Cómo cambiar tu dieta para reducir el riesgo de infarto e ictus

Valeria Sabater 3 abril, 2015

En un estudio reciente publicado en la revista “American Journal of Clinical Nutrition“, se nos advertía de algo que todos intuíamos: nuestras dietas tradicionales son, por lo general, muy poco saludables. Si todos hiciéramos pequeños cambios en nuestra nutrición, los riesgos de infarto e ictus se reducirían en un tercio.

Si bien la cifra no es muy elevada, es un porcentaje que tener en cuenta si lo consideramos como esas variables que, de verdad, podemos controlar. Si cuidamos de nuestra alimentación y mejoramos los hábitos de vida, podremos evitar en un porcentaje muy destacable el riesgo de padecer estas enfermedades que, cada año, se llevan miles de vidas. ¿Empezamos a ponerlo en práctica?

Consejos en tu nutrición para reducir el riesgo de infarto e ictus

Si bien es cierto que muchas de estas enfermedades tienen un componente genético, vale la pena tener en cuenta que también está en nuestras manos el poder prevenirlas. Tanto los infartos como los ictus suelen ser una de las principales causas de muerte en hombres y mujeres. Y como dato para tener en cuenta, te diremos que, últimamente, está aumentando entre la población femenina.

Los casos de ictus aumentan y no solo porque la población envejezca, sino también por nuestra deficiente alimentación, el estrés e, incluso, el sedentarismo. Otro dato que pone de relevancia este estudio publicado en la revista “American Journal of Clinical Nutrition” es que solemos esperar a tener unos 50 años para empezar a mejorar nuestros hábitos de vida.

Es esa época en que empiezan a surgir los problemas cardíacos, el colesterol elevado o la hipertensión. No obstante, ¿qué tal si empezamos a cuidarnos mucho antes? ¿No es más saludable prevenir desde un principio para evitar estos problemas futuros?

Sin lugar a dudas, merece la pena ser conscientes de estas enfermedades e iniciar, desde hoy mismo, pequeños cambios en tu alimentación y hábitos de vida, mediante los cuales, encontrarte mejor tengas la edad que tengas.

Toma nota de esas mejoras en tu dieta.

1. Vamos a olvidarnos de la sal y las grasas

Que son las grasas saturadas y en que alimentos se encuentran

La mayoría de dietas tradicionales incluyen, por lo general, un alto contenido en grasas y sal. No importa que estemos en Europa o en América, en los últimos años parece que estemos perdiendo todas esas costumbres más saludables que nos caracterizaban. Tal vez se deba a nuestro estilo de vida, al trabajo, a las prisas…

Acabamos comprando en los supermercados muchos de esos platos preparados, con los cuales acabamos antes y quedamos saciados. O incluso es posible que tu estilo de cocinar, el que siempre has visto en casa, sea muy rico en carnes rojas, en frituras o en platos con un alto índice calórico que te ocasiona más problemas que beneficios.

Cambia el estilo de tu alimentación, prescinde desde hoy mismo de las grasas y la sal.

2. Sí a los vegetales de color rojo

tomate

Existen numerosos vegetales que son muy adecuados para prevenir los infartos y el ictus. ¿Quieres un ejemplo que no debe faltar nunca en tu dieta? El tomate. Gracias al licopeno presente en su composición, podemos prevenir muchas de estas enfermedades, dada su capacidad para reducir la aparición de trombos. Y, como dato curioso, te diremos que la propia salsa de tomate es más rica en licopeno que los tomates frescos, porque este pigmento se libera mucho mejor durante la cocción.

3. Sustituye las harinas blancas por las integrales

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Es un factor primordial para reducir el riesgo de infarto e ictus. A partir de hoy mismo, intenta sustituir el pan blanco por pan de centeno o avena, que disponga siempre de granos enteros y nunca refinados. Consume también arroz y pasta integral puesto que, gracias a ellos, reducirás el colesterol, evitarás los picos de azúcar y controlarás el apetito.

4. Sí a las fresas y las manzanas

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¿Qué tal si incluimos en nuestros desayunos una manzana verde? ¿Y si en tu almuerzo te preparas una sabrosa ensalada de espinacas, fresas y nueces? ¡Deliciosas! Debes saber que las manzanas son ricas en fitonutrientes, ideales para combatir las enfermedades cardiovasculares, a la vez que son perfectas para reducir el LDL o el llamado colesterol malo.

Y qué decir de las fresas… ¿Sabías que son muy ricas en potasio, en fitoquímicos y vitamina C? Una combinación perfecta para combatir el riesgo de ictus. No dudes, entonces, en tomarte cada día un bol con 6 fresas frescas y bien limpias pero, recuerda: ¡No las acompañes con azúcar!

5. Media cucharada de canela al día

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Solo 15 gramos y cuidarás de tu salud, previniendo el riesgo de infarto e ictus. Te explicamos por qué la canela es tan saludable:

  • Reduce el nivel de azúcar en sangre.
  • Nos permite bajar los niveles de colesterol LDL y los niveles de triglicéridos.
  • Evita la formación de trombos.
  • Reduce la tensión elevada.
  • Nos ayuda a perder peso.

6. Pescado azul dos veces por semana

Según datos de este estudio publicado en la revista “American Journal of Clinical Nutrition“, las personas que toman pescado azul dos veces por semana evitan la aparición de infarto e ictus en un porcentaje muy elevado. Son ricos en proteínas y, sobre todo, en ese aceite tan saludable presente en el Omega 3 que previene la aparición de trombos. Recuerda pues incluirlos en tu dieta, y cuidar de tu salud.

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