Bypass coronario: qué es y en qué consiste

El bypass coronario es una de las operaciones cardíacas más frecuentes. No es una operación complicada, sin embargo, pueden surgir ciertas complicaciones durante la intervención.

El bypass coronario es una de las operaciones del corazón más comunes. En este procedimiento se mejora la circulación sanguínea del propio corazón con el fin de evitar posibles alteraciones cardíacas.

El corazón se encuentra rodeado de numerosos vasos sanguíneos de pequeño calibre que pueden llegar a obstruirse. Hay varios factores de riesgo que favorecen dicha obstrucción, aunque los más frecuentes son el tabaquismo, el sobrepeso y la dieta rica en grasas. Una dieta rica en grasas es esencial en la formación de placas por acumulación de colesterol, conocidas como ateromas.

La patología originada por un trastorno en la circulación coronaria debido a un taponamiento arterial se denomina arteriosclerosis coronaria. Su síntoma más destacado es la angina de pecho, aunque puede estar acompañada de otras alteraciones no tan específicas de la enfermedad. El equipo médico se encargará de realizar diversos exámenes con el objetivo de confirmar o no la existencia de ateromas.

Procedimiento del bypass coronario

Procedimiento del bypass coronario

Antes de la operación, se administra una anestesia total al paciente. De este modo se mantendrá inconsciente y no sentirá ningún dolor mientras la intervención tiene lugar. Además, el personal podrá trabajar mejor dado que es una cirugía de alta precisión y es necesario que el individuo no realice ningún movimiento.

A continuación, se realiza una incisión sobre la caja torácica a la altura del esternón. Luego se desplaza para aumentar el campo de visión del cirujano, así puede visualizar a la vez el corazón y la arteria aorta. Durante la intervención se detiene el corazón de manera artificial gracias a una máquina de derivación sanguínea conocida como bomba extracorpórea. Este aparato proporciona oxígeno a nuestro organismo, recoge y expulsa el dióxido de carbono, manteniendo a nuestras células en condiciones normales gracias a la oxigenación de la sangre venosa.

Después, se produce una derivación en la circulación coronaria con el objetivo de desviar la sangre hacia otros vasos y evitar aquellos que están obstruidos. Para conseguirlo, se practica una ligadura en un vaso de otra parte del cuerpo. Finalmente se conecta un extremo a una de las arterias coronarias funcionales y el otro extremo a la arteria aorta.

El nuevo conducto vascular se puede obtener de distintas partes del cuerpo. El vaso más utilizado es la arteria mamaria interna, situada en el tórax. La ventaja principal que ofrece este vaso es que puede ser retirado con facilidad y se conecta a la nueva circulación sin dejar secuelas en la región de origen. En otras ocasiones, se opta por implantar la arteria radial, situada en los brazos, o las venas safenas, localizadas por detrás de la rodilla.

Por último, se suturan todas las incisiones realizadas, tanto para tener acceso al corazón como para trasladar el vaso sanguíneo seleccionado. Siempre se intenta mantener el valor estético y se pretende que la cicatriz sea lo más discreta posible.

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Efectos secundarios del bypass coronario

Efectos secundarios del bypass coronario

A pesar de ser una operación bastante frecuente, pueden aparecer una serie de complicaciones durante la intervención o en el período de recuperación de la misma. Los efectos secundarios más comunes son los siguientes:

  • Infección de las heridas quirúrgicas.
  • Arritmia: Alteración en el ritmo cardíaco.
  • Accidentes cardiovasculares.
  • Insuficiencia renal y del sistema respiratorio.
  • Fiebre, cansancio y dolor en el tórax.
  • Depresión.
  • Dolor de cabeza: a veces está relacionado con un síndrome confusional.

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Recuperación del bypass coronario

Recuperación del bypass coronario

Tras la intervención, el paciente suele permanecer en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). En este área se revisará y examinará la evolución del individuo. Por norma general, el paciente regresa a su casa una semana después de la operación. No obstante, deberá seguir una serie de pautas mientras cicatriza la herida.

El paciente se recupera por completo de la operación al cabo de un mes. En este período de tiempo se produce una adaptación paulatina a las actividades cotidianas, empezando por las de menor esfuerzo cardíaco y terminando con aquellas que requieran un mayor trabajo del corazón.

Es aconsejable mantener una estilo de vida saludable a fin de evitar futuras enfermedades cardiovasculares. Las recomendaciones comprenden tanto una dieta equilibrada y variada como la realización de actividad física con regularidad. Asimismo, es importante evitar hábitos insalubres como el tabaquismo, el alcoholismo o el consumo de drogas.