Bulto en la axila: ¿Cuándo debo preocuparme?

Valeria Sabater · 8 noviembre, 2014
Los bultos en las axilas pueden aparecer por diferentes motivos. A continuación, veremos las posibles causas de estas inflamaciones y cómo saber distinguir su peligrosidad.

Encontrarnos un bulto en la axila es algo que a todos nos ha pasado en alguna ocasión y que no debe causar una alarma desproporcionada. En el siguiente artículo, te explicamos a qué se debe y qué medidas debes tomar en el momento en que las detectes.

¿A qué se debe la aparición de un bulto en la axila?

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En el 80% de los casos, este problema se debe a algo normal e inocuo que no debe preocuparte. Lo primero que debes hacer al detectar un bulto bajo el brazo es no asustarte y pensar que lo más probable es que se deba a una forinculosis.

¿Qué es una forinculosis? En las siguientes líneas, te damos algunas indicaciones básicas para que entiendas de qué se trata.

Primera causa de un bulto en la axila: la forinculosis

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Se trata nada más que de un simple folículo inflamado, lo que se conoce comúnmente como un ‘golondrino’. Es algo doloroso y que asusta en el momento en el que lo detectamos.

La forinculosis se debe a una infección de esa glándula productora de sudor, ocasionada casi siempre por un vello enquistado. Al haber una infección, el sudor no puede salir y empiezan a acumularse las bacterias de un modo muy llamativo. Como mencionamos, es dolorosa y ocasiona bultos más o menos grandes.

Aunque es algo inocuo, sí puede llegar a ser muy molesto. En ocasiones se va por sí solo, pero hay personas a quienes se les enquista de un modo más grave y necesitan entonces un tratamiento adecuado.

Lo normal es que el médico nos recete antibióticos contra el estafilococo. No obstante, si el problema no se resuelve, entonces se necesitará una pequeña intervención para retirar el quiste.

¿Y qué podemos hacer para prevenir los forúnculos en las axilas? La verdad es que hay personas más propensas a padecerlos que otras; si te ha salido en alguna ocasión, es probable que pueda volver a aparecer.

Se pueden conseguir cremas antisépticas que evitan su aparición, pero lo más recomendable es que cuides mucho tu depilación. Es precisamente cuando nos depilamos y cuando el vello vuelve a crecer el momento en el que se corre el peligro de que este quede atrapado y ocasione un forínculo.

Además, intenta lavarte habitualmente la zona de las axilas haciendo una pequeña exfoliación, para que el poro se abra y el vello crezca de modo normal. Procura también no utilizar desodorantes muy agresivos o con demasiados químicos, porque también se puede dañar esta zona tan sensible.

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Segunda causa: inflamación de los ganglios

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Si un ganglio es el causante del bulto, tampoco debes alarmarte. Una inflamación de un ganglio es lo que se conoce como una linfadenitis.

En la axila se distribuyen una gran cantidad de vasos linfáticos y, a través de ellos, se moviliza la linfa por todo el torrente sanguíneo, depurando, filtrando y luchando para combatir infecciones.

En ocasiones, cuando estamos un poco más débiles o si nos ataca algún tipo de virus, los ganglios pueden inflamarse e hincharse. Ahí es cuando aparece el bulto en la axila. La linfadenitis puede ocurrir sobre todo después de infecciones cutáneas u otras infecciones causadas por bacterias.

Pero, ¿qué ocurre cuando nos dicen que tenemos un ganglio inflamado? Lo primero que hará nuestro médico es realizar un pequeño análisis de ese líquido linfático para averiguar la causa de la inflamación e indagar sobre el tipo de bacteria que lo ha causado.

Esto se hace con una punción en el propio bulto en la axila. Para este procedimiento, se pone anestesia en la zona, por lo que la punción es apenas dolorosa. Cuando nos den los resultados, sabremos a qué se debe la inflamación y qué tratamiento debemos seguir para resolver ese problema en el sistema linfático.

Tercera causa: linfoma

Esta es una posibilidad, y representa la de mayor seriedad de todas. Cuando aparece un bulto en la axila, cabe una pequeña chance de que se deba a un ganglio inflamado y que dicha inflamación tenga como origen un linfoma.

Dentro de los linfomas, están los linfoma no Hodking y los linfoma de Hodking. Se trata de un tipo de cáncer, pero tranquila: tiene tratamiento y estos son siempre muy efectivos. La supervivencia ante un linfoma no Hodking es del 90%, mientras que ante el linfoma de Hodking es del 70%.

Este tipo de linfomas tienen su origen en un tipo de glóbulos blancos llamados linfocitos B o células B. Es mediante su análisis como se establecerá qué tipo de enfermedad es la que sufrimos.

Este es un tipo de cáncer que requiere varias sesiones de quimioterapia, pero el caso de cada persona es único y no todos requieren el mismo número de sesiones; algunas logran recuperarse mucho antes.

Hoy en día, existen muchos avances en la ciencia y es posible ver la palabra cáncer como sinónimo de esperanza, como una enfermedad que requiere esfuerzo personal, ánimo y mucho apoyo por parte de familiares y amigos. Con el tratamiento, los cuidados y la fe necesaria, se puede vencer.

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¿Cómo saber si mi bulto en la axila es por una forinculosis o un linfoma?

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En primer lugar, es primordial conservar la calma y no alarmarse. Siempre que nos detectemos un bulto en la axila, deberemos ponerlo en evidencia de nuestro médico cuanto antes.

Habitualmente, los linfomas se presentan junto con unas décimas de fiebre, problemas de sueño y mucha sudoración durante las noches, además de una anormal pérdida de peso.

No obstante, también pueden aparecer sin demasiados síntomas, así que lo mejor para salir de dudas es ir al médico y concretar las pruebas que este indique. En último lugar, ten presente que en la mayoría de los casos el origen es un simple quiste originado por un forínculo.