio tanto por nosotros como por los demás. 

No se trata de algo idílico sino de una necesidad que cualquiera puede tener. El hecho de contar con un espacio y un entorno que favorezca el descubrimiento propio a nosotros mismos es necesario para poder desenvolvernos sanamente como personas y poder gozar de una buena calidad de vida.

En este sentido, una casa campestre te dará paz, tranquilidad y te ayudará a desarrollar más tu inteligencia emocional. Te enfrentará contigo mismo en los silencios que antes ocupaban otros estímulos. En definitiva, te ayudará a encontrarte contigo mismo de muchas formas.

3. Mejorar tu alimentación

Optar por la vida campestre nos invita a alimentarnos con nuestros propios cultivos o bien con los productos de pequeños agricultores vecinos. Y esta alimentació natural siempre es mucho más saludable que la comida chatarra que se consume al llevar un ritmo acelerado de vida en la ciudad. Vivir en una casa campestre mejora tu alimentación en aspectos como los siguientes:

  • Consumo de productos de cultivos orgánicos, libres de pesticidas.
  • Leches, carnes y huevos de animales no hormonados.
  • Agua no tratada con productos químicos.
  • Consumo alimentos no transgénicos.

4. Ganar en precio y espacio

Comparada con una vivienda en la ciudad, un gran beneficio de la casa campestre es su precio. Al haber menos demanda, los precios suelen ser inferiores. Incluso se pueden encontrar grandes oportunidades y terrenos muy espaciosos.

Otro importante beneficio es el mayor tamaño de este tipo de casas, dado que en las ciudades el metro cuadrado se cotiza más caro y hay menos oferta. Las casas campestres suelen tener zona de jardín o, incluso, el propio campo abierto. Este espacio de naturaleza despeja y equilibra nuestra mente y aporta armonía y tranquilidad a nuestros sentidos.

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5. Mejorar tu calidad de vida

Las zonas alejadas de la ciudad gozan de una mayor calidad del aire, puesto que no están expuestas a los problemas de contaminación ambiental. Por lo tanto, el riesgo de sufrir enfermedades respiratorias es inferior. Además, las casas campestres son lugares ideales para vivir con niños, puesto que crecerán en un ambiente más sano y natural.

Por otro lado, son un lugar ideal para hacer deportes al aire libre y, además, hay menos tráfico y menos peligros propios de las ciudades. Vivir cerca de la naturaleza implica también una menor contaminación electromagnética y lumínica, y un gran silencio acompañado de los sonidos de la naturaleza.

Cómo actúa en el cerebro el contacto con la naturaleza

6. Aprender a vivir sin estrés

Al principio puede llevarnos cierto esfuerzo adaptarnos a la vida en una casa campestre. Esto puede suceder porque sufrimos una dependencia a la sobreestimulación de la ciudad y estamos acostumbrados a vivir con prisas. No obstante, al poco tiempo notaremos un cambio muy positivo. En este sentido, veremos que el estrés y la ansiedad disminuirán con rapidez.

También veremos como nuestra energía física aumenta, ya que se descansa mejor en este tipo de vivienda. Y, además, se disfruta de una mayor privacidad. ¿Te atreves a empezar la aventura campestre?