Cambios de humor en la adolescencia: su origen y cómo lidiar con ello

Es considerada una de las etapas con alto nivel de estrés para los padres debido a que los cambios de humor en la adolescencia son una consecuencia de una profunda transformación del joven. A continuación examinamos el origen de éste proceso y cómo puedes lidiar con ello.

Nuestros hijos, a partir de los 10 u 11 años de edad, viven intensos cambios de toda clase. Estos van desde transformaciones de tipo físico, afectivo, psicológico hasta social, los cuales influyen en el desarrollo de los jóvenes. En este sentido, no son raros los cambios de humor en la adolescencia, sino una consecuencia lógica de dicho proceso.

La mayoría de los padres temen verse inmersos en la inestabilidad emocional de sus “casi adultos”. En realidad, la adolescencia es considerada una de las etapas con alto nivel de estrés para los padres.

Sin embargo, puede ser un proceso fascinante para padres e hijos, sobre todo si se tienen las herramientas necesarias para sobrellevarla y comprenderla.

El origen de los cambios de humor en la adolescencia

En primer lugar, la adolescencia es una fase de la vida humana en la que inicia el proceso de maduración tanto física, mental y sexual. De hecho, estos cambios generan una nueva visión de su entorno, tanto familiar, como social y, por lo tanto, cambios de humor en la adolescencia.

Pero aclaramos, aunque todos pasamos por esta fase, existen numerosas posibilidades de vivir la adolescencia y formas de ser adolescente.

Generalmente, los cambios provocan asombro, ansiedad, miedo o angustia en los jóvenes. No obstante, dicho proceso se facilita si tanto hijos como padres aprenden todo lo que se pueda sobre los retos a los que se enfrentarán más adelante.

Cambios de humor en la adolescencia.

Por esa razón te compartimos algunos puntos más importantes que debes considerar si tu familia está transitando por esta causa.

Cambios físicos

Desde que somos concebidos, nuestro cuerpo está en constante cambio y este hecho, en realidad, nos suscita conflictos. Es cierto, con la pubertad nace el vello púbico y en las axilas, la aparición de caracteres sexuales secundarios, entre otros.

Por ejemplo, en los chicos se presenta el cambio de voz, el desarrollo de los testículos y la primera eyaculación. En las chicas, se presenta el aumento de los senos y la primera regla, entre otros aspectos.

Durante esta fase aumenta la conciencia corporal, la atracción e incluso la excitación sexual. Por tal razón, la apariencia física y la auto-imagen son cuestiones que empiezan a ser importantes para ellos.

Estos puntos en particular son los que sí podrían acarrear preocupaciones en los jóvenes. No obstante, pueden manejarse desde la aceptación a los cambios y la adaptación a ellos.

Cambios emocionales

Las emociones en la adolescencia están a flor de piel. Por eso es que los jóvenes pueden pasar por el enojo, miedo, ansiedad, ira, tristeza, e irritabilidad a otra emoción como la felicidad de manera rápida y súbita. Sin embargo, la variación de estado emocional es normal.

Además, tendrán una gran necesidad por conseguir privacidad y empezarán a preocuparse por el futuro. Esto se debe a que están pasando por una gran transformación personal muy profunda. Tratan de conciliar los mundos interno y externo para encontrar su propia identidad.

Cambios cognoscitivos

Otra pieza fundamental para la formación de la identidad es el desarrollo del pensamiento abstracto; es decir, de aquello que no pueden ver ni tocar.

De hecho, la capacidad de razonar les permite resolver problemas tomando en cuenta varios puntos de vista, incluso anticipar las consecuencias de las acciones ajenas y propias.

Este campo también es muy importante ya que el raciocinio les ayuda a convivir de mejor manera con sus padres, y con la sociedad en general. También el razonamiento les ayuda a comprender con mayor profundidad las normas sociales y los papeles que pueden desempeñar en cada contexto.

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Transformaciones en la conducta

La búsqueda de la libertad es una constante en la adolescencia. No obstante, al pensar como adultos pero carecer de la experiencia propia, hace necesario que aún se muevan bajo ciertos límites. Justamente este punto es el que suele crear conflicto entre padres e hijos.

Adolescente pensativo.

Usualmente los hijos reflejan su desorden interno al no arreglarse o preocuparse en demasía por su aspecto. Además, pasan más horas durmiendo. Esto se debe a una mayor necesidad fisiológica de descanso por el desgaste energético y hormonal. Por esa razón es importante ser comprensivos.

Fortalezcan lazos desde la tierna infancia

Los hijos adolescentes necesitan la misma cantidad de amor y atención que antes. Por eso es importante que cultives una buena relación con tu hijo desde que es pequeño para que lo conozcas y puedas orientarle.

Es importante señalar que la relación que tenías con tu hijo no será la misma que cuando él era un niño. Sin embargo, esta condición puede resultar muy constructiva y agradable. Ahora bien, ¿cómo hacer un buen papel como padre al enfrentar los cambios de humor en la adolescencia de tus hijos?

Cómo ayudar al hijo adolescente

En el folleto “Cómo ayudar a su hijo durante los primeros años de la adolescencia”, los autores señalan algunas cualidades de crianza que los padres pueden poner en práctica para superar con éxito los cambios de humor en la adolescencia de sus hijos, así como todas sus repercusiones.

Demostrar amor

Los padres forman un vínculo muy especial al llegar a ser una figura amorosa que muestra interés auténtico por el bienestar del joven. En realidad, a través de tu ejemplo ellos aprenden a amar y cuidar a otras personas.

Recuerda que, a pesar de su indiferencia, dureza o crítica hacia los padres o maestros, los jóvenes necesitan amor, comprensión y aceptación. En un entorno como este, será más fácil lidiar con los cambios de humor en la adolescencia.

Dar apoyo

Algo muy importante para los adolescentes es sentir que pueden contar con sus padres y apoyarse en ellos. Además, necesitan que tengas presente su esfuerzo y logros, pero no solo eso.

También necesitan reforzar su identidad. Como padre, serás la mejor persona para impulsarlos a confiar en sí mismos para que logren alcanzar sus metas.

Marcar límites

Fijar reglas y normas son esenciales para que tus hijos se sientan seguros emocionalmente. Además, son una excelente herramienta para supervisarlos y darles estructura en su vida.

Adolescente enfadado.

Sin embargo, debes tener cuidado de no ser un padre autoritario al imponer reglas inflexibles o, por otro lado, ser demasiado indulgente o permisivo. Es mejor ser equilibrados y fijar límites claros con buenas explicaciones.

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Dar un buen ejemplo

Como indicamos anteriormente, en la adolescencia, el razonamiento de los hijos florece. Por lo tanto, ellos observarán tus dichos y conducta. Procura ser coherente con tus acciones y con lo que tratas de inculcar a tu hijo. Recuerda, tú eres el primer referente en la búsqueda de su identidad.

Demostrar respeto

Toda persona merece respeto, esto es bien conocido. Sin embargo, a veces se olvida que los hijos también son individuos y necesitan ser tratados con respeto.

Por esa razón, reconoce su autonomía aunque sus preferencias no sean las mismas. Trata de ser comprensivo con sus puntos de vista así como con sus sentimientos y necesidades.

Reflexiones

Definitivamente, los cambios de humor en la adolescencia, así como las transformaciones físicas, mentales y emocionales son todo un reto tanto para los hijos como para los padres.

No obstante, si construyes una buena relación con tus hijos desde la infancia basada en el amor, la comprensión y el respeto, la adolescencia será un proceso más sencillo y gratificante.