Los besos de la madre pueden curar casi todo

Thady Carabaño · 1 julio, 2018 · Última actualización: 25 diciembre, 2018 25 diciembre, 2018
El bebé llega a nuestras vidas y corremos a besarlo. Crece y cae y lo besamos. Se enferma y lo volvemos a besar. Los besos de mamá sanan a los hijos que son amados.

El bebé llega a nuestros brazos y es imposible no besarlo. Suena exagerado, pero es verdad: queremos comerlo a besos. Va creciendo y lo seguimos besando. Enferma, se cae o se lastima, y lo volvemos a besar. Los besos de la madre abundan y tienen muchos significados.

Besar a los hijos no es solo la expresión del amor que se tiene por ellos. Los besos, efectivamente, ayudan a que los hijos estén bien emocionalmente. Eso, más o menos, lo sabemos todos. Pero también pueden ayudar a que su bienestar general sea óptimo.

Los besos de la madre no solo expresan amor

El relato El día que Dios creó a las madres, del conocido escritor Paulo Coelho, dice que Dios incorporó en la creación de la madre el beso que tiene el don de curar cualquier cosa, desde una herida hasta un sufrimiento de amor.

Niño recibiendo besos de la madre

Los besos de la madre no solo refuerzan el vínculo de amor que los une, sino que además ofrecen una sensación placentera que libera endorfinas y oxitocina, que fortalecen el sistema inmunitario de los hijos. Educar con besos es lo mejor que le puede pasar a padres y a niños.

Los besos que damos a los hijos nunca serán excesivos ni malcrían. Los besos al despertar, al irse a dormir, al dejarlos o buscarlos en la guardería o en la escuela, refuerza, la confianza que tienen en sus padres. Una confianza que, cultivada desde pequeños, rendirá sus frutos cuando llegue la adolescencia.

Los besos de la madre protegen

Los besos de la madre que amamanta protegen el sistema inmunitario del bebé. La leche materna no solo se autorregula para proporcionar los nutrientes que necesita tu hijo en cada etapa de crecimiento. También pasa anticuerpos para protegerle de enfermedades como asma, alergias u obesidad.

Mientras la madre besa a su bebé recoge en su boca virus y bacterias que están en la piel del bebé. Su sistema inmunitario procesa esta información y crea los anticuerpos que específicamente necesita el bebé y que pasan a través de la leche materna.

El impulso que tiene la madre de besar a su bebé potencia la inmunización natural del recién nacido. Un ejemplo fascinante de cómo funciona el organismo de la mujer para proteger a su bebé, que se activa a través de los besos de la madre.

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Los besos de la madre sanan

Los besos de las madres son sanadores.

El estudio que compara los besos de la madre con la homeopatía para curar heridas menores es falso. Supuestamente, la noticia fue publicada por The Journal of American Parenting, de la Universidad de Pittsburgh. La institución desmintió haber realizado esa investigación y la revista, de hecho, no existe.

Sin embargo, toda madre (y también los padres) que responde al llanto de su hijo cuando sufre un herida o una caída, sabe que su amor brinda consuelo. Sus besos no desinfectarán una herida, pero brindan el apoyo que necesita el niño para calmarse.

El bebé o el niño que sufre un dolor inesperado instintivamente buscará a sus padres. Mientras mamá o papá lo besan, lo sostienen cobijado en sus brazos, se activa la oxitocina, la hormona que se libera con los besos y los abrazos.

Esa oxitocina brinda placer al niño lo que, sin duda, es beneficioso para mitigar el dolor y lograr que el tratamiento sea más efectivo. Un bebé o un niño amado se siente mejor, si anímicamente está bien, el tratamiento médico será más efectivo.

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Los besos de papá también cuentan

En la definición de los roles de madre y padre, las emociones estuvieron reservadas a las mujeres-madres, como si los hombres-padres no las tuvieran. Sin duda, que el machismo es el responsable de estas conductas.

Besos entre padres e hijos.

Sin embargo, hoy en día es cada vez es más frecuente ver a padres involucrados en la crianza y cuidado de sus hijos. Padres que cambian pañales y bañan a sus bebés, educan y besan a sus hijos, se ven a diario. Los niños se benefician de padres que expresan decididamente su amor y cariño.

Un estudio verdadero realizado por la Universidad de Concordia, en Canadá, publicado por Canadian Journal of Behavioral Science, demostró que los niños cuyos padres se involucran en su crianza son niños con mejores patrones de comportamiento y más inteligentes.

La investigación, realizada entre 186 niños, encontró que aquellos que cuentan con una figura paterna activa, que está presente desde la primera infancia, desarrollan menos problemas de conducta y tienen mayores capacidades intelectuales, incluso en hogares con bajos niveles socioeconómicos.

Cuantos más besos, mejor

La crianza de los hijos es el momento de brindar los afectos que construirán los vínculos que unen a padres e hijos. Bebés y niños aceptan gustosos los besos de los padres. 

Cuando llegan los días intensos de la adolescencia, seguramente estarán menos abiertos a expresiones de afecto, sobre todo, públicas. Entonces, ¿no es mejor besar a nuestros niños mientras lo disfrutan?

Dejarlo para después, puede ser demasiado tarde. El vínculo de amor, apego y contención emocional lo fomentamos desde ese primer día que llegan a nuestras vidas.