Blefaroplastia: qué es y cómo es su recuperación

Quizás te estés planteando que tus párpados ya no lucen como antes. Si es el caso, podrías plantearte operártelos. Pero ¿en qué consiste la intervención? ¿Cómo te encontrarás después? Aclaramos estas y otras cuestiones relativas a la blefaroplastia.

La blefaroplastia es una operación de párpados que busca repararlos o embellecerlos. Generalmente este procedimiento se lleva a cabo con fines estéticos.

Anatomía del párpado

Un párpado está compuesto por múltiples capas. Intentaremos explicar sus partes desde dentro hasta fuera (aunque no será estrictamente correcto, ya que algunas se entrecruzan y superponen). Para ello imaginemos un párpado cerrado.

La capa más interna sería la conjuntiva, con función lubricante, que recubre el ojo por fuera y el párpado por dentro. En su espesor encontramos multitud de glándulas. Si nos adentramos en el párpado (hacia fuera) llegaríamos entonces al tarso. Al tarso le corresponde darle forma y consistencia al párpado, a ello contribuye el que se trate de un tejido conectivo denso.

A la misma profundidad que el tarso, pero ya en el borde del párpado, se encontrarían las pestañas. A una altura algo superior, viniendo del techo de la órbita encontramos el llamado músculo de Müller. Su función es retraer el párpado.

Inmediatamente por delante del tarso encontramos el músculo elevador del párpado superior. Su tendón se inserta en otro músculo, el orbicular. Es el más superficial de todos y abarca circularmente todo el párpado y la región de alrededor de los ojos. Su función es contraer los párpados.

Entre el tendón del músculo elevador y el músculo orbicular se encuentra el septum orbitario. Es una capa fina de tejido fibroso. Por dentro queda la grasa palpebral.

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Estructuras únicas

Anatomía del párpado.

Otras estructuras se encuentran puntualmente, en vez de a lo largo de todo el párpado. Es el caso de la glándula lagrimal principal, situada entre la ceja y el párpado móvil, en la parte externa del ojo. Es la encargada de producir la mayor parte de la secreción lagrimal.

Esta secreción es recogida por otra estructura única que es la carúncula lagrimal, en la parte más interna del ojo. Junto con los puntos y canalículos lagrimales, forman un sistema de drenaje de lágrimas por el saco lagrimal hasta la nariz.

Peculiaridades del párpado inferior

Lo descrito hasta el momento se corresponde con párpados superiores. Sin embargo, en el párpado inferior no encontramos músculo de Müller ni elevador del párpado superior. La grasa palpebral, por otra parte, es más abundante, y es lo que da lugar a las “bolsas de ojos”.

En qué consiste una blefaroplastia

Bolsas de los ojos.

Existen multitud de variantes de la blefaroplastia. Nos centraremos en las dos principales.

Blefaroplastia superior estándar

Su objetivo es la corrección de la caída del párpado superior. Se centra en tres puntos básicos:

  • Reposicionar los depósitos grasos, retirando parte de grasa si es necesario
  • Tensar el músculo y demás tejidos
  • Retirar el exceso de piel

Blefaroplastia inferior estándar

Su objetivo principal es eliminar las llamadas bolsas de ojos. Se realiza una incisión por debajo de las pestañas y a través de la misma se retira el exceso de piel y grasa. Así, además de quitar las bolsas le aportamos más tono y firmeza a la piel del párpado inferior.

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Cómo es la recuperación de una blefaroplastia

Compresas frías en los ojos.

Los síntomas principales que se presentan nada más someterse a la intervención son el dolor y la sequedad ocular. Se asocia también una sensación de tensión en los párpados. Puede ser que, además, los párpados aparezcan deprimidos los primeros días después de la intervención.

Es esperable que el cirujano paute la retirada de los puntos entre el segundo y el séptimo día después de la intervención. Asimismo, la mayoría de pacientes se sienten capaces de desempeñar sus actividades normales al décimo día.

Algunos consejos para cuidarse después de una blefaroplastia

Es recomendable mantener las incisiones bien hidratadas después de la intervención: esto facilitará una buena cicatrización. Para la inflamación de los ojos sería positivo aplicar unas compresas frías en la zona.

Para combatir la sequedad, se podrían utilizar gotas oculares especiales. Para prevenirla es importante dormir bien y mucho, además de evitar actividades que sequen los ojos, como leer, mirar pantallas…

Mantener la cabeza elevada lo máximo posible facilitará el drenaje. Con este fin procuraremos también evitar esfuerzos físicos.