Caminar como técnica terapéutica para pensar

Al caminar conseguimos relativizar los problemas y centrarnos solo en nuestro propio yo, y es entonces cuando entramos en contacto con nuestra parte instintiva, que empieza a hablarnos

Caminar no es solo una forma de cuidar nuestra salud. Incluso desde un punto de vista psicológico, andar puede simbolizar un modo de avanzar en nuestro día a día, rompiendo esquemas y creciendo emocionalmente.

Puede que te preguntes qué relación tiene el sencillo acto de poner un pie delante de otro con hablar  de emociones e incluso de liberación personal. A este respecto, existe un libro muy revelador e interesante, escrito por el psiquiatra Fredéric Gros, Andar, una filosofía. En él, se nos explica que caminar es mucho más que un deporte.

Porque, en efecto, caminar nos enseña a ser libres, a explorar, a avanzar, a encontrar nuevos caminos y horizontes. 

En este sentido, andar puede ser una técnica terapéutica que invita a pensar y a meditar.

Caminar para vivir despacio

No cabe duda de que en nuestro día a día pensamos, reflexionamos y tomamos decisiones a cada momento. Ahora bien, la pregunta clave es si esas decisiones las tomamos desde la libertad y sin tensiones ni presiones.

Por una parte, en casa siempre hay quehaceres y ruidos: la televisión, los niños, las tareas del hogar… Por otra parte, el trabajo, la compra, los amigos… Al final del día el cansancio es tal que cuando llegamos a la cama solo queremos “desconectar y dormir”. Poco tiempo queda para reflexionar y meditar.

Sin embargo, es de suma importancia establecer un tiempo a lo largo del día para salir a caminar… Así, mientras caminamos, también dedicamos tiempo a pensar, libres de todos los factores que puedan presionarnos o estresarnos.

Entre media hora y una hora al día

Caminar entre media hora y una hora al día sería lo más recomendable. Sin embargo, si los fines de semana te apetece y dispones de más tiempo, puedes organizar alguna ruta para poder alargar ese paseo. En efecto, los beneficios de caminar son múltiples.

Por otra parte, si no estás acostumbrada al ejercicio físico, será suficiente con caminar media hora diaria en las primeras horas de la mañana, cuando hace menos calor. Incluso este corto intervalo de tiempo ya permite a nuestro corazón poder activarse y poner en marcha un sinfín de procesos: la oxigenación, la correcta circulación, acompasar el ritmo cardíaco, quemar calorías…

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Caminar para vivir más despacio

Caminar es bienestar

En los últimos años se ha puesto de moda el llamado “Slow Movement” o movimiento lento. Se trata de desacelerar nuestro ritmo de vida para poder permitirnos disfrutar más de las cosas y del “aquí y ahora”.

De este modo, este concepto nos enseña a ser mucho más contemplativos, a desconectar y, a la vez, a entrar en contacto con nosotros mismos. En este sentido, caminar nos ayuda a conseguir todo esto. Porque cuando andamos, solo importan el cielo, el camino que tienes por delante y tú mismo.

Caminar como técnica para pensar

Las caminatas de al menos 30 minutos son muy beneficiosas para la salud de las piernas.

A lo largo del día recibimos muchos estímulos: de nuestros familiares, amigos, parejas, compañeros de trabajo, redes sociales… Se trata de información acumulada que pocas veces tenemos tiempo de procesar, de analizar con detalle para saber qué impacto nos causa, si estamos de acuerdo, si nos molesta.

En general, es común que, a menudo, nos digan algo y no seamos realmente conscientes de que “nos han hecho daño” hasta que sentimos un dolor de estómago, una molestia física. Y es que, debido al estrés diario, disponemos de escaso tiempo para “desgranar nuestras emociones” y pensar con calma.

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Al caminar, todo cobra importancia y todo se relativiza

Cuando empezamos a poner ese pie delante del otro, y los metros quedan ya a nuestras espaldas mientras vemos el horizonte en frente de nosotros, las cosas empiezan a cambiar en nuestra mente.

Entramos en contacto con la tierra y con el cielo y, en medio, está nuestra mente. Es entonces cuando podemos liberarnos realmente de molestias externas. En efecto, es entonces cuando nuestra voz interna empieza a hablar y nos permitimos escucharnos.

Caminar es poner kilómetros y océanos de calma a nuestro cerebro para que pueda pensar. Mientras lo hacemos, podemos darnos cuenta de muchas cosas, descubrir otras, y tomar decisiones.

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El psiquiatra Fréderic Gros nos dice que, de algún modo, es entrar en contacto con nuestra parte instintiva. Una parte de nosotros se disuelve a medida que avanzamos en el camino. Así, se desprende lo artificial y queda nuestra esencia más pura. Lo que somos y lo que necesitamos.

  • A su vez, cada paso que damos en esos caminos por los que elegimos caminar en nuestro paseo diario puede permitirnos entrar en contacto con nuestros sueños, quedando así menos alineados a nuestras obligaciones. Todo se relativiza.
  • Se sabe, además, que la técnica de caminar se ha utilizado desde la antigüedad. Es más, te sorprenderás saber que grandes pensadores como Nietzsche, Rimbaud, Rousseau, Kant, o Marcel Proust, fueron grandes paseantes a lo largo de su vida. La escuela de Aristóteles, por ejemplo, se denomina la escuela “Peripatos“, palabra que, en griego, significa “paseo”. Esto es así porque el gran pensador acostumbraba a pasear mientras enseñaba y meditaba.
  • Gracias a este ejercicio cotidiano, conseguían liberar la mente y meditar con mayor profundidad sobre la realidad, y sobre sus propias identidades.

Conclusión

Caminar es realizar ejercicio físico, con todos los beneficios que esto aporta a nuestro organismo. Es parte de una vida saludable y, en este sentido, la armonía y el bienestar tienen impacto también en los procesos mentales.

Andar nos ayuda desde un punto de vista fisiológico a liberarnos del estrés, a mejorar la memoria. Además, tiene efectos antidepresivos y previene el insomnio. Sin embargo, como hemos visto, también tiene consecuencias positivas en nuestra psicología desde un punto de vista antropológico: simboliza avanzar, seguir adelante, el contacto con la naturaleza y la interioridad del yo.

Grandes pensadores de la historia han utilizado el método peripatético para activar sus mentes y llegar a grandes reflexiones. Desde nuestra individualidad, nos ayudará a llevar una vida menos estresada y a meditar sobre lo que nos sucede de una forma más reflexiva.

Permítete ser más libre y sal a caminar cada día.

  • Ashish Sharma et al. "Exercise for Mental Health", Prim Care Companion J Clin Psychiatry. 2006; 8(2): 106.
  • F. Gross, Andar: Una filosofía, 2009.
  • Anderson E, Shivakumar G., "Effects of exercise and physical activity on anxiety", Front Psychiatry. 2013 Apr 23;4:27.
  • Organización Mundial de la Salud, Recomendaciones mundiales sobre la actividad física para la salud, 2010. http://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/44441/9789243599977_spa.pdf?sequence=1