No lo olvides, siempre cada uno recoge lo que siembra

28 mayo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por Raquel Aldana
Es importante cultivar la humildad y aprender que nadie es más que nadie. Empieza a apreciar a los demás por quienes son y no por sus apariencias.

Cada uno recoge lo que siembra. Si siembras trabajo, recogerás éxitos. Por otro lado, si siembras amor, recogerás felicidad. Mientras que si siembras vientos, recogerás tempestades. En definitiva, si quieres que algo ocurra, pon todo de tu parte para que suceda.

Prepáralo, pero hazlo de la manera adecuada. Escúchate y escucha a tu entorno. Tampoco busques imposibles ni venganzas, ya que eso solo conduce al fracaso y la frustración.

Valora lo que tienes y lucha por lo que quieres

Las PAS son personas que tienen unas necesidades distintas.

«Si quieres conocer el pasado, entonces mira tu presente, que es el resultado. Si quieres conocer tu futuro, mira tu presente, que es la causa»
–Buda.

Dicen que la vida es un eco, que lo que envías y regresa. Dicen que cada uno recoge lo que siembra. Que lo que das es lo que obtienes. También se dice que lo que ves en los demás, existe en ti. En definitiva, como dijo Facundo Cabral, «la vida es el arte del encuentro».

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La ley de la cosecha

Cada uno recoge lo que siembra. Pero, además, lo que se siembra se cosecha en mayor cantidad. Ten en cuenta que tus semillas se hacen más voluminosas en su transformación y se convierten en algo diferente; es decir, crecen y se desarrollan.

Es obvio que no se recoge el mismo día en que se siembra. No obstante, tú eres el responsable de lo que haces antes y después de la siembra. Este proceso requiere de tiempo.

Eres libre de hacer o no hacer, de pensar o no pensar, de actuar o no actuar, de decir o no decir, etc. No le eches la culpa a los demás de lo que te sucede. Eres libre de tus actos, pero no de sus consecuencias.

Si no te gusta lo que cosechas, analiza y cambia lo que siembras. No te canses de hacer el bien, ni dejes de trabajar cuando todo se complica. No se crece cuando las cosas se vuelven fáciles, sino cuando aumentan los desafíos.

Mano plantando semillas en la tierra.
«La ley de la cosecha es cosechar más de lo que se siembra. Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino» –James Allen.

Mira bien lo que siembras

«¿Existe una máxima que debería ser la base de las acciones que uno toma a lo largo de su vida? Seguramente es la máxima de la compasión: no hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti»–Confucio.

Vas construyendo tu vida con lentitud y, sin darte apenas cuenta, estás caminando por senderos que has ido forjando.

Conoces como la palma de tu mano el valor del esfuerzo, del sacrificio y de la voluntad. Sabes que es el camino del éxito pero, sin embargo, lo descuidas con facilidad.

Cosechar éxitos no siempre es un proceso dulce. El proceso hacia el éxito puede ser amargo, pues requiere de gran cantidad de sacrificio y de autocontrol. Sin embargo, cuando se comienza a cambiar, a hacer cosas diferentes, se empiezan a alcanzar logros.

Lo mismo ocurre con la obtención de la felicidadHace falta plantar sonrisas y actos de bondad en semillas, tratarte y tratar a los demás con buena voluntad. Actuar de la manera contraria solo atrae sentimientos destructivos.

Se dice que la amistad hay que mimarla, al igual que el amor, y que quien siembra la verdad, cosecha la confianza. También se dice que hace falta poco para destruirla. De hecho, tan solo hace falta un segundo para acabar con lo que te ha llevado años conseguir.

Debes dejar la negatividad

Se pueden sembrar semillas que destruyan al resto de cosechas. Además, se suele hacer con frecuencia, arruinando gran parte de lo que se había conseguido gracias al trabajo.

No olvides nunca que cada uno recoge lo que siembra. Por tanto, quien siembra vientos, cosechará tempestades.

Por esta razón, es necesario que reconozcas lo negativo para dejarlo a un lado. Recuerda que si siembras negatividad, recogerás desgracias. Y, como apuntó Jean de la Fontaine: «La mayor desgracia es merecer la desgracia».

No te olvides de que quien siembra prepotencia, recoge indiferencia. Piensa que nadie es más que nadie, cultiva el valor de la humildad. Por tanto, aprecia a los demás por quienes son y no por sus apariencias.

No pidas más de lo que puedes dar y no permitas recibir menos de lo que crees merecer. Evita las exigencias, pues conducen a reproches. Vive de tal modo que nada de lo que hagas deba merecer el reproche o la condena de quienes te rodean.

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Desarrolla tus fortalezas

Solo puedes crecer si estás dispuesto a sentirte incómodo durante un tiempo. Invierte en tus fortalezas, busca la manera de potenciar tus habilidades y tus conocimientos.

Crea una burbuja de bienestar emocional, pero una burbuja a la que le guste moverse por el mundo. Te damos algunas pautas para hacerlo:

  • Como veníamos diciendo, las cosas buenas no suceden porque sí. Suceden porque se atraen y se dispone todo para conseguirlo. En definitiva, tu vida puede cambiar si vas hacia la montaña en vez de esperar a que la montaña venga hacia ti.
  • Cuando empieces a ir en busca de tus sueños, no te olvides de que no hay fórmulas mágicas y que nadie puede darte las claves de tu éxito. Anhelos, deseos y esperanzas hay tantos como personas en el mundo. Busca dentro de ti.
  • Sea por falta de tiempo, de ganas, de dinero, de autoconocimiento o de espíritu, es posible que nunca hayas potenciado tus fortalezas. De hecho, puede que, incluso, desconozcas cuáles son o de qué forma es posible desarrollarlas. Párate a experimentar lo que sientes y lo que piensas.
  • Pregúntate qué te define y busca información al respecto. Hoy en día tienes multitud de herramientas a tu alcance que te pueden dar pistas sobre la manera de explotarte. Por eso, recuerda siempre que tú eres único y excepcional. Busca tu identidad. No pierdas tu esencia e impide que sigan saliendo fotocopias de la máquina del calendario.

No te olvides de que cada uno recoge lo que siembra

En realidad, por raro que parezca, la única forma de alcanzar tus sueños es ponerles fecha de caducidad. Si estás seguro de que las posibilidades que te ofrece la vida van a vencer de un momento a otro, cargarás tus pilas para alcanzar tus objetivos.

No te olvides de que cada uno recoge lo que siembra. Así que no pierdas el tiempo y deja que el sol de tu vida ayude a crecer a tus semillas. Sal de tu zona de confort.

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  • Sáiz-Manzanares, M. C., & Pérez, M. I. P. (2016). Autorregulación y mejora del autoconocimiento en resolución de problemas. Psicología desde el Caribe33(1), 14-30. Available at: https://www.redalyc.org/pdf/213/21345152002.pdf. Accessed 08/05/2020.