¿Cuándo debes hacerte una biopsia del cuello del útero?

La biopsia del cuello del útero puede ayudar a diagnosticar y prevenir múltiples patologías, entre ellas una infección por el virus del papiloma humano (HPV), uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de cáncer de cuello de útero.

La biopsia del cuello del útero es un procedimiento médico por el cual se obtienen muestras de tejido del cuello uterino.

En qué consiste

Mediante una biopsia cervical o biopsia del cuello uterino se pueden extraer muestras de tejido del cuello del útero, que posteriormente serán analizadas al microscopio por un patólogo a fin de detectar posibles anomalías.

El cuello del útero se localiza en la parte inferior del útero, se trata de una zona flexible y delgada, de unos tres centímetros de longitud, que desemboca en la vagina. La toma de muestras del tejido de esta zona puede revelar la presencia de diversas afecciones, entre ellas el cáncer de útero.

Tipos de biopsia del cuello del útero

  • Biopsia de perforación: se utiliza una cuchilla cilíndrica hueca que permite hacer un orificio (perforar) para extraer una pequeña cantidad de tejido.
  • Biopsia cónica: este tipo de biopsia se puede llevar a cabo con un láser o u bisturí, a fin de extraer una gran cantidad de tejido en forma de cono.
  • Legrado endocervical (LEC): en este procedimiento se utiliza un instrumento delgado en forma de cuchara llamado cureta. Con él se pueden raspar las paredes del canal cervical.

Cómo se realiza una biopsia del cuello del útero

La paciente se acostará boca arriba con las piernas abiertas, manteniendo los pies en los estribos. A continuación, se introducirá un espéculo dentro de la vagina, que permitirá mantenerla abierta para examinar la zona. También se introducirá un colposcopio, un microscopio pequeño que permitirá visualizar con más precisión los tejidos del cuello uterino.

Preguntas frecuentes para hacerle a tu ginecólogo

A fin de evaluar la existencia de tejidos anormales se pueden llevar a cabo ciertos procedimientos accesorios. Este es el caso de las tinciones con soluciones yodadas que permiten discriminar entre las áreas normales y las anormales, según la tinción de los tejidos.

Gracias a la visualización con el colposcopio, se pueden identificar la existencia de diversas anomalías y tomar muestras de las zonas sospechosas. También se puede llevar a cabo un raspado (legrado endocervical) que permitirá obtener células que posteriormente se analizarán en el laboratorio.

¿Por qué hacerse una biopsia del cuello del útero?

La biopsia del cuello del útero puede ser muy útil para el diagnóstico precoz de diversas patologías. Puede realizarse tras un examen por colposcopia si se han detectado áreas anormales.

También permite el estudio en profundidad de las células presentes en el cuello del útero, pudiendo detectarse células cancerosas o precancerosas. De esta forma, la biopsia del cuello uterino es una prueba de diagnóstico fundamental para detectar cáncer de cuello de útero.

En los casos en los que ya se ha diagnosticado una proliferación anómala (neoplasia cervical) o un carcinoma invasivo, la biopsia cervical puede emplearse para realizar el seguimiento de dichas afecciones tras el tratamiento.

Otro tipo de lesiones que se pueden detectar con esta prueba son los pólipos, masas benignas presentes en el cuello uterino o las verrugas genitales que pueden indicar una infección por el virus del papiloma humano (HPV), uno de los factores de riesgo para el desarrollo de cáncer de cuello de útero.

Posibles riesgos y complicaciones

Aunque la biopsia del cuello del útero es un procedimiento relativamente seguro, en ocasiones puede presentarse alguna complicación derivada del instrumental con el que se realiza el procedimiento o de las sustancias utilizadas.

En ocasiones se pueden producir infecciones o sangrados, debido a la introducción del espéculo o el colposcopio. En otro bajo porcentaje de casos, la realización de una biopsia cervical puede aumentar el riesgo de infertilidad o de abortos espontáneos, a causa de las posibles lesiones o cicatrices generadas tras el procedimiento.

Por último, en los casos en los que la paciente este embarazada, debe informar a su médico, ya que algunas biopsias cervicales no se pueden llevar a cabo en estos casos.

Por lo general, después de la biopsia se suele recomendar evitar las relaciones sexuales, las duchas vaginales y la utilización de tampones durante al menos una semana. La razón es favorecer la correcta cicatrización de la zona dañada.

En cualquier caso, se debe informar al médico ante cualquier síntoma como existencia de sangrados, flujo anormal o signos de infección tales como fiebre o flujo vaginal anormal.

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