Bulimia: todo lo que debes saber

La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por la alternancia de atracones y conductas compensatorias. Es más frecuente que la anorexia, y 9 de cada 10 afectadas son mujeres jóvenes.

La bulimia se engloba dentro de los trastornos de la conducta alimentaria. Se trata de una patología caracterizada por alternar atracones de comida con conductas compensatorias, como vómitos, ayuno o ejercicio excesivo. Estas conductas suelen estar motivadas tanto por un miedo excesivo a engordar, como al descontento con la propia imagen. Se habla de dos tipos de bulimia:

  • El subtipo purgativo es, quizá, el más conocido a nivel popular. Tras los atracones, las personas se provocan el vómito, emplean adelgazantes, enemas, diuréticos, laxantes, etc.
  • En el subtipo no purgativo las conductas compensatorias se orientan hacia un ayuno posterior, ejercicio excesivo,etc. Pero no hay ni vómitos, ni ingesta de sustancias purgantes.

La bulimia suele implicar graves problemas de autoestima, fuertes inseguridades, ansiedad y problemas en el ámbito familiar o escolar.

Incidencia

A quién afecta más

  • Se trata de una enfermedad que puede afectar a cualquier persona, aunque la mayoría de los casos son mujeres jóvenes. En varones es muy poco frecuente que se presente como tal, siendo en estos más habitual la vigorexia.
  • Igualmente, el riesgo de padecerla es mayor en personas con trastornos de la personalidad. Es muy frecuente su asociación con el trastorno límite de la personalidad, con los trastornos dependientes y los evitativos.

Ver también: Signos para detectar la anorexia y la bulimia

¿Por qué se caracteriza? 

Si hay algo que caracteriza a la enfermedad es la alternancia de atracones de comida con conductas purgativas. Hablamos de los vómitos provocados después de haber comido. Sin embargo, también son frecuentes el ejercicio excesivo, la ingesta de adelgazantes, abuso de diuréticos, laxantes o enemas, etc.

Está fuertemente asociado con problemas de autoestima e inseguridad, así como con los trastornos de ansiedad. Esto no quiere decir que una persona con mala imagen de sí misma o con algún tipo de trastorno de ansiedad desarrolle obligatoriamente la enfermedad. Del mismo modo, tampoco excluye al resto de la población. Simplemente se trata de factores que aumentan las probabilidades de padecer la enfermedad.

Las personas bulímicas suelen tener su peso dentro de los límites normales. Sin embargo, tienen una preocupación excesiva tanto por su imagen como por su peso.

¿Cómo empieza?

Cómo empieza

Normalmente, todo empieza en el contexto de una dieta para adelgazar que se prolonga de manera inadecuada. En muchos casos, se debe a una reducción considerable en la ingesta durante el día. Cuando estas personas sienten hambre (por la hipoglucemia), se produce el atracón, siendo habituales los dulces y la comida hipercalórica. Tras ello, sienten una enorme culpabilidad y angustia. Es por ello por lo que recurren a las conductas compensatorias. Se inicia de este modo la espiral atracón-compensación.

  Te recomendamos leer: La bulimia, un problema cada vez más extendido

Qué hacer en caso de bulimia

En primer lugar, es fundamental crear un clima de confianza a la hora de hablar con esa persona. Si de por sí es un trastorno que se oculta con relativa facilidad, si la persona se siente “atacada” o inmersa en una “caza de brujas” lo más probable es que acabe cerrándose en sí misma, negándose a hablar y desarrollando conductas evitativas.

Es importante conocer qué percepción tiene de sí misma esa persona, así como si existen problemas en su entorno. Si se siente atractiva o no, si subyacen problemas de acoso escolar o angustia por resultados académicos.

Igualmente, y aunque parezca una tontería, hay que descartar que se trate de una simple dieta. Evidentemente, si existe la certeza de que esa persona, por ejemplo, se provoca vómitos, se deben encender todas las alertas. Si, por el contrario, ha cambiado sus hábitos (comer menos, cambiar el tipo de comida, hacer ejercicio…), antes de presionar, es preferible asegurarse.

Si el problema se confirma

Es necesario que esa persona sea evaluada por los equipos de psiquiatría especializados en ello. Se trata de las Unidades de Trastornos de la Conducta Alimentaria.

Recibir atención psiquiátrica suele generar mucho rechazo en la población. Por ello, es fundamental que la persona perciba el apoyo de su entorno, no reproches ni sensación de haber decepcionado. Recordemos que, bajo todo el cuadro, suele subyacer una fuerte inseguridad y graves problemas de autoestima. Que la persona encuentra en su entorno apoyo, que pueda abrirse, es tan básico como la atención por especialistas.

Diagnóstico

Diagnóstico

Se realiza en base a la historia clínica y requiere de la evaluación de las unidades especializadas. La valoración se realiza mediante entrevista, tanto con la persona, como con los familiares. Para ello se emplean diversos exámenes.

Tratamiento

Por un lado, es fundamental la psicoterapia. En un principio, suele generar rechazo e incomodidad, reacciones de ira y de negación del problema. Existen múltiples formas de afrontar la situación, motivo por el que la atención se individualiza. Por otro lado, puede ser necesaria la terapia farmacológica. En este sentido, los fármacos más empleados son:

  • Con antidepresivos o ansiolíticos, con el objetivo de mejorar el estado de ánimo y reducir los sentimientos de angustia.
  • Los estabilizadores de ánimo, como el litio, se emplean con el fin de evitar cambios bruscos del estado de ánimo. Reducen la labilidad y la inestabilidad.
  • En ocasiones, puede recetarse algún antipsicótico con el fin de aprovechar sus propiedades como reductores de la impulsividad.

Bibliografía

  1. Pérez Urdaniz A. Curso básico de Psiquiatría. 3a ed. Salamanca IBSAL: Ed Cervantes 2015
  1. Pool López MG. Trastornos de la Conducta Alimentaria. Bulimia y Anorexia. Estudio preliminar. CIES 2016. Vol 2 Num 2 
  1. Bellak L. Manual de psicoterapia breve, intensiva y de urgencia. Disponible en Google Books.
María José

Estudiante de 5º de Medicina y Alumna Interna del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Salamanca. Con la nariz siempre metida en averiguar cómo y por qué ocurren las cosas.

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