Cáncer colorrectal: causas, síntomas y tratamiento

El cáncer colorrectal es uno de los más prevalentes en la actualidad. Su detección precoz resulta clave para tratarlo correctamente y superarlo, por ello es importante conocer sus síntomas.

El cáncer colorrectal ocurre cuando las células que forman la mucosa del intestino grueso (colon o recto) se malignizan.

En qué consiste el cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal es el tercer cáncer más recurrente en hombres y el segundo en mujeres. Su incidencia aumenta en personas de más de 50 años y tiene una mayor tendencia a desarrollarse en personas que presentan otras afecciones como pólipos, ulceras o colitis.

Dicho cáncer tiene un alto componente hereditario y ciertos factores de riesgo claros como fumar o comer una dieta alta en grasa. Debido a su alta incidencia y mortalidad, resulta de especial importancia llevar a cabo un seguimiento médico a fin de detectarlo antes de que se encuentre en fases avanzadas.

Otra de las razones que justifica la necesidad de llevar a cabo pruebas de detección es la asintomatología de la enfermedad, que en la mayoría de los casos no muestra signos durante las primeras etapas.

Dichas pruebas de detención consisten fundamentalmente en la realización de una colonoscopia y pruebas de sangre en heces. Estos exámenes se programan de forma rutinaria (normalmente una vez al año) en personas mayores de 50 años, pero pueden llevarse a cabo en edades anteriores en el caso de personas con antecedentes familiares.

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Causas

Las principales causas implicadas en el desarrollo del cáncer colorrectal son:

  • Edad: la edad es un factor muy a tener en cuenta en este tipo de cáncer. La mayor incidencia suele darse en personas de entre 60 y 80. Sin embargo, en otros muchos casos el cáncer se desarrolla en edades más tempranas o incluso en niños, existiendo el cáncer colorrectal infantil.
  • Dieta: la dieta también puede influir tanto de forma positiva como negativa en el desarrollo del cáncer colorrectal. Así pues, una dieta alta en grasas contribuye al desarrollo de la enfermedad, mientras que una rica en fibra, contribuye a su prevención.
  • Factor hereditario: el cáncer colorrectal, como ya se ha mencionado, tiene un importante factor genético asociado. Debido a esto, en los casos en los que se detecta la patología, suele hacerse un seguimiento médico de los familiares de la persona afectada.
  • Otras enfermedades: un historial médico en el que se muestre la presencia de pólipos intestinales o la aparición de ulceras recurrentes, así como otros tipos de cáncer o enfermedades intestinales indica un mayor riesgo para desarrollar cáncer colorrectal.

Como ya se ha mencionado, los pólipos son uno de los grandes factores de resigo en el desarrollo de este tipo de cáncer. Esto es debido a que el cáncer colorrectal suele iniciarse a partir de uno.

En ocasiones, pueden existir pólipos que con el paso del tiempo (pueden ser muchos años)  se pueden convertir en cáncer. En otros casos, la aparición del  pólipo y su conversión en cáncer es muy rápida y en otras situaciones pueden existir pólipos que nunca lleguen a volverse cancerígenos.

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Síntomas

Los síntomas del cáncer colorrectal pueden tardar en aparecer y pueden variar en función de en qué parte del intestino se localice el tumor. Entre los síntomas que se pueden presentar se encuentran:

  • Sangrado rectal
  • Presencia de sangre en las heces que hace que estas se vuelvan oscuras
  • Problemas intestinales como diarrea o estreñimiento
  • Cólicos y dolor abdominal
  • Pérdida de peso
  • Pérdida de apetito
  • Cansancio, fatiga y debilidad
  • Anemia (debida a sangrados intestinales)

Tratamiento

La elección del tratamiento a seguir dependerá de diversos factores, como el estadio en el que se encuentre el cáncer.  Dicho estadio o etapa puede ir desde una masa localizada, hasta un cáncer que ya ha invadido el sistema linfático o sanguíneo y se ha diseminado al resto del cuerpo. En la mayoría de los casos se elige una estrategia multidisciplinar, llevando a cabo varios de estos posibles tratamientos:

Cirugía

Especialmente útil cuando el tumor está localizado (polipo). Así, mediante una intervención quirúrgica se elimina el tejido afectado del intestino. Esta aproximación también se suele emplear en combinación con otras en fases más avanzadas.

Radioterapia

La radioterapia consiste en hacer incidir radiación de alta energía sobre el tejido o zona afectada, eliminado así las células cancerosas. La radioterapia suele emplearse antes de la cirugía, a fin de reducir el tamaño del tumor, o después de la misma, para eliminar las posibles células tumorales residuales.

Quimioterapia

Consiste en la administración de diversos fármacos anticancerígenos, normalmente vía  intravenosa, que destruirán a las células tumorales. Al igual que la radioterapia, suele utilizarse en combinación con la cirugía.