El bullying en niños: señales, tipos y acciones a emprender

Marilu Caldera · 8 abril, 2018
El bullying en niños no es un problema menor por el hecho de que sus víctimas sean muy jóvenes. Es importante no restarle importancia ni dejarlo pasar.

Desafortunadamente, el bullying en niños es una realidad que precisa preparación desde el hogar para su correcto manejo. Y es que, por lo general, se pone énfasis en las víctimas, pero también es importante prestar atención a las medidas de prevención y a las acciones de los padres, así como a la otra cara de la moneda: el agresor.

Si bien la situación siempre es lamentable, hay que tener en cuenta que no existe una única víctima. Muchas veces, el agresor es, a su vez, víctima de otro. De ahí que busque repetir la conducta para conseguir posicionarse ante otro y, a su vez, recuperar el poder y la seguridad en sí mismo. Entender esto puede ayudar a subsanar el problema no solo en el momento, sino también a largo plazo.

El bullying en niños: las partes

Las víctimas son el chivo expiatorio de los agresores, quienes, a su vez, son individuos con baja autoestima con motivos ocultos para agredir a otros. Tras una máscara de poder y fanfarronería, los agresores buscan conseguir la aceptación de quienes se consideran superiores a ellos. Asimismo, desean adueñarse del control de la situación para sentirse bien. Esto obedece a una carencia profunda que no ha sido atendida o ni siquiera detectada en su entorno directo.

Agentes implicados en el bullying.

Es bien sabido que las víctimas viven en un estado de angustia dado el sentimiento de indefensión que les genera la situación. Por ello, tienden a retraerse y a desarrollar ansiedad, puesto que no encuentran la forma de solucionar el problema. Muchas veces lo intentan, sin tener éxito, y esto les lleva a sentirse mal consigo mismos.

Cualquier niño puede ser acosado en su entorno escolar por diversos motivos. Ahora bien, resulta llamativo que las víctimas suelen mantener el acoso en secreto. Por vergüenza, por temor a que no se les escuche y valore, por creer que podrán superarlo solos o simplemente por desidia ante la falta de éxito en intentos anteriores por solucionar el problema.

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Tipos de bullying en niños

  • Físico. El agresor utiliza la fuerza para causar daño a su víctima. Esto puede ir desde empujones hasta palizas.
  • Verbal. La víctima es objeto de burlas, motes y perjuicios afines. En este sentido, el chantaje y la manipulación también suponen una forma de maltrato verbal.
  • Social. Puede darse en forma de exclusión social o de intimidación. En ambas, la víctima es acorralada por el agresor.
  • Cibernético. La víctima es objeto de todo tipo de maltratos y amenazas vía redes sociales. Por lo general, el agresor se vale de la intimidación, el chantaje y la generación de contenido multimedia vergonzoso para amedrentar a su víctima.
  • Carnal. A pesar de que no se suele mencionar tanto como los otros tipos, sí existe este tipo de bullying en niños. Tal y como su nombre indica, implica la invasión del espacio personal en el ámbito sexual.

Las señales de alarma

  • Cambios en el rendimiento escolar.
  • Indicio de signos de violencia o agresión.
  • Aparición de enfermedades psicosomáticas.
  • Afectación emocional.
  • Aislamiento.
Acoso escolar entre niños.

La importancia de no ignorar el bullying en niños

Se suele trabajar sobre el bullying cuando la víctima ha sufrido más de un ataque y ya tiene secuelas. El principal problema es que los padres tienden a banalizar el hecho o a no atender el problema más de una vez. En lugar de esto, lo primero que debemos hacer es darle al asunto la importancia que tiene, sin culpar a la víctima. Los niños necesitan sentir nuestro apoyo.

Debemos hablar con nuestros hijos y crear un ambiente de confianza y compañerismo. También es necesario acudir a la escuela y tratar el tema con el profesor y el director del centro para crear una estrategia de trabajo en equipo. De esta manera, los docentes podrán supervisar la situación desde otro ángulo y ayudar a solucionar el problema de una forma sana.

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La actitud de instar a nuestros hijos a devolver la agresión o a no dejarse acosar sin nosotros brindarles apoyo resulta devastador para ellos. Debemos creer en nuestros hijos, ayudarles a conseguir las herramientas que necesitan e intervenir siempre que sea oportuno.

Por otra parte, si somos los padres del agresor, es necesario evaluar qué es lo que puede estar fallando en el hogar y acudir a un psicólogo para que ayude a superar el problema. Es importante también enseñar al niño que la agresión no es aceptable y que no la necesita para sentirse bien en la vida.