El beso de Singapur: qué es y cómo se hace

Yamila Papa Pintor·
28 Abril, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña al
01 Noviembre, 2018
El beso de Singapur resulta placentero tanto para el hombre como para la mujer. Los distintos movimientos y posturas ayudan a no aburrirse en la cama.

Muy erótico y placentero. El beso de Singapur tiene una larga historia y, al parecer, ha sido ‘mejorado’ por las geishas asiáticas para conseguir sensaciones aún más especiales.

A continuación te contaremos más acerca de este beso, cómo hacerlo y otros datos de interés. ¡No te lo pierdas!

Historia del beso de Singapur

El beso de Singapur nació en la India.

Aunque se conozca como ‘el beso de Singapur’ sus orígenes se remontan a la India de hace más de 3000 años. En esa época vivía un grupo de mujeres que se dedicó a crear diferentes técnicas para llevar a los hombres al placer supremo.

Estas damas identificaron de qué manera estimular a sus parejas durante el sexo. Este conocimiento llamado kabazza o pompoir ha traspasado los siglos y las fronteras. Por ello, hoy en día se sigue practicando en diferentes partes del mundo.

Tailandia y Japón fueron dos de los países que en poco tiempo aumentaron la cantidad de ‘profesionales’ de este beso. De hecho, las conocidas geishas niponas lo llevaron más allá al incluir los músculos abdominales al movimiento.

También tenemos que hablar de la experta señorita Diane de Poitiers, quien vivía en Europa y fue amante nada menos que de dos reyes (Francisco I y Enrique II). Y es que, aplicando los métodos orientales a sus encuentros íntimos, tanto ella como sus parejas conseguían disfrutar del máximo placer.

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¿Cómo se hace el beso de Singapur?

Más allá de la historia, puede resultar interesante aprender cómo se hace este beso milenario y erótico. En esencia, se trata de alcanzar un orgasmo más intenso a través de ciertos movimientos femeninos.

Durante la penetración la mujer debe contraer y relajar los músculos vaginales para simular una succión. La sensación que tiene el hombre es similar a la que experimenta durante el sexo oral. No obstante, la diferencia reside en que durante el beso de Singapur la pareja también disfruta.

Mujer a punto de hacer el beso de Singapur.

Si bien estos movimientos tal vez sean ‘fáciles’ o ‘naturales’ para algunas mujeres, para otras es necesaria la práctica, ya sea durante el sexo o fuera de él.

Como primera medida para llevar a cabo esta técnica es necesario que el hombre esté acostado y la mujer se siente encima de él. Aunque no existe una postura específica para hacer el beso de Singapur, no hay que olvidar que ella es quien domina la situación.

Cuando el hombre penetra a la mujer:

  • Esta debe mantener la cadera quieta algunos segundos
  • Concentrarse en mover únicamente el músculo pubocoxígeo (ubicado en el suelo de la pelvis).
  • La cadencia debe ser lenta y rítmica, apretando y soltando el órgano sexual masculino varias veces.

Pero ¿cómo identificar el músculo pubocoxígeo? Pues, la próxima vez que vayas al baño para orinar, trata de interrumpir el flujo de líquido ‘apretando’ el pubis. Esos son justo los músculos que se van a ejercitar en el beso de Singapur.

A medida que lo vayas repitiendo, te será más fácil y aguantarás más. De hecho, estudios como el de la profesora Isabel C. N. Sacco y su equipo demuestran cómo aquellas participantes más entrenadas son capaces de mantener durante más tiempo la presión en el canal de la vagina.

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¿Cómo mejorar la técnica?

Si quieres mejorar tu ‘marca’, asimismo puedes llevar a cabo la terapia de Kegel. Esta sirve tanto para hombres como para mujeres y está pensada para fortalecer los músculos pélvicos.

Otra alternativa es acostarte boca arriba en la cama o el sofá, contraer la vagina unos segundos, descansar y volver a hacerlo. Acompaña el ejercicio con respiraciones profundas. Poco a poco aumenta el período en que aprietas y reduce las pausas.

Algunas mujeres también utilizan las llamadas ‘bolas chinas’, que se colocan igual que un tampón durante el ejercicio de contracción. De esta manera, se refuerza la zona de la pelvis, lo que ayuda a mejorar el rendimiento sexual.

Es más, recientes revisiones como la liderada por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Montreal (Canadá) señalan que el entrenamiento de los músculos del suelo pélvico resulta, a su vez, efectivo para evitar la incontinencia urinaria leve.

Pareja a punto de besarse.

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¿Qué beneficios aporta, entonces, el beso de Singapur?

A diferencia de otras técnicas, este método brinda tanto al hombre como a la mujer la posibilidad de sentir un orgasmo más intenso. La satisfacción es, por tanto, femenina y masculina.

Como hemos comentado, la mujer tiene el control de la situación. Además, estimula al clítoris y a la vagina al mismo tiempo y hace trabajar a los músculos del suelo pélvico.

Por su parte, el hombre experimenta nuevas sensaciones al disfrutar del sexo de forma más duradera.

Si te animas a probarlo, recuerda estas claves en tus próximos encuentros, así como también las medidas de protección e higiene para que tu pareja y tú estéis seguros.

  • Cacciari, L. P., Pássaro, A. C., Amorim, A. C., & Sacco, I. C. N. (2017). High spatial resolution pressure distribution of the vaginal canal in Pompoir practitioners: A biomechanical approach for assessing the pelvic floor. Clinical Biomechanics, 47, 53–60. https://doi.org/10.1016/j.clinbiomech.2017.05.015
  • Dumoulin, C., Cacciari, L. P., & Hay-Smith, E. (2018). Pelvic floor muscle training versus no treatment, or inactive control treatments, for urinary incontinence in women. The Cochrane Database of Systematic Reviews10(10), CD005654. https://doi.org/10.1002/14651858.CD005654.pub4
  • Lesley Downer (2003). Madame Sadayakko: The geisha who bewitched the West. New York: Dutton/Signet.
  • Mineko Iwasaki, Rande Gail Brown (2002). Geisha, a Life. New York: Atria Books.