Cambiar tu exterior puede cambiar tu interior

No olvides que tu parte física y psíquica están conectadas y que, al igual que los cambios internos se notan por fuera, los exteriores pueden beneficiarnos por dentro

Seguro que has escuchado en más de una ocasión que mudar tu interior se reflejará en tu exterior, Por lo que, si te sientes bien y estás sano, eso será visible para los demás.

Sin embargo, ¿y si cambiar tu exterior influyese en tu “yo” más profundo?

Tanto nuestra parte más física como la más psíquica están conectadas. Si mudar de dentro hacia fuera es posible, ¿por qué no a la inversa?

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Es posible que te encuentres identificado con esas personas que no son capaces de trabajar en un entorno caótico. Papeles por todos lados, basura, desorden en general.

El desastre que se produce a tu alrededor es un reflejo del que se encuentra en tu mente. Para concentrarte mejor y ser más productivo, necesitas arreglar el espacio que hay en torno a ti.

Cambiar tu exterior para cuidarte

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Cuando hablamos de cuidarnos físicamente no nos estamos refiriendo a hacer un gran esfuerzo, a algo que se sale de lo habitual.

Con simples rutinas y hábitos, empezaremos a sentirnos muy bien al mirarnos en el espejo. Esto, aunque queramos negarlo, sumará puntos en nuestra autoestima.

  • No te abandones: Sabemos que la rutina puede provocar que dejes de preocuparte por tu pelo, tu ropa, tus cremas… Todo aquello que te hace sentir saludable y bien por fuera.
  • ¡Haz un cambio!: Vernos siempre igual resulta agotador. Un cambio radical nos ayudará a llenarnos de energía y a adquirir una nueva postura ante la vida.
  • Cuida tu cuerpo: Hacer ejercicio y mimarte con cremas y mascarillas será beneficioso. No todos los provechos vendrán del interior. Se necesita una gran ayuda y constancia desde el exterior.

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¿Cuántas veces te han dicho que para superar ese mal momento te cortes el pelo? Una nueva imagen puede ayudarnos a enfrentar situaciones con una mayor entereza.

Cambiar tu exterior demostrará que te quieres

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A veces, solamente nos preparamos para los demás. Nos “ponemos guapos” para el resto. Pero… ¿y para ti?

Te has olvidado de que a la única persona a la que debes agradar cada día delante del espejo es a ti. Sin embargo, piensas antes en la aprobación de otras.

Esto no aumenta tu autoestima, sino que la tira al suelo. Tu seguridad se basa en cómo te mirarán los demás, en si les gustará tu imagen.

Solo a ti tendría que importarte esto. Si a ti te gusta, eso se notará.

Nos olvidamos de querernos, de cuidarnos, de pensar en nuestro bienestar. Solo mostramos nuestras mejores galas cuando es necesario.

Piensa en ti y deja de preocuparte tanto por las apariencias. Aunque no lo creas, es algo que has aprendido a interiorizar, tanto, que no eres consciente de esta actitud.

No tendrás que esperar

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En verdad es importante cuidar tu interior. Comer sano, hacer ejercicio… No obstante, esto no lo es todo. Cuando ya estés bien, ¿no te faltará algo?

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Tus dos partes, la exterior y la interior, se apoyan mutuamente para que tú puedas sentirte bien y a gusto contigo mismo.

Por eso, brindarle solo atención a una de estas dos porciones que te conforman puede ser desastroso.

Nuestro interior requiere, en ocasiones, mucho más esfuerzo. Es difícil modificar hábitos, conductas, pensamientos que nos están haciendo daño.

Por ese motivo, el exterior se convertirá en tu mejor aliado para dar ese empujón que estabas necesitando pero que no sabías de dónde obtener.

Además, ¿no es verdad que un cambio externo es inmediato, mientras que uno interior lleva más tiempo?

Todo cambio lleva a mejor

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En más de una ocasión hemos tenido miedo a los cambios. Aunque, en realidad, no es miedo: a veces es que nos da pereza.

¿Por qué? Porque hacen que nos tengamos que levantar del asiento, salir de nuestra zona de confort.

Volver otra vez a sonreírle a la imagen que se refleja en el espejo puede implicar un trabajo que no estás dispuesto a realizar.

No obstante, esto siempre será un progreso, una mejoría. Sin esfuerzo no habrá recompensa.

Vuelve a quererte de nuevo, haz las cosas por y para ti.

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Pero, sobre todo, no te quedes sin hacer nada. Mírate en el espejo y fíjate si observas lo que quieres. ¿No te gusta algo? En tus manos está modificarlo.

Prueba a cambiar tu exterior.

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