Bruxismo: un trastorno psicosomático

Yamila Papa 29 septiembre, 2016
La persona afectada no suele ser consciente del bruxismo, ya que aprieta los dientes de manera inconsciente. Por eso será generalmente alguien de fuera el que se percate de la situación

El hábito de rechinar los dientes de manera involuntaria, sobre todo durante la noche, es un problema muy frecuente en los adolescentes, aunque hay casos de adultos que lo sufren.

El bruxismo puede ocasionar dolores de cabeza, mandíbula y oído, así como también rotura de dientes.

En este artículo te contaremos más sobre un trastorno psicosomático que vale la pena analizar.

Qué saber sobre el bruxismo

Puede aparecer en cualquier momento de la vida, aunque la mayoría de los pacientes tienen entre 17 y 20 años al comenzar con este hábito.

En cuanto a la remisión, puede irse de la misma manera que se produjo (sin tratamiento) o bien durar por varios años en el caso del bruxismo crónico.

El origen de este hábito está relacionado con estados de ansiedad, factores genéticos y hasta alergias. Sin embargo, la más aceptada es la teoría que señala al estrés como desencadenante del bruxismo.

No es fruto de padecer parásitos intestinales, a diferencia de lo que se cree.

Podemos dividirlo en varios tipos:

Ver también: Con estos dos ingredientes limpiarás tu cuerpo de parásitos

Bruxismo céntrico

Bruxismo

Sucede cuando se aprietan fuerte los dientes y provoca abfracciones cervicales. Las piezas más dañadas son las premolares y un síntoma común es la cefalea tensional.

Bruxismo excéntrico

Es el frotamiento entre los dientes de arriba y abajo que genera ruidos y movimientos bruscos en la mandíbula. Desgasta las piezas dentales (sobre todo los incisivos) y puede causar roturas y caídas.

Bruxismo del sueño o nocturno

Sucede durante el sueño y quien lo padece no se da cuenta de la situación. Aparece en las fases 2 y 3 del sueño no REM. Si se duerme 8 horas por noche, el episodio de bruxismo se mantendrá entre 15 y 40 minutos.

Bruxismo de vigilia o diurno

Aunque la persona no lo nota, frota o aprieta muy fuerte los dientes cuando está bajo mucha presión en el trabajo o la universidad. Está relacionado con el estrés laboral y los problemas personales.

¿Por qué el bruxismo es un trastorno psicosomático?

Rechinar los dientes es la forma que muchas personas encuentran para descargar las tensiones provocadas por las obligaciones, las presiones o las vicisitudes de la vida.

Aunque varios puedan pensar que el bruxismo se trata (y cura) con unas visitas al dentista, lo cierto es que se precisa ir a la consulta psicológica.

En realidad es necesario un abordaje entre ambas especialidades médicas.

El odontólogo se encargará de mejorar o tratar los dientes gastados o rotos, mientras que el terapeuta tratará de encontrar el motivo de la aparición de este hábito.

Para ello, hará hincapié, por supuesto, en las situaciones estresantes, de ansiedad o preocupación por las que pasa el paciente.

Dientes

La persona que lo padece no es consciente de este hábito ni de las causas que lo provocan. Está considerado un trastorno psicosomático y algunas veces el diagnóstico es simple pero el tratamiento no tanto.

Ya que está provocado por un gran episodio de estrés, puede estar acompañado de otros síntomas como, por ejemplo, mucho dolor de cabeza o cervical.

En la Universidad de  Chile han investigado acerca de la incidencia del bruxismo en la vida de una persona.

Indican que este puede permanecer por varios años y tener períodos de mayor frecuencia o gravedad, en función de las presiones o problemas que esté atravesando la persona.

La buena noticia es que, una vez que se detecta por parte de un familiar o amigo que escucha el rechinar, o por el mismo afectado al analizar sus síntomas, puede tratarse con sesiones psicológicas.

Esta terapia permitirá poner en palabras los temores, malestares y preocupaciones que aquejan al paciente, trabajar en ellas para que no influyan en su día a día y evitar que traiga como consecuencia el bruxismo.

Tratamientos y prevención del bruxismo

Tratamiento

Dentro de ese tratamiento global o multidisciplinario para reducir las consecuencias del bruxismo encontramos:

Tratamiento odontológico

Con ajustes oclusales o una férula que emule el patrón de mordida. Este objeto se coloca al momento de acostarse y lo único que evita es que los dientes se rompan o dañen, pero no elimina el hábito.

Tratamiento psicológico

Tratamiento psicológico

Es muy importante que la persona asista a terapia para determinar la causa del bruxismo. Un cambio de actitud ante los problemas o las obligaciones es el primer paso para evitar este hábito.

Tratamiento farmacológico

En casos de bruxismo y estrés extremos los médicos utilizan tranquilizantes o relajantes musculares, así como también ansiolíticos.

Tratamiento físico

Cuando las molestias faciales por apretar muy fuertes los dientes son demasiado dolorosas, el terapeuta puede ofrecer masajes o técnicas de relajación del cuello y la cabeza.

Es otro tratamiento paliativo, pero no preventivo o reductor del bruxismo.

Tratamiento de acupuntura

La terapia que usa pequeñas agujas para mejorar ciertas emociones o canalización de energía puede servir para relajar al paciente y evitar que rechine los dientes mientras duerme.

Te recomendamos leer: La acupuntura: Qué es y cuáles son sus beneficios

Tratamiento de relajación

El yoga, la meditación o el taichí pueden ser de gran utilidad para alguien que padece bruxismo. Estas disciplinas relajan el cuerpo, calman la mente y disminuyen el estrés, los nervios y la ansiedad.

Por último, para prevenir nuevos episodios de frotamiento o presión de los dientes podemos:

  • Practicar deportes para inducir a un sueño más profundo.
  • Dormir siestas por las tardes.
  • Realizar actividades recreativas, como escuchar música o leer antes de dormir.
  • Disminuir el consumo de cafeína.
  • Tomar baños relajantes por la noche.
  • Aplicar calor húmedo en la cara y cuello.

 

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