Cada día, te olvido un poco más

Aunque al principio me costaba, ahora te olvido cada día un poco más, y me centro en mi persona y en mi bienestar, porque la vida sigue

Los días posteriores a nuestra ruptura fueron un verdadero infierno. No podía dejar de pensar tanto en lo malo como en lo bueno. Pero, ahora que ha pasado un tiempo, te olvido de vez en cuando sin darme cuenta.

Cuando rompemos con alguien tenemos que pasar por un duelo que casi se asemeja a lo que creemos que es el infierno. Pensamientos obsesivos, dudas, necesidad de dar marcha atrás en el tiempo…

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Todo esto es natural. Olvidar a alguien que ha sido en su momento una parte esencial de nuestra vida, con quien hemos compartido experiencias, es difícil.

Sin embargo, cuando menos nos lo esperemos, lograremos cerrar ese capítulo y rehacer nuestra vida.

Te olvido, pero a veces te recuerdo

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Muchas veces te olvido, pues después de la ruptura he continuado haciendo mi vida como siempre. Y es que en el trabajo no hay ninguna “baja por ruptura” que pueda ser considerada seria.

Sigo levantándome a la misma hora, aunque en ocasiones pienso que es un sinsentido. Como, un poco menos, pero como. Sin embargo, la comida parece no tener mucho sabor.

Mientras trabajo, te olvido, mientras hablo con mis compañeros de sección, te olvido. Sin embargo, cuando llego a casa y me espera mi hogar, vacío, me hundo en el abismo.

Antes siempre estabas esperándome, pero ahora hay un silencio aterrador. Cuando me meto en la cama para descansar, ya no estás para abrazarme y darme calor.

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Cuando terminamos una relación con alguien la que fue nuestra rutina durante años cambia. A pesar de que los cambios son buenos, tenemos mucha reticencia a ellos.

Es natural que no nos olvidemos de esa persona que fue importante para nosotros de un día para otro. Sin embargo, tarde o temprano lo haremos.

Por eso, es muy importante que no nos aferremos a la idea errónea de que no podemos vivir sin ella. Porque sí, podemos y debemos.

He roto con mi pareja, ¿qué hago?

alejarse de personas que no aportan

Al romper con nuestra pareja nos sentimos perdidos. Muchos lugares nos recordarán a ella y nuestros pensamientos estarán llenos de “quizás”, de dudas y de deseos de dar marcha atrás.

Puede que incluso nos sintamos culpables por el fracaso de esa relación. Sin embargo, tenemos que aceptar lo que ha sucedido, el momento presente, pues el pasado no podremos cambiarlo.

Así que, para sobrellevar un poco mejor esta situación, ¿qué es lo que podemos hacer?

Cuidarnos y mimarnos mucho

Empezar a comer mal, dejar de hacer ejercicio y permitir que la pereza nos invada es muy negativo. Propiciaremos un estado de ánimo derrotista que no nos ayudará para nada.

Tendemos a autodestruirnos, como si no fuésemos importantes.

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  • Aunque la comida no sepa a nada, intentemos comer mejor.
  • Salir a hacer ejercicio nos permite que ese “te olvido” se haga cada vez más presente. Nos distrae, nos ayuda a sentirnos bien, a permitir que un poco de felicidad nos invada.

Apoyarnos en nuestros amigos y familia

Además de abandonarnos por completo, solemos aislarnos de los demás como si quisiéramos retener toda la tristeza que sentimos para nosotros, en vez de permitir que esta sea liberada.

Tener unos muy buenos amigos que nos conozcan y que nos fuercen a quedar con ellos puede ser muy positivo. No tiene que darnos vergüenza llorar, hablar sobre lo que sentimos y desahogarnos por completo.

Esto es muy bueno y nos hará sentirnos liberados. La familia y los amigos son pilares muy importantes que, además, pueden hacer que sentimientos como la culpa o la negación de lo que está ocurriendo interrumpan el proceso natural del duelo.

La vida no se termina con la pareja

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También es importante que cuestionemos determinadas creencias sobre “el amor de nuestra vida”, “la media naranja” o “la pareja para toda la vida”.

A muchas personas se les va la vida cuando sufren una ruptura, porque creen que ya no encontrarán a nadie más o porque consideran que con esa era la persona destinada a estar con ellas.

Nada más lejos de la realidad. Hablar con amigos y familia sobre esto puede darnos una perspectiva alentadora y real.

Una ruptura no es un final, tampoco una desgracia. Has aprendido de ello, las personas vienen y van, las relaciones se forman y se rompen.

Siempre hay vida después de una pareja.