Cambios que debes hacer en tus hábitos si quieres prevenir la cistitis

16 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por Farmacéutica Fabiola Marín Aguilar
Una adecuada higiene y una buena nutrición es determinante para reducir los casos de cistitis. ¿Te suele aquejar esta infección? Descubre algunas claves para prevenirla.

¿Sabías que puedes prevenir la cistitis cambiando algunos hábitos rutinarios? Aunque quizá lo ignoras, el estilo de vida y algunos cuidados básicos son determinantes para evitar este tipo de infecciones. En estas líneas te damos algunos consejos.

Con la llegada del verano, somos más propensos a padecer infecciones urinarias. La cistitis es una afección de las vías urinarias que da lugar a situaciones incómodas que dificultan la realización de nuestras actividades cotidianas por la necesidad imperiosa que existe de ir al baño constantemente, además del ardor que se produce al orinar.

El término médico «cistitis» hace referencia a la inflamación de la vejiga causada, en la mayoría de las ocasiones, por una infección microbiana. Parece ser una problemática típicamente femenina, pues el porcentaje de mujeres afectadas de cistitis es sin duda mucho más alto que el de hombres.

De hecho, en cifras, 1 de cada 2 mujeres sufrirá cistitis una vez en la vida, mientras que la estimación en hombres es 1 de cada 10. En cualquier caso, lo idóneo es saber identificar sus síntomas y adoptar medidas preventivas. ¡Tenlo en cuenta!

¿Cómo se si padezco cistitis?

Los síntomas de la cistitis pueden variar en cada paciente, en función de la severidad de la infección. Sin embargo, con frecuencia se dan algunas manifestaciones clínicas generales que permiten su identificación. Algunas de estas son:

  • Necesidad imperiosa y constante de orinar
  • Sensación de ardor al orinar
  • Orinar frecuentemente y poco volúmen
  • Orina de coloración turbia y olor desagradable
  • Molestias alrededor de la pelvis
  • Sensación de presión en la parte baja del abdómen
  • Pueden aparecer picos febriles
prevenir la cistitis
El principal síntoma de la cistitis es una necesidad imperiosa de orinar. Sin embargo, también puede causar dolor, cambios en la orina y fiebre moderada.

Acude al médico si existe:

  • Dolor en la espalda
  • Fiebre y escalofríos
  • Náuseas y vómitos
  • Hematuria o sangre en orina

¿Por qué se produce la cistitis?

Para prevenir la cistitis, es necesario saber cuáles son las causas que la originan. En función del factor desencadenante, la cistitis puede ser clasificada en:

Cistitis bacteriana

Es la causa más frecuente. Este tipo de infección se da cuando bacterias que se encuentran normalmente fuera de las vías urinarias ingresan en ellas a través de la uretra. En la mayoría de las ocasiones la bacteria causante de cistitis es Escherichia coli (E. Coli), por ejemplo, tras haber mantenido relaciones sexuales.

Lee también: Cómo reconocer, prevenir y tratar naturalmente la infección urinaria o cistitis

Cistitis no infecciosa

Existen también factores no infecciosos que pueden hacer que se inflame la vejiga:

  • Cistitis intersticial o crónica: también conocida como «síndrome de vejiga dolorosa». La afección puede ser difícil de diagnosticar y tratar.
  • Medicamentos: Los medicamentos quimioterápicos como la ciclofosfamida e ifosfamida, pueden producir inflamación de la vejiga cuando sus metabolitos son expulsados del organismo.
  • Productos químicos: Aparece como consecuencia de hipersensibilidad a sustancias químicas presentes en baños de espuma, aerosoles de higiene íntima femenina o geles espermicidas.
  • Cuerpos extraños: el uso prolongado de un catéter o sondas vesicales puede originar daños en el tejido de la vejiga y dar lugar a infecciones bacterianas.
  • Otras afecciones: se da cuando la cistitis aparece como una complicación de otros trastornos, como la diabetes, los cálculos renales, el agrandamiento de la próstata o las lesiones de la médula espinal.

El tratamiento de la cistitis se basa fundamentalmente en la administración de antibióticos, aunque también existen algunos remedios naturales para aliviar los molestos síntomas.

Lee también: 7 remedios naturales para combatir la cistitis

Cambios en tus hábitos diarios para prevenir la cistitis

A veces prevenir infecciones es tan sencillo como introducir algunos cambios en tu rutina diaria. Se ha demostrado que además de tener una potente acción antioxidante, el arándano rojo ayuda a la prevención de infecciones urinarias.

Estas propiedades se atribuyen a su alto contenido en proantocianidinas (PAC), un grupo de polisacáridos que inhibe la actividad de la bacteria E. Coli, impidiendo su adhesión a las células del tracto urinario.

Infusión de arándanos y limón
El jugo de arándanos rojos contiene nutrientes esenciales que ayudan al tratamiento de infecciones como la cistitis.

El consumo de este fruto sería, por tanto, una medida útil para incorporar en los hábitos cotidianos para prevenir la cistitis. Asimismo, resulta importante tener en cuenta otras consideraciones en la rutina diaria:

  • Bebe abundante líquido, preferiblemente agua. Esto ayuda a arrastrar bacterias presentes en la vejiga y arrastrarlas en la orina.
  • Orina con frecuencia; no retrases ir al baño por pereza cuando sientas la necesidad de orinar.
  • No permanezcas mucho tiempo con la ropa mojada cuando vuelvas de la playa o la piscina.
  • Sécate de adelante hacia atrás después de evacuar. Esto evita que las bacterias de la región anal se extiendan a la vagina y consiguientemente, la aparición de infecciones.
  • Lava suavemente la piel que rodea la vagina y el ano. Evita jabones agresivos para no irritar la zona.
  • Intenta vaciar la vejiga lo antes posible después de mantener relaciones sexuales.  Esto ayuda a eliminar las posibles bacterias.
  • Evita el uso de desodorantes en aerosol o productos femeninos en la zona genital. Estos productos pueden resultar irritantes.
  • Mantén una alimentación equilbrada que proteja tu vejiga frente a infecciones.

En conclusión, para prevenir la cistitis…

Es conveniente hacer algunos cambios rutinarios, especialmente en cuanto a la higiene, los hábitos de micción y la alimentación. Las probabilidades de sufrir una infección se reducen adoptando pautas y medidas preventivas fácilmente aplicables en el día a día.

Es importante mantener un equilibrio y una rutina adecuados, ya que si se tratan rápida y adecuadamente es poco probable que las infecciones de vejiga tengan complicaciones. Sin embargo, si no se tratan pueden derivar en afecciones más graves como la infección renal.

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