Benzocaína: qué es y cómo actúa

La benzocaína es un anestésico local que se utiliza frente a afecciones bucales y de garganta. Actúa bloqueando la transmisión de los impulsos nerviosos.

La benzocaína es un anestésico local que normalmente se utiliza frente a las úlceras cutáneas o para aliviar diversas afecciones bucales o de garganta, es bastante seguro y útil en afecciones orales leves.

El dolor es una manera que tiene el organismo de indicarnos que algo no funciona como debería, teniendo su percepción un cierto componente emocional. De esta manera, el dolor es un síntoma de innumerables enfermedades y patologías, ya que alteran la calidad de la vida de las personas. Existen dos grupos de medicamentos que enfrentan el dolor: los analgésicos y los anestésicos.

Los analgésicos son los medicamentos más utilizados en el mundo y sus formas de actuación son diversas, se encargan de impedir la transmisión del impulso nervioso, insensibilizando la zona y consiguiendo que notemos menos el dolor, por lo que producen alivio mas no siempre representan la mejoría total.

Los usos de los anestésicos locales en la práctica clínica son muchos. A menudo dependen de la vía de administración, si queremos lograr un efecto local o sistémico y de las distintas indicaciones. No existe ningún anestésico que pueda usarse indistintamente, siempre deberá elegirse el más adecuado para el uso que se le quiera dar.

Uso de la benzocaína

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La benzocaína tiene distintas presentaciones: sprays, supositorios, soluciones e incluso en forma de geles para las encías o gotas de aplicación óptica.

La benzocaína ejerce su acción al bloquear la transmisión de los impulsos nerviosos. El mecanismo a través del cual consiguen este efecto es mediante el bloqueo de canales de sodio.

Existen numerosas presentaciones de la benzocaína, tanto en forma de sprays, supositorios, soluciones e incluso en forma de geles para las encías o gotas de aplicación óptica.

Este fármaco está indicado para la anestesia local previa a una operación quirúrgica o en  intervenciones dentales. También se utiliza frente a pequeños cortes, rozaduras, quemaduras solares o dolores musculares.

Además, se usa ampliamente para anestesiar pequeñas heridas bucales como pueden ser las úlceras o las aftas. En estos casos se presenta en forma de pastillas para disolver en la boca, actuando de manera local. Se absorbe lentamente, iniciando su acción de inmediato y durando en torno a los 10-15 minutos.

Su acción sobre el corazón hace que estos medicamentos se utilicen también en el tratamiento de las arritmias cardíacas, ya que en cuanto al sistema cardiovascular, los anestésicos locales son capaces de deprimir la musculatura cardíaca, siendo útiles en el tratamiento de las arritmias.

 

Ver también: Aftas bucales: síntomas y tratamiento

 Efectos adversos de la benzocaína

Efectos-adversos-de-la-benzocaína
La benzocaína se usa comúnmente en intervenciones dentales.

La gran mayoría de los anestésicos locales tienen una eficacia elevada, habiendo sido usados en la práctica ordinaria durante muchos años. No obstante, esto no hace que sean inocuos pues tienen algunos efectos adversos que deben tenerse siempre en cuenta.

Los efectos adversos de los anestésicos locales se concentran sobre todo en el sistema nervioso central y el sistema cardiovascular.

La mayoría de los anestésicos locales originan tanto efectos estimulantes como depresores del sistema nervioso central. A concentraciones bajas predominan los depresores pero cuando estas aumentan se incrementan los estimulantes, por lo que puede producir inquietud o temblor.

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Menos frecuentes son las reacciones de hipersensibilidad, las cuales pueden desembocar en la aparición de dermatitis alérgica. No obstante, la benzocaína debe usarse con cuidado en niños ya que puede precipitar la aparición de metahemoglobinemia, una reacción adversa que puede ser mortal.

Nuevas perspectivas de uso para los anestésicos locales

Electroencefalograma de una persona con epilepsia

Como ya hemos dicho, el principal mecanismo de acción de los anestésicos locales consiste en bloquear los canales de sodio y con ello la transmisión de los impulsos nerviosos.

Este hecho puede convertirse en el futuro en una estrategia terapéutica interesante frente a otras patologías como puede ser la epilepsia, diversas enfermedad degenerativas o el ictus.